martes, 4 de febrero de 2020

¿España es progresista? ya lo dudo.

Nada hay más conservador que mantener los credos de tus predecesores y por eso, en contra de lo que pueda parecer, España es conservadora, conservadora hasta el infinito y más allá.

El primer aviso de cuán conservadora es España lo tenemos en el orgullo con el que nos declaramos progresistas (dime de qué presumes y te diré de qué careces).

Los conservadores son conservadores, nada que añadir.

Los progresistas son conservadores ¿por qué? porque lo único que hay de progreso en sus planteamientos es la raíz de la palabra con la que se definen ¿qué hay más conservador que mantener vivas las filias y fobias de tus padres y abuelos? eso hace gran parte de la izquierda, por eso ondea su odio a Franco, tuvo sueños húmedos cuando lo vieron salir del Valle de los Caídos y ante la idea de que pudiese caerse del helicóptero sobre el Barrio de Salamanca o La Moraleja y piensa más en la dictadura sufrida que en las razones que nos llevaron a ella.


 Crecí escuchando a mi abuelo contar como con diez años tuvo que esconderlo el pueblo entero de casa en casa y en los campos porque lo buscaban los grises por gritar ¡Viva la República! y conocí a mi suegra contando como de niña vivieron el pánico a la llegada de los rojos porque cada vez que se asomaban por el pueblo era para saquearlo. Líbreme Dios (si existe) de posicionarme políticamente en base a estas historias reales y sufridas, una de un bando y otra del otro, pero puedo prometer y prometo, como decía aquel, que veo a mucha gente, a mucha de la cual le presumo además una inteligencia cultivada, moverse en política en base a la impronta que historias de este tipo contadas y vividas por sus padres o incluso por sus abuelos han dejado en ellos, una impronta tal que no sólo los lleva a posicionarse en la izquierda con la pasión propia del apasionado al fútbol que anima a su equipo incluso a comprar al árbitro, sino que no se ruboriza ni incomoda cuando el precio a pagar no es un ERE ni un Bárcenas ni otro tipo de corruptela económica sino la connivencia con terroristas confesos y sin arrepentir, entiéndase, Bildu en general y Otegui en particular, sólo un odio africano a los conservadores, que ellos entienden son sólo la derecha, explica la falta de indignación ante la dependencia de lo más negro que ha parido la política española, los herederos de ETA.



Que los conservadores son conservadores es una obviedad que a pocos sorprende, que los progresistas son, en buena parte, conservadores fue quizá el dato que le faltó a Albert Rivera cuando ondeó con más confianza de la debida la bandera del liberalismo progresista porque lo cierto es que si España fuera progresista, no digamos ya liberal, las fuerzas conservadoras no aglutinarían la friolera de 296 escaños de 350 (y eso hablando sólo de los 4 partidos más votados).

Pues sí, VOX, PP, PSOE y Podemos son, en el fondo y a veces incluso en la forma, conservadores luego ¿en qué se diferencian los unos de los otros? en el planteamiento inicial, en nada: los cuatro quieren que todo se quede como está pero mandando ellos y ahí está la cosa: en qué están dispuestos a hacer para asaltar los cielos del poder. PSOE y Podemos lo han dicho ya, pactar con todo partido nacionalista o regionalista que se cruce en su camino dándole a cambio de su apoyo lo que pida y no importa si hablamos del de Teruel Existe, de Bildu, del PNV, ERC, el BNG… izquierdas y derechas, supuestos progresistas, comunistas y conservadores del más rancio abolengo, hasta terroristas sin arrepentir y sediciosos cumpliendo pena y quien sabe si incluso fugados.



Lo cierto es que poco importa que España sea conservadora o que fuese progresista, es lo que los españoles queremos que sea y bien está, lo que importa, el quid la cuestión de todo este asunto, es que España no está siendo lo que los españoles quieren, está siendo lo que los españoles que no quieren serlo mandan de un modo u otro a través del mecanismo que en la tan aplaudida transición les regalamos: su sobrerepresentación en el Congreso de los Diputados. Y fíjense que, bien pensado, ni tan siquiera eso sería un gran problema si en el resto de España, es decir, en la España que no está sobrerepresentada en el Congreso de los Diputados, tuviéramos claro que el nacionalismo es una ideología destructiva y xenófoba, si entendiésemos de una buena vez que las grandes guerras europeas del S.XX y sus terribles consecuencias fueron en grandísima medida las hijas del nacionalismo.

Pero la verdad es que no lo entendemos y como no lo entendemos defendemos la libertad de los catalanes nacionalistas a hacer de su región un sayo sin pararnos a pensar que en esa región viven también catalanes no nacionalistas; es la misma visión retorcida de la realidad que aplicamos a un tema que nada tiene que ver con esto pero que responde al mismo razonamiento: cuando defendemos el derecho al uso del velo islámico sin darnos cuenta de que ese derecho ya existe puesto que no existe una prohibición a usarlo en cambio lo que no existe es el derecho de cualquier mujer a dejar de llevarlo por decisión propia, y ahí dejamos a las mujeres iraníes jugándose la vida por no llevar velo mientras nosotros, respetuosamente, callamos… y ahí tenemos a los catalanes no nacionalistas pasando las de Caín mientras nosotros, respetuosamente, pactamos con ERC.



Me declaro liberal progresista, es decir, un perro verde al que cuando no le quitan el carnet de liberal le dan el de facha o progre según convenga, y declaro también que no me importa si en su conjunto España es más o menos progresista o más o menos conservadora, acepto que es lo que entre todos hacemos que sea pero, oigan, puestos a ser como somos, nos guste o no y por rancio que nos suene, un país conservador de izquierda a derecha y derecha a izquierda, conservemos mejor lo que tenemos ¿no creen? hablo, sí, de nuestra libertad, la de todos y no la unos pocos a imponer su obtusa visión del mundo a los demás.

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