sábado, 8 de febrero de 2020

Desinformación y sectarismo.

¿Qué mueve a un votante socialista extremeño a votar a un PSOE que perjudica a su región del cava en beneficio de la catalana?

¿Qué mueve a un votante conservador gallego a votar a un PP que prometía llevar el AVE a Galicia mientras lo llevaba primero a Cataluña o a Valencia?

¿Qué mueve a un votante socialista o conservador castellano, asturiano o murciano a votar lo de siempre a pesar de ver que sus servicios sanitarios no son tan completos como los de los extremeños o valencianos?

Podría seguir haciéndome preguntas de este tipo pero en realidad todas se resumirían en una ¿qué mueve a un votante de cualquier región no nacionalista a votar a un partido que ha pactado y pacta su estancia en el poder con partidos nacionalistas que benefician única y exclusivamente a su región en perjuicio de las demás, es decir, en su propio perjuicio?.

Sólo se me ocurren dos razones que respondan a esta pregunta y ambas se resumen en una palabra (una palabra cada una, quiero decir): desinformación y sectarismo.

Desinformación, sí, mucha ¿somos conscientes, por ejemplo, de que los servicos sanitarios no son los mismos en todas las comunidades autónomas? no, no lo somos y no lo somos en primer lugar porque nadie lo cuenta y en sengundo lugar porque, dado que nuestro sistema sanitario con todos los peros que quedarmos ponerle es de los mejores del mundo, nos parece en el fondo una menudencia que la región de al lado tenga un servicio más o menos. Eso hasta que eres tú quien necesita ese servicio y ves como en la comunidad de al lado lo tienen y tú no, tú si lo quieres tienes que pagarlo de tu bolsillo (¿un ejemplo? los sensores de medición continua de glucosa para diabéticos (medición continua, no flash): su coste es de unos 300 euros al mes, en algunas comunidades están incluidos en el catálogo de servicios de la seguridad social, en otras no).

Más desinformación, aunque más que desinformación habría que ampliar el titular y hablar también de desinterés e ignorancia: cuando vemos en las noticias como los políticos del gobierno de España prometen el oro y el moro a determinadas regiones ¿no somos conscientes de que eso hay que pagarlo, que se paga con los impuestos de todos y que lo que se llevan esas promesas no se lo llevan otras necesidades de otras regiones que se quedan así pendientes? ¿no somos conscientes de cómo nos insultan a la cara cuando nos dicen que Madrid lo tiene todo por ser la capital de España cuando, por poner un ejemplo que todos conocemos, las únicas olimpiadas que se han celebrado en nuestro país, con toda la difusión mundial que eso supone, se celebraron en Barcelona? las pagamos con los impuestos de todos, las infraestructuras y la promoción se quedó en Barcelona y todavía tuvimos que ver anuncios del tipo ¿Dónde está Barcelona? En Cataluña, en Europa... Y ahora viene Valls a pedir cocapitalidad porque Cataluña está ¿qué? ¿minorizada como dicen los nacionalistas de las lenguas regionales? aceptar el lenguaje del nacionalismo es su primera victoria.
Esto me lleva al segundo punto, la del sectarismo porque no querer entender o no ser capaz de entender que todo lo que se da  Cataluña para calmar sus aguas revueltas y todo lo que se llevan el País Vasco y Navarra por su cupo y foro respectivamente, sale de la caja común antes de que se reparta lo que hay de modo que cuando llega la hora de repartir la caja ya ha sido esquilmada siempre en benficio de las mismas comunidades y siempre en perjuicio de las demás, es, perdónenme la franqueza, estar enfermo de sectarismo, ser un hooligan de la política.  

Y aquí me gustaría hacer una apreciación, cuando oigo hablar de sectarismo suele ser a la izquierda atacando a lo que ellos llaman extrema derecha (que es todo lo que no es progresista, es decir, ellos mismos) o a la derecha para hablar de todo lo que no son ellos, es decir, la izquierda; no hablo de ese sectarismo o sí, hablo de todo ese sectarismo porque tanto la izquierda representada por el PSOE como la derecha representada por el PP han jugado a esto hasta el día de hoy, recuerden como el PP gobernó en su última legislatura con el apoyo del PNV (que lo traicionó vilmente como, por otra parte, tal vez merecía) y como el PSOE gobierna a día de hoy bajo el chantaje de ERC, PNV, BNG, Teruel existe...

Claro que si lo pensamos bien, alguien sí debe estar entendiendo algo porque en la pasada legislatura ni el BNG y Teruel Existe tenían representación en el congreso y ahora la tienen junto a Coalición Canaria o el Partido regionalista cántabro por poner un par de ejemplos más; si a esto le sumamos el empeño de las regiones con lengua propia en hacer de su lengua regional la principal de su región (Valencia o Baleares además de Galicia, el País Vasco y Galicia, por ejemplo) y de los que no la tienen, de inventarla como es el caso de los asturianos con el bable (que es un habla, no una lengua), podemos concluir que entendemos el mecanismo de como unos pocos se benefician de todos y lo que hacemos, ahí nuestro imperdonable error, es tratar de ser nosotros esos pocos...

¿No será más fácil negarnos a ese chantaje por el que unos pocos se benefician de todos que tratar el imposible de ser todos esos pocos y acabar tirándonos las competencias a la cabeza? lo es, sin duda ¿por qué no lo hacemos? por puro sectarismo... porque ponemos por delante la ideología del interés común e individual, porque los de izquierdas son de izquierdas y lo que no es izquierda no sólo no es progresista sino que es extrema derecha y los derechas son de derechas y no unos comunistas como los de izquierda... ¿y los de centro? no existen como no existen los moderados porque en una masa de votantes tan polarizada, tan dominada por el sectarismo, todo lo que no sea derecha o izquierda es 'demagogia'... y nos lo creemos porque, enfermos de sectarismo, nos mueve como a marionetas...



Miren que el nacionalismo es muerte, miren que el comunismo y el fascismo son ideologías asesinas y destructivas... pero no vamos a morir de nacionalismo, ni de comunismo ni mucho menos de fascismo, tampoco de adoctrinamiento ni de vetos parentales, vamos a morir de desinformación y sectarismo, vamos a morir por votar con las vísceras en lugar de hacerlo con la cabeza, vamos a morir por votar en contra de en lugar de votar a favor de, es decir, en contra de nuestro vecino de derechas si somos de izquierdas y viceversa en lugar de votar juntos a favor de nosotros mismos y de la mayoría y, si quieren votar en contra, en contra de los pocos que se aprovechan de nosotros, no su favor.

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