lunes, 16 de septiembre de 2019

La igualdad que detesto

Recuerdo el día en el que mi abuela cobró por primera vez su pensión, no recuerdo lo que hizo, tampoco lo que dijo, pero si recuerdo su cara de orgullo y satisfacción; era una pensión pequeña como lo son todas las de la gente del campo pero era suya, era algo así como la cuarta parte de la de su marido, delineante en los astilleros, de hecho muchas mujeres en su misma situación se habían negado a cotizar porque total para lo que iban a cobrar... Mi abuela no, ella quería cotizar y ganarse su pensión. Aunque fuese una birria. Era suya.

Recuerdo su rostro desencajado por la rabia y el desconcierto cuando se enteró de que aquellas mujeres que le decían que era boba por cotizar por su trabajo presentaron los papeles para recibir una pensión no contributiva y acabaron cobrando muy poco menos que mi abuela, la boba cotizante.

Recuerdo que le pregunté si no se arrepentía de haber cotizado y me miró como si estuviese sugiriendo la mayor barrabasada del universo; por supuesto que no se arrepentía, ella había hecho lo que tenía que hacer y volvería a hacer lo mismo, se había ganado su pensión.

Y recuerdo como, tiempo después, aquella mujer de alma y espíritu progresista que no sólo había votado a la izquierda sino que había hecho campaña en casa elección tras elección para que todos hiciéramos lo mismo, cogió la papeleta del PP y se fue al colegio electoral...


Por aquel entonces yo era poco más que una adolescente con la inteligencia todavía a medio cocer e incluso le recriminé su decisión ¡se me había caído un mito! Como si no tuviésemos bastante con Fraga tocando la gaita en La Habana al tiempo que presidía Galicia, mi abuela se hacía de derechas ¡mi abuela! ¡la progresista irredenta! ¡la señora esposa del delineante que con 10 años ya andaba escondido en las huertas de los vecinos y buscado por los grises por gritar ¡viva la República! Esa abuela. (Perdóname, señor, no sabía lo que hacía...).

Y es que también recuerdo el día en el que mi abuela, ante mis recriminaciones por sus quejas a cuenta de las pensiones no contributivas (ahí yo, por entonces defensora de pleitos pobres y otras causas perdidas), se explicó: ¡para becas! gritó (y mira que no era ella de gritar), para becas, Berta, ese dinero para becas ¿no decían que no iban a cotizar que total por lo que se cobraba no merecía la pena y que además tenían las pensiones de los maridos? pues ese dinero, para becas.

No le importaba que su pensión fuera pequeña, le importaba que era suya, que se la había ganado con su trabajo; no le importaba que otros ganaran más o merecieran menos, le importaba que aquel dinero tenía que haber sido para otra cosa, para becas ¿por qué? porque mi abuela era progresista desde la P hasta la A incluso cuando votaba al PP y sabía que una buena educación era lo único que permitía progresar a los pobres; tan bien lo sabía que no escatimó una peseta en la educación de sus hijos y pagó estudios universitarios a dos de tres (un chico y una chica, no hacía distinciones) y por eso sus responsos a sus nietos (a ellos y a ellas, por si alguien todavía le quedan dudas) iban siempre en la misma dirección ¡estudiar! para salir adelante hay que estudiar y trabajar duro y así se progresa en la vida...

 
Mi abuela era feminista y liberal o al menos un poco de ambas cosas aunque no lo sabía; era feminista porque nos consideraba tan capaces de cualquier cosa como a cualquier hombre y lo hacía recordándome siempre que tal vez algún día querría ser madre y que cuando eso pasara cambiaría todo, todo se complicaría y ella no tenía la solución para hacerlo más fácil, sólo la certeza de que la complicación merecía la pena; y era liberal porque detestaba la cosa del subsidio, de las ayudas a fondo perdido y de la jubilación precoz mientras que aplaudía todo lo que se pareciera a una beca o una ayuda para hacer que las personas salgan adelante y progresen con su propio trabajo y su propio esfuerzo, era de las que pensaba que había que dar cañas y enseñar a pescar en lugar de servir rancho rancio para todos.

No todos somos iguales, decía... y por eso cuando oigo ¡igualdad! aguanto la respiración y espero a ver si oigo detrás ¡de derechos y deberes! y cuando, como decía aquel, sólo oigo el silencio, me remuevo incómoda en la silla como lo hacía mi abuela.

sábado, 7 de septiembre de 2019

Dicen que los libros de texto son un fake... ¿y la educación bilingüe?.

Se nota que estamos en días de vuelta al cole porque, además de hablar de la necesidad de haya más mujeres que opten por cursar estudios de ciencias, nos acordamos también de las manipulaciones y omisiones, cuando no mentiras flagrantes, que pululan por los libros de texto que utilizan nuestros niños en los colegios. Yo, si me lo permiten, sonrío porque acordarse de eso ahora no es ni recordar a Santa Bárbara cuando truena, sino cuando jarrea horas después de la tormenta. Claro que nunca es tarde si la dicha es buena... (qué completo el refranero popular ¿verdad?) aunque mucho me temo que la dicha no será buena ni mala, simplemente no será porque no veo intención alguna de que haya cambios en ese sentido, entre otras cosas porque se me antoja imposible acometer cambios en los desmanes de las comunidades autónomas en educación sin devolver al Ministerio de Educación las competencias que algún iluminado le quitó hace décadas y porque, dicho sea de paso, Celáa (PSOE) tiene tanta pinta de estar por la labor como yo de pasarme al macramé.


Y en estas estaba yo cuando sale el Vicepresidente de la Comunidad de Madrid (PP y Cs) y anuncia con gran orgullo y satisfacción que las escuelas infantiles, como los colegios, también serán bilingües... Dicen que de ilusiones también se vive y me pregunto si del mismo modo que alguien tuvo la valentía de denunciar los desmanes que se están permitiendo en los libros de texto alguien hará acopio del valor suficiente para denunciar la inmensa cortina de humo que son esos que llaman 'colegios bilingües'. Será probablemente dentro de tantas décadas como llevan los libros de textos hecho un cisco cuando alguien lo comente... pero para que no digan que nadie se lo advirtió, aquí van algunas explicaciones.

Vaya por delante una advertencia (a modo de tirita previa a la herida, sí): soy filóloga y tengo un hijo de 11 años al que tengo tan frito con eso de ver series y películas en inglés como con la santa obligación de dedicar un mínimo de media hora al día a la lectura; y por eso, porque soy profesora de inglés aunque mi vida profesional haya ido por otros caminos y porque tengo un hijo en edad escolar, comparto lo que sé al respecto de la educación supuestamente bilingüe de nuestros hijos.



Lo primero que destacaría es el triple salto mortal que se trata de dar al pasar de una EGB en la que no se comenzaba a estudiar inglés como una asignatura más hasta los 11 años (sexto de EGB, hoy último curso de primaria) a una educación bilingüe ¿a nadie se le ha pasado por la cabeza lo imposible del proyecto teniendo en cuenta que los mismos profesores que imparían EGB y a los que nunca se les exigió ni tan siquiera una mínima formación de inglés son los que tienen que hacerse cargo ahora de una educación supuestamente bilingüe?. Sólo ese dato debería ser suficiente para que nos diésemos cuenta de que los colegios bilingües que se han multiplicado como setas no son tal, no pueden serlo.

El segundo dato real y realista que nos debe hacer cuestionarnos las bondades de la educación bilingüe tiene que ver con la ausencia del inglés en nuestra vida diaria y aquí la noticia: es una quimera que un niño pueda recibir una educación bilingüe viviendo en un ambiente que no es bilingüe sin que eso afecte a su nivel educativo en su conjunto. A ver que me explico... ¿de verdad pensamos que un niño que en su casa, en el parque y con sus amigos sólo habla castellano va a asimilar materias que le son impartidas en un idioma que no es el suyo con la misma solvencia que si le hablaran en perfecto castellano? La respuesta es no.

La imposibilidad de llevar adelante el proyecto sin un programa de prejubiliación masiva de profesores (no me hablen de los cursos de 'reciclaje' que han recibido algunos para aprender inglés y poder ser profes bilingües que salto por la ventana... (y vivo en un quinto, tengan piedad)) y la inconveniencia de hacerlo dado el menoscabo que sufriría el nivel general de los alumnos en todas las materias que les serían impartidas en una lengua que no es la suya debió ser suficiente para quemar en una pira todos los carteles de 'Colegio Bilingüe' de la Comunidad de Madrid porque ni son bilingües, ni pueden serlo ni deben serlo.

Y ahora me dirán ¿y qué hacemos? ¿nos olvidamos del asunto y tratamos de entendernos con el mundo sólo en castellano? ¡¡POR SUPUESTO QUE NO!! que la educación bilingüe sea un fracaso para una gran mayoría de los alumnos que no llegan más que a defenderse en inglés (unos con más soltura que otros) pagando un alto precio con su bajo nivel en otras materias no significa que no hubiese que hacer nada, es más había que hacer mucho y todavía hay que hacerlo pero, y aquí viene lo bueno, la solución a este enigma no está sólo en el colegio.

Un ejemplo muy sencillo ¿a que nadie recuerda cómo aprendió a hablar? ¿a que nadie aprende a hablar en su lengua materna estudianto gramática ni sintaxis? se aprende escuchando y hablando, por eso era importante incrementar las horas de idiomas en los colegios, sí, por eso era importante que llegasen profesores nativos a los colegios, sí, por eso es importante que los niños vean películas sin doblar, sí, por eso es importante que cuando buscamos un campamento de verano para nuestros hijos sea 'bilingüe' no porque les den clases de inglés sino porque las actividades habituales del día a día del campamento se organicen en inglés, sí.... Y por eso sería una gran idea que el inglés comenzase a tener una presencia más importante en nuestra sociedad y no sólo en los colegios, no hay que hacer el pino puente, no se preocupen, basta con que para ver una película en versión original en el cine no haya que ir al cine a deshoras, entre semana o en una sala que han abierto donde Cristo dio las tres voces, por poner un ejemplo.

Verán, cuando nos hablan de la educación bilingüe y trilingüe que se imparte en otros países, olvidan decirnos que son países bilingües y trilingües, cuando un niño holandés recibe clases en inglés o en francés o en almenán, ya habla esos idiomas y ese no es nuestro caso; tampoco nos dicen que un niño holandés aprende inglés, francés y alemán (o al menos alguna de esas lenguas) porque en Holanda tienen claro que en holandés no van más allá de la puerta de su casa y del parque del barrio mientras que en España hablamos uno de los idiomas más hablados del mundo, y eso no evita que en algunas regiones se trate de convencer (y se convenza!) al personal de que lo mejor que les puede pasar es hablar un idioma con el que no van a ir más allá de la puerta de su casa y el parque del barrio y llevar a gala hablar poco y mal ese idioma que sólo hablan 500 millones de personas en el mundo, el castellano...

Sólo una reflexión final: la educación es la base y la esencia de una sociedad, el único camino para crear una sociedad de ciudadanos libres e iguales, si descuidamos la educación estaremos descuidando el futuro mismo de esa sociedad, estaremos maniatando a los adultos que son hoy niños, negándoles oportunidades que pudimos darles.



Aquello de 'sin inglés e informática no se va a ninguna parte' es un dicho muy viejo y muy escaso hoy en día... el inglés se aprende y la informática también, lo que no se aprende a los 20 ni a los 30 son habilidades como la comprensión lectora, por poner un ejemplo, no se aprende en seis meses ni con clases magistrales porque la comprensión lectora se adquiere leyendo desde niños y ¿a que no saben qué? con una mala comprensión lectora no se va a ninguna parte...

¡Déjennos en paz!

Estos días ha sido noticia una nueva inicitiva del PSOE a cuenta de las mujeres que resume en este titular Europa Press: El PSOE propone la gratuidad del primer año de matrícula en carreras científico-técnicas para las mujeres.

Al leer este titular resulta imposible no recordar la campaña institucional que puso en marcha hace pocos meses la Comunidad de Madrid gobernada por el Partido Popular y que se resume en los titulares de sus dos spots de televisión: 'Érase una vez una científica' y 'Yo ciencias'.

 

Vistas ambas iniciativas queda claro que tanto a la izquierda como a la derecha españolas les preocupa y mucho que pocas mujeres elijan estudios de ciencias, de ahí sus propuestas y sus anuncios pero a mi, como mujer, lo único que me sale decir es ¡DÉJENNOS EN PAZ! y no porque quiera ponerme en plan contestatario y respondón sino porque me sobran razones para dar semejante grito.

Tengo 45 años y recuerdo muy bien lo que me decían cuando a los a los 15 o 16 empecé a decir que quería estudiar periodismo o filología: 'empresariales o económicas, derecho incluso, Berta, que tienen más salidas'. Y así hasta terminar COU, y así hasta rellenar la solicitud para la Universidad y así hasta que vieron que no había remedio, que lo mío eran las Humanidades. Recuerdo también a mi amiga Lorena, ella eligió Informática, era una de las pocas chicas de su promoción, a ella lo que le decían es que era una carrera difícil, que si estaba segura... Allá que nos fuimos las dos a compartir habitación a una residencia de estudiantes mientras la una se iba a la facultad de filología y la otra a la de informática. Ambas elegimos libremente lo que queríamos estudiar, escuchamos (no sé si poco o mucho) los consejos que profesores o familiares tuvieron a bien darnos pero elegimos libremente lo que queríamos estudiar. ¡Y tenemos 45 años! ergo hace 27 años, en el 92, mientras Barcelona celebraba sus Olimpiadas, las mujeres elegíamos libremente lo que queríamos estudiar ¿que no les gustan nuestras elecciones? pues miren... a mi eso me recuerda a Victoria Kent (sí, sí, la que votó en contra del sufragio femenino porque se temía que las mujeres no votaran según su criterio (su de ella, de Victoria Kent)).

 
Me llama también la atención ver como se obvian de manera casi insultante datos que son de dominio público: a la Universidad llegan más mujeres que hombres e igual que en las carreras técnicas hay más hombres que mujeres, en las de Humanidades o en las relacionadas con la salud (no sólo enfermería, también medicina) hay más mujeres que hombres ¿cuál es el problema? ¿vamos a proponer la matrícula gratuita para los hombres en filología o en medicina para que se animen? y además ¿de verdad que alguien cree que un alumno decide qué estudiar en base al precio de la matrícula?.

Decía en twitter Pild0rilla que ''Nos dirigimos hacia “Al pasar la barca me dijo el barquero, las niñas bonitas no pagan dinero” de manera preocupantemente rápida... El feminismo no era esto.''

Y no le falta razón, el feminismo no era esto, no era nada de ésto. El feminismo defendía la igualdad de derechos de las mujeres, su libertad y su independencia, hoy el feminismo calla mientras en Irán se condena a 55 años de cárcel a tres mujeres por luchar contra el uso obligatorio del velo y se recrea en campañas que pagamos todos porque hay más o menos mujeres en carreras científicas... por no hablar de la dureza con la que enfrentamos a un tipo acusado de acosar a una mujer en occidente mientras callamos frente a quienes obligan a las mujeres a llevar velo, cuelgan de grúas a homosexuales, permiten el matrimonio infantil... pero no quiero desviarme del tema.

¡DÉJENNOS EN PAZ! Déjennos estudiar lo que nos dé la gana, hacer con nuestra vida lo que se nos antoje y aguántense si no les gusta, que la tolerencia está para eso, para entender que la libertad de cada uno empieza donde termina la de los demás (si ésto les genera alguna duda pueden resolverlas con alguna de estas siete lecturas que recomendamos en https://beisbook.com/).

Sólo un asunto más que me parece muy relevante: cuando se ponen marcha medidas que tratan de fomentar la elección de estudios de ciencias entre las niñas el mensaje que se está dando es que lo estamos haciendo mal, los chicos son los que eligen bien y, más allá de la estupidez que ésto supone, lo que me pregunto es qué lugar deja ésto a los estudios de humanidades... ¿de verdad vamos a seguir obviando la importancia de las humanidades? ¿de verdad seguimos sin entender que la base de nuestra cultura está, para empezar, en nuestra historia y en nuestra literatura? bueno, lo cierto es que hay quien ésto sí lo tiene claro, por eso puedes estudiar filología gallega en tres ciudades de Galicia y medicina sólo en una... pero no quiero alargarme ni desviarme del tema...

¡DÉJENNOS EN PAZ! Que de lo que iba el feminismo era de ser libres e iguales y no de que nadie nos siga diciendo lo que tenemos que hacer.