sábado, 19 de febrero de 2022

Es seppuku del PP o por qué pensaron Teodoro García Egea y Pablo Casado que podían cortarle las alas a Isabel Díaz Ayuso sin coste para ellos

Digo seppuku por ponerte un toque de honor al asunto pero lo cierto es que la realidad evidencia que si algo no hay en este suicidio es honor; hay navajeo del más rastrero y zafio, hay denuncias sin pruebas, hay ambición de poder, hay muchas cosas feas y un buen número de antecedentes que hicieron pensar a Teodoro García Egea y Pablo Casado que podían cortarle las alas a Isabel Díaz Ayuso. 

Se equivocaron, no porque no le hayan cortado las alas que eso está por ver, sino porque al hacerlo cavaban su propia tumba ¿cómo pudieron cometer tal error? A nada que se revise la historia del PP la pregunta se comprende que la pregunta es la contraria ¿cómo no cometerlo?

 
La clave de la seguridad de García Egea y y Casado en el éxito de su rastrera operación tiene nombre de mujer, de varias mujeres: Rita Barberá, Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes; esta es la lista a la que quería sumar a Isabel Díaz Ayuso.

Si el PP de Rajoy pudo quitarse del medio a María San Gil cuando se convirtió en una voz disonante frente a la estrategia del partido frente a ETA, si pudo acabar con la carrera política de Esperanza Aguirre con una filtración desde la Hacienda de Montoro a las puertas de unas elecciones locales, si pudieron manchar la reputación de Rita Barberá cuando pasado el tiempo supimos que su pecado no pasó de un bolso de Louis Vuitton, si pudieron poner en cuestión a Cayetana Álvarez de Toledo cuyo nivel intelectual está en la estratosfera comparado con el de los dos ejecutures de Ayuso juntos... ¿por qué no iban ellos, tan listos, jóvenes y guapos, a poder cortarle las alas a Ayuso?

Un apunte: hablo de cortarle las alas porque eso es exactamente lo que pretendían, no querían airear los trapos sucios, querían chantajearla con ellos para que les dejara dirigir el PP madrileño y que renunciara ella sola a presentarse a las próximas elecciones de Madrid, querían que se practicara ella un seppuku cediéndoles amablemente los votos y adhesiones que ha cosechado tras su gestión de la pandemia.

 
Sigamos: ¿por qué no iban a poder cortarle las alas a Ayuso? La respuesta puede ser tan simple o compleja como se quiera pero lo esencial es la diferencia entre Ayuso y las demás: con Rita Barberá y Esperanza Aguirre la diferencia está en el momento de sus carreras políticas: la carrera de un político es como una prueba de ciclismo de montaña y tanto Barberá como Aguirre estaban en el descenso pero Ayuso está, o estaba antes de que García Egea y Casado midieran mal sus fuerzas, todavía en el ascenso; con respecto a Cifuentes la diferencia es doble, por una parte la fortaleza personal, la de Ayuso se está demostrando mayor y por otra parte el apoyo popular, Cifuentes no había logrado sumar tantas adhesiones como Ayuso tras la pandemia.

Dirán algunos: te olvidas de Cayetana Álvarez de Toledo. Y yo les pregunto ¿de verdad alguien cree que acabaron con Cayetana Álvarez de Toledo? Hubo un tiempo en el que pensé que habían acabado con su carrera política, hoy creo que solo con una etapa de su carrera política. Ellos tienen sus días contados en el PP, ella no.

 
Y ahora la pregunta ¿se ve el patrón? Yo lo veo. El feminismo no. ¿Cómo puede el feminismo no ver el patrón? No ahondaré en esto, solo diré que el feminismo o es transversal o no es feminismo, es otra cosa ideológica diferente ubicada a la izquierda del eje político que va de la izquierda a la derecha y que tiene poco o nada que ver con la defensa de los derechos de la mujeres y con la igualdad real.

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Digo todo esto sin saber si hay o no tráfico de influencias en la CAM, sin tener la más mínima información más allá de lo que cuentan, interpretan, callan y malinterpretan los medios de comunicación pero lo cierto es que eso, en este momento político, no me importa por una razón sencilla, eso no está demostrado y si no está demostrado toca aplicar la presunción de inocencia; lo que sí está demostrado es que el PP ha tratado, una vez más, de arruinar la carrera política de una mujer que despunta (o despuntaba) desde el propio partido, una mujer que es (o era) además, el líder más destacado de todo el partido en este momento, el que más apoyo popular y votos obtiene (u obtenía)

Teodoro García Egea y Pablo Casado podrán apuntarse el tanto de haber acabado con la carrera política de Isabel Díaz Ayuso (o no) pero lo que sí podrán, más allá de toda duda, es decir que acabaron con sus carreras políticas y destrozaron el PP por un tiempo todavía indeterminado, reduciendo notablemente si no destruyendo las posibilidades de un gobierno liberal conservador a corto/medio plazo. Y que lo hicieron, además, en el momento en el que el PSOE ha metido hasta la cocina de la estructura del estado a los partidos que quieren destruirlo.