domingo, 8 de octubre de 2017

40 años de diálogo, negociación, pacto, adoctrinamiento y manipulación.

Dice Pedro Sánchez (PSOE) que quiere 'diálogo, negociación y pacto'; Mariano Rajoy (PP) por su parte pide la vuelta del 'catalanismo pactista' y Pablo Iglesias (PODEMOS) añade que, si hay que hablar con el Papa para que medie, se habla, de hecho él ha empezado ya por llamar al Arzobispo de Madrid por si pudiera hacer algo.

¿Pero qué invento es éste? que diría la Montiel... Son tres líderes políticos jugando a llevarse a matar cuando defienden lo mismo con diferentes palabras.

Mi lectura del asunto ahonda en aquella realidad evidente del ser esencial del nacionalismo: nacionalismo o muerte.

Ni Pedro Sánchez ni Mariano Rajoy ni Pablo Iglesias defienden la unidad de España, los tres la dan por asegurada, lo que defienden con pasión no es el Estado de derecho sino el Estado de las autonomías ¿sus razones? son sencillas, de hecho es sólo una: los tres buscan lo mismo, mantenerse o llegar al poder subidos a lomo de los nacionalistas y para eso necesitan al catalanismo pactista... les importa muy poco si ese catalanismo pactista lamina a quienes no piensan como ellos en el rincón superior derecho de la península.

Pero algo ha cambiado en España en los últimos días: la mayoría silenciosa de repente parece haber despertado; no seré yo quien eche las campanas al vuelo, está por ver si ha despertado o sólo se pasea por las calles como lo haría un sonámbulo pero el caso es que, de un modo u otro, se mueve y ha dejado a los tres partidos políticos mayoritarios en el congreso sin saber si dar un paso adelante o dos atrás.

Imagen: El País


Cada cual esgrime sus razones para explicar lo que está ocurriendo, los hay que dicen que la mayoría silenciosa ha despertado al ver cómo las empresas, incluso las catalanas, toman las de Villadiego ante lo que está sucediendo, otros aseguran que el mensaje del Rey ha influido notablemente pero pocos hablan, por no decir ninguno, de que se esté plantando cara a la dictadura nacionalista porque, como contamos aquí hace ya días, no los conocéis, no sabéis quienes son...

Y a mi, qué queréis que os diga, se me encoge el corazón ante lo que está sucediendo porque esta movilización ciudadana es la tercera que veo en mi vida: la primera fue el espíritu de Ermua, que no sé si lo mataron o él solo se murió pero el caso es que ya no está con nosotros, la segunda fue el 15M, del que no queda más que un partido político, Podemos, que defiende lo mismo que PP y PSOE, la negociación con los nacionalistas vendiendo al peso a quienes no comulgan con esas ideas, ahora tenemos este Visca España y Visca Cataluña y yo me pregunto... ¿a la tercera va la vencida? ¿despertaremos del todo por fin y nos daremos cuenta de que los nacionalismos son la antítesis de la libertad, de que el mundo es globlal y sobran más fronteras de las que faltan y de que nada hay que merezca más respeto y defensa que la libertad?

No deja de resultar llamativo que quienes defienden el diálogo con los que están saltándose cuarto y mitad de las leyes lo hagan ondeando banderas blancas, que son tradicionalmente símbolo de rendición ni deja de tener su gracia que una independentista como Pilar Rahola acuse a Pablo Iglesias de defender la política del PP. Lo irónico es que tiene razón, al defender el diálogo está defendiendo la política del PP y del PSOE durante todos los años de nuestra actual democracia, negociación y pacto con los nacionalistas. Me queda una duda... cuando Pedro Sánchez habla de negociar y pactar y Rajoy pide la vuelta del catalanismo pactista ¿se refieren a Pujol y su 3%? La corrupción, queridos, no es patrimonio único del señor de la Moncloa.

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