martes, 8 de octubre de 2019

El 10n no es una lucha electoral de bloques entre las tres derechas (trifachito para algunos) contra las tres izquierdas (trichavito para otros).

A cuenta de las mil y una escuestas y sondeos de cara a las próximas elecciones del 10 de noviembre, leo a columnistas de unos y otros periódicos y de variopintas opiniones hacer castillos de naipes a partir de la posibilidad (que es casi una certeza) de que ni las derechas ni las izquierdas sumen los suficientes escaños para gobernar y me llaman la atención el modo de abordar y desarrollar el análisis porque, sea por la razón que sea (por respeto a la línea editorial de sus periódicos, por sectarismo propio, por luchar contra el sectarismo ajeno... a saber) obvian una y otra vez un aspecto que es, a mi modo de ver, clave.


Repiten todos, casi a coro, que las elecciones del 10N no cambiarán gran cosa y, desde el punto de vista de la lucha de bloques que plantean (izquierda frente a derecha) tienen razón porque lo que baje Ciudadanos lo subirá el PP y lo que baje podemos lo subirá el PSOE o Más País, el trasvase de votos entre derecha e izquierda tiende a la mínima expresión y en este punto conviene que impere la lógica: Ciudadanos fue a las elecciones diciendo que no apoyaría a Sánchez ni aunque se lo pidiera el diablo vestido de azul ¿de verdad creen que es posible que haya un número importante de votantes de Ciudadanos que votaran a Rivera hace seis meses y a su promesa de no pactar con Sánchez y voten ahora al propio Sánchez? haberlos hailos, seguro, pero pocos, tan pocos que los bloques, si de eso depende, variarán poco.

¿Y ya está? ¿nos conformamos ahora con analizar por qué el PSOE no sube tanto como pensaba o por qué VOX parece que se mantiene, a qué se debe la leche ciudadana o qué va a pasar entre Iglesias y Errejón?. A mi modo de ver hacer eso es hacerse trampas al solitario porque el resultado electoral del 10N, si es como lo pintan las encuentas y sondeos (que eso está por ver...), no por arrojar un resultado, en cuanto a bloques, similar al de hace seis meses, deja las cosas como están, no lo hace en absoluto y no lo hace porque es mentira que haya una lucha electoral entre dos bloques, en realidad hay una lucha electoral (y más que electoral) entre, al menos, tres modos de entender la sociedad y lo digo así, sin siglas, porque no creo que los partidos representen a esos tres bloques sino que la sociedad buscan en los partidos el que mejor le represente, dicho de otro modo, no pensamos en bloques, eso es sólo un modo sencillo (y a mi modo de ver tramposo) de explicar la realidad electoral.



Los resultados del 10N, insisto, si son finalmente como pintan ahora las encuestas y sondeos, le dan una torta con la mano abierta a quienes tuvieron la oportunidad de formar un gobierno estable y no lo hicieron: Albert Rivera y Pedro Sánchez. Creo que esa es la razón por la que el PSOE sube menos de lo esperado, porque sus votantes más moderados (que no son los que gritaban 'con Rivera no' en la calle Ferraz sino bastantes más que todos esos juntos) están decepcionados, un gobierno de colalición PSOE-Cs era un gobierno estable, de centro izquierda (no olvidemos que en las cuestiones sociales Cs es tan socialdemócrata como el PSOE sino más) y además liderado por ellos; tres cuartas partes de lo mismo le pasa a Rivera pero peor porque él no tiene la maquinaria gubernamental y mediática tratando de salvarle la cara como sí tiene Sánchez, sus electores más moderados no le perdonan haber perdido la oportunidad de formar gobierno con el PSOE comenzando a cambiar las cosas desde dentro y, sobre todo, dejando por primera vez en la historia a los nacionalistas al margen de la gobernabilidad de España (por primera vez, sí, porque incluso cuando gobernaban con mayoría absoluta el PSOE y el PP lo hacían sabiendo que esa mayoría absoluta era temporal y que antes o después necesitarían a los nacionalistas). Pero, ojo, no olvidemos que si bien es verdad que dos no pelean si uno no quiere, no es menos cierto que no se firma un acuerdo entre dos si uno no quiere, es decir, que a la hora de juzgar a uno y al otro hay que tener en cuenta a quién tenía enfrente: Rivera tenía enfrente a Sánchez el del PSC que se abstiene en una moción a Torra en Cataluña o el que acepta la abstención de Bildu en Navarra para gobernar, Sánchez tenía enfrente a un político despistado que pensaba que con ideas liberal-progresistas podía convertirse en dueño y señor de la derecha (mi opinión: mucho más fácil le hubiera resultado a Sánchez hacer que Rivera se bajara de su burra que a Rivera conseguir que Sánchez volviera al redil del constitucionalismo).


Y vuelto al principio de este artículo, no, no hay dos bloques electorales enfrentados, hay, resumiendo mucho, tres ideas o modos de entender la sociedad: los conservadores que, si se sienten representados por algún partido en las urnas, es por VOX o el PP, los progresistas que, si alguien considera que los represanta será sin duda el PSOE o Podemos (supongo que ahora también Más País) y hay un tercer bloque (por seguir con terminología de los manidos bloques) que aglutina a quienes suele definirse (mal, por cierto) como progresitas en lo social y liberales en lo económico, es un bloque al que como no vota siempre ni vota siempre lo mismo no se considera como tal, se les llama 'votantes dudosos' y se quedan tan anchos pero no son en absoluto votantes dudosos, son votantes pensantes (no siempre acertados eh! pero siempre pensantes lo cual es un acierto en sí mismo: a ese bloque es al que ha tratado de representar Ciudadanos y lo que, en realidad, nadie ha representado nunca porque el liberalismo económico (en lo político) siempre se ha asociado a la derecha (al menos hasta que Rajoy echó a los liberales del PP en el congreso de Valencia que lo encumbró como líder máximo del partido), es decir, se hablaba de liberales conservadores y el progresismo en lo social va siempre de la mano del PSOE pero, en realidad y aunque no tenga un reflejo en ninguno de los grandes o medianos partidos, el liberalismo económico no es conservador ni deja de serlo y el progresismo en lo social, el de verdad, está lejos del intervencionismo clásico de la izquierda, es, en realidad, también liberalismo; ese bloque heterogéno que difícilmente se ve representado en un partido de forma clara, es el que cambia su voto en función de lo que plantean los políticos y los problemas que considera importantes resolver en el momento de cada elección, ese bloque hace seis meses votó, movido por las tensiones territoriales, a VOX y sobre todo a Ciudadanos castigando duramente a un PP que había tenido la oportunidad de meter mano a este asunto y no lo había hecho y también a un PSOE que, como dobló en escaños al PP y venía de simas más bajas, parece que obtuvo un gran resultado, pero no hizo tal cosa, 123 escaños no son un gran resultado y menos si eres incapaz después de formar gobierno con ellos como así ha sucedido.

  
Cuando Pedro Sánchez decía una y otra vez que las urnas habían pedido un gobierno progresista mentía y no hay medio que no aplaudiera esa mentira o se retorciera del disgusto al escucharla, pero por más que se repita una mentira ésta no se convierte en verdad, las urnas habían hablado claro, sí, diciendo que querían un gobierno de centro izquierda al que le habían otorgado 180 escaños pero los egos de Sánchez y Rivera, entre otros factores, lo hicieron imposible.

El 10N, si las cosas salen como pintan, las mismas urnas que pidieron un gobierno de centro izquierda van a meter un correctivo a Rivera por dos razones, la primera porque no respondió a lo que las urnas le pedían y la segunda porque no se puede defender una cosa y su contraria, no se puede ser progresista (o liberal) en lo social y pretender ser la fuerza hegemónica en el espectro conservador del país pero además las urnas van a dejar a Sánchez peor que estaba porque le negarán la posibilidad de formar un gobierno de centro izquierda (PSOE y Cs ya no sumarán 180 escaños...) y lo harán no sólo por el descenso de Cs sino también por el estancamiento del propio PSOE; personalmente, poco precio me parece el que le cobran las urnas a Sánchez por su pésima gestión de los resultados electorales de abril y excesivamente alto a Rivera por el mismo motivo pero así es la vida, y así son las elecciones. 

Lo peor de todo ésto es que los que saldremos perdiendo seremos todos los ciudadanos porque esta vez sí que va a ser imposible formar una mayoría estable para gobernar... y, recuerden, ténganlo siempre muy presente, eso se lo debemos al PP y al PSOE, que han mantenido a lo largo y ancho de la democracia española una ley electoral manifiestamente injusta que hasta hace pocos años les beneficiaba a ellos a la hora de ostentar el poder y que ahora, con tantos partidos a izquierda y derecha, hace lo que siempre hizo en realidad, beneficiar a los nacionalistas, a una minoría que somete a un país entero a sus mandados.


Voten (o no voten, a mi nadie ha logrado convencerme de que la abstención no es en sí misma un modo de participar en democracia, un modo tan válido como hacer un corte de manga con un voto nulo y más si cabe que un exigüo voto en blanco que, más que aceptar lo que diga la mayoría, es pedir que voten por uno) pero cuando voten (o no voten) recuerden que decir después aquello de 'disfruten lo votado' no les eximirá a ustedes de disfrutarlo también, dicho de otro modo, voten o dejen de votar pero háganlo con la cabeza, usando su cabeza y no limitándose a escuchar las soflamas que nos quedan por escuchar de unos y otros de aquí al 10N.