lunes, 7 de marzo de 2022

Ucrania.

No voy a hablar de Ucrania. Porque sé de Ucrania poco más que lo que cuenta un conocido ucraniano al que se le pone un tic en el ojo cuando le llaman ucranio. Tampoco voy a hablar de los que hablan de Ucrania y demuestran que no tienen ni un conocido ucraniano que echarse al café antes de abrir la boca o dejar los dedos volar sobre el teclado. De lo que voy a hablar es de lo que se dice de Ucrania y la realidad desmiente.

No era una guerra. Era una invasión. El invadido actúa en legítima defensa. Y entonces ya es guerra. Pero no cabe decir 'no a la guerra' porque es cierto que dos no pelean si uno no quiere, tan cierto como si Putin no hubiera querido no habría guerra y si Ucrania no quisiera... no habría Ucrania.

No hay neutralidad para Ucrania. No sé si es sueño o inocencia, ignorancia o qué carajo es lo que tienen en la cabeza los que dicen que la solución de Ucrania es ser Suiza, entender que debe ser Suiza, no querer ser Europea (de la UE) ni estar en la OTAN, ser nuetral, como Suiza. Se les olvida que para Putin Ucrania es Rusia, que Putin trató de dominar Ucrania poniendo un tirano amigo al frente de su gobierno, que Putin alentó los movimientos prorrusos de la Ucrania oriental... Suiza podía ser neutral porque nadie quería ser Suiza. La Rusia de Putin quiere ser Ucrania, o mejor expresado, quiere que Ucrania sea Rusia. 

Y además... ¿quién carajo es Putin, quién carajo es nadie para decirle a los ucranianos lo que deben ser o dejar de ser? ¿Es acaso Ucrania un país menos soberano que otros solo por tener frontera con Rusia o estar unida a ella por un pasado de infausto recuerdo?.
 

Luego está Macron, al que Putin se pasa de pitón a pitón en cada videollamada, Scholz al que de repente le han salido hechuras de presidente ahora que la sombra de Merkel se diluye entre las decisiones que tomó para hacer a Alemania más y más dependiente del gas ruso, Von der Leyen que aguanta estoicamente los feos de algún que otro señor de otras tierras y otros tiempos y viene a España ¿a pedirnos que consigamos más gas argelino para comprar menos gas ruso? Tal vez, solo espero que alguien en el gabinete presidencial haya tenido la pericia de pedirle que a cambio Macron y Biden tengan una palabras con su amigo marroquí para no dejarnos la frontera de Ceuta y Melilla en el camino...

Pero me despisto, yo venía a hablar de lo que se dice de Ucrania.

Lo mejor que se dice de Ucrania lo dice Zelensky, su presidente, cuando reconoce sentirse bien a pesar de todo porque se sabe útil... Y entonces te acuerdas de Churchill cuando decía que el problema es que había demasiados hombres que querían ser importantes en lugar de útiles. Y te acuerdas, en contraposición, de Iglesias, que dice que frente a un ejército como el ruso mejor bajar los brazos... No lo dice porque el revolucionario de salón se nos haya hecho cobarde en tierras de Galapagar, lo dice porque el ejército invasor es de los suyos, lo dice por la misma razón por la que llamó a rodear el congreso, porque para él un gobierno no es lícito ni democrático porque lo elija el pueblo sino porque sea o no de los suyos, lo dice porque él no le ve sentido a luchar por la libertad porque su fin es que no haya más libertad que la del tirano y viste su discurso de paz, anima a luchar por la paz, porque la paz merece la pena; la paz bajo el yugo de los suyos es bien, la paz bajo el yugo de Franco era otra cosa.

Pero yo venía a hablar de Ucrania. Y Ucrania es hoy un pueblo que lucha por su libertad mientras la invade el tirano y los plumillas de Occidente aprenden dónde está Dombas... Yo os lo digo, que me lo ha dicho mi conocido ucraniano: está al este Ucrania, es donde disfrutaban de sus vacaciones a gastos pagados los soldados que hacían blanco desde el muro de Berlín sobre algún incauto que huía del Este a buscar fortuna en el Oeste; muro en el que, por cierto, sirvió Putin.

Yo no soy experta en geopolítica ni profunda conocedora de la historia de Europa del Este pero tengo ojos y oídos, se leer y sobre todo sé entender quién amenza mi estilo de vida y quién lo defiende... Y no necesito a ningún experto en geopolítica para saber que si Ucrania se planteaba pedir su entrada en la OTAN y en la UE no era para amargarle la existencia a los rusos ni para poner tres misiles mirando a Moscú ni mucho menos para agriarle a Putin la jubilación... Era para que no pasara lo que está pasando, era para que Putin supiera que poner una bota en Ucrania era entrar en guerra con la OTAN y la UE y que con eso bastara para que no lo hicera. ¡OTAN no! gritan los de siempre y Borrell responde:

'Los europeos hemos construido la Unión como un jardín a la francesa, ordenadito, bonito, cuidado, pero el resto del mundo es una jungla. Y si no queremos que la jungla se coma nuestro jardín tenemos que espabilar'

A lo mejor ahora algunos de los que gritaban OTAN no porque molaba, porque era tendencia ir contra el imperialismo yanky, comienzan a entrever la realidad: el mundo no es un lugar de paz y si quieres seguridad en tu hogar y en tu jardín tienes que cuidar también lo que sucede en la jungla que te rodea. Líbreme Dios de defender todo lo que se haya podido hacer para civilizar la jungla... y líbreme Dios también de demonizar a la OTAN que lo hizo. 


Sólo una reflexión más, sobre Ucrania: nos llegan videos de Zelensky en su puesto, del parlamento ucraniano abierto incluso en tiempo de guerra, fotos, nombres y apellidos de los caídos en combate, ecos de los que vuelven a Ucrania a luchar por su libertad... Y les llamamos héroes. No lo son. Son más que eso. Los héroes están en los cuentos y en las epopeyas. Ellos son tan humanos como tú o como yo. Humanos a los que la vida ha puesto en una encrucijada terrible y decidieron hacer lo que creen es lo correcto: luchar, no bajar los brazos, no rendir su libertad al tirano. Son admirables. Les debemos un profundo respeto. Y armas para defenderse.

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