sábado, 30 de enero de 2021

Belleza robada. Sociedad destruida.

Si cuando hace ya un número incontable de años (incontable porque me niego a contarlo para no asustarme al ver como va quedando atrás más vida de la que queda por delante) me hubiera dado cuenta de lo que podría suponer la vanguardia más rompedora en la moda para preservar nuestro bienestar, no hubiera menospreciado tanto su importancia; cuando en los 90 estaba en la facultad y veía la pasarela de París iba tan de moderna como cualquier veinteañera y llamaba viejuno a quien no entendía que la moda es un arte y un espectáculo además de un negocio. Sigo pensando que la moda es arte y espectáculo, solo que ahora me doy cuenta de que el espectáculo también puede ser destructivo (ahí está Nerón con su lira mirando a Roma arder para quienes todavía lo duden) y, cuando es así, su primera víctima es siempre la belleza.


 
Silenciamos a Harold Bloom y vilipendiamos a Scruton por derechosos, fachas y conservadores pero ¿nos paramos a pensar en qué quieren conservar? yo, especialmente en el caso de Bloom, sí ¿por qué? porque lo que Bloom quiere conservar es el canon occidental, nuestro canon de belleza, el clásico y por amor de Dios bendito (o del diablo si vuestro descreimiento os lleva a la blasfemia) no me vengáis con la subjetividad de la belleza, me lo sé, y quien le ha hecho esto a Demi Moore también se lo sabe. No, la belleza no es subjetiva, lo es el gusto, pero no la belleza ¿quién discute la belleza del Moisés de Miguel Ángel? otra cosa es que no te guste porque no te va la escultura ni los señores con cuernos ¿y la Piedad? ¿discutirías la belleza de la Piedad de Miguel Angel? insisto, otra cosa es que no te guste, pero la armonía y perfección de esa escultura, su belleza, está fuera de toda duda y discusión.

Pero yo he venido a hablar de moda...

La moda es un negocio y tiene una función porque lo de andar por las calles como llegamos al mundo quedó descartado hace tiempo y no por pudor, por frío y por calor entre otras cosas más primarias e importantes; la moda es también un arte por la sencilla razón de que el diseño lo es tanto cuando se diseña moda como cuando diseña un jarrón o un anillo de Tiffany's; y la moda es un espectáculo porque eso son exactamente y no otra cosa las grandes pasarelas y, si no lo fueran, no interesarían tanto como interesan. Pero ¿por qué importa tanto la moda? ¿por qué le adjudico hoy más importancia que hace 25 años? (ups, acabo de contar el incontable número de años...) en primer lugar cabe que hace 25 años estuviera equivocada al no hacerlo y en segundo lugar... porque vivimos, hoy más que hace 25 años, en un mundo muy visual, rendido al mensaje corto y sencillo cuando no a la imagen y la moda es un espectáculo visual que se cuela hasta nuestro fondo de armario y deconstruye y reconstruye nuestro concepto de belleza.


Imagen de una colección de Alessando Michele para Gucci

La belleza, conceptualmente, es eterna y no tiene nada que ver con las tendencias, con si se llevan los vestidos con mangas de farol, la manga francesa, las faldas largas o los pantalones pirata, con si un hombre en sandalias es un tipo interesante, un señor que enseña los dedos de los pies o alguien que se salta el protocolo en el vestir, todo eso es susceptible de cambiar y de gustar o disgustar, no así la belleza, ella es eterna y sobre ella se ha levantado la civilización occidental, sobre la belleza como la entendían los griegos y los romanos que es como la entendía Miguel Ángel en el Renacimiento y Dior o Chanel en el S.XX y Maria Grazia Chiuri, tú y yo hoy

Esa idea de belleza eterna es la que algunos quieren destruir y no porque no les guste sino porque si quieres deconstruir una civilización necesitas destruir todo lo que en ella sirve de argamasa: la religión siempre ha unido mucho, tanto que nos hemos ido de Cruzadas para defender nuestra Fe pero hoy en día la iglesia ha perdido hasta la sombra de ese liderezgo social y, aun así, las sociedades occidentales se mantienen, no caen ¿por qué? ¿por el capitalismo? ¿por la economía de libre mercado? tengo para mi que eso viene después como venía después de la religión, tengo la convicción que lo que nos une es el canon de belleza occidental, nos une y sirve de base para levantar una sociedad de libres, iguales... y bellos. 

Imagen de una colección de Maria Grazia Chiuri para Dior

 Cuando Alessandro Michele presenta una colección que rompe por su base el canon de belleza clásico está, desde el punto de vista del negocio, haciendo una buena campaña de márketing, y desde el punto de vista del arte y el espectáculo, llamando la atención, destacando pero cuando esas propuestas salen del espectáculo (la pasarela) y se cuelan en nuestro fondo de armario comienzan a deconstruir nuestro canon de belleza y por eso algunas somos mucho más de Dior que de Gucci... no porque no admiremos a Alessandro Michele o porque no comprendamos la estrategia comercial de Gucci sino porque, a sabiendas o no, su deconstrucción de la belleza forma parte de un proceso de transformación que hace tiempo que dejó de ser natural, que dejó de ser la evolución de las sociedades libres para ser otra cosa ¿qué cosa? eso está por ver... pero dado que sea lo que sea no tiene pinta de ser una cosa libre y bella sino una cosa un tanto sectaria y fea yo me opongo.

Me opongo a que me roben la belleza y a que lo hagan además con dolor y daño; pensad en lo que mujeres bellas como Demi Moore, Meg Ryan o René Zellweger se han dejado hacer para que la edad no les robara su belleza... lo que le sucedió a sus rostros es una metáfora perfecta de lo que nos está sucediendo como sociedad: nos estamos dejando robar la belleza de un modo artificial por una promesa de belleza eterna que se demuestra una y otra vez falsa porque la belleza es eterna, queridos, pero nosotros no y nuestras sociedades libres tampoco...

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