viernes, 15 de septiembre de 2017

No los conocéis, no sabéis quienes son ni entendéis para qué han venido.

Después de 17 años viviendo en Madrid, me veo en la tesitura de tener que deciros a todos los que habéis vivido siempre fuera de territorio comanche (entendiendo por territorio comanche las regiones en las que el nacionalismo alza la voz y el mazo) que no los conocéis, no sabéis quiénes son ni entendéis para qué han venido. 


Veréis... Galicia es tierra conservadora, es feudo del PP desde que la democracia es tal y, si algún día deja de serlo, no será porque se vuelva progresista ni de izquierdas, no, se volverá nacionalista porque la izquierda tiene un gran capacidad para mimetizarse con los partidos nacionalistas y en Galicia son ya la misma cosa. ¿Y por qué os cuento ésto? Lo hago sólo como introducción, para que sepáis que hubo un día en el que la gente joven de Galicia dijo basta ya y, aunque no consiguió que el PSOE ganara las elecciones, si logró arrebatarle al PP su doliente mayoría absoluta y dio la oportunidad del PSOE de buscar alianzas para mandar al PP al banquillo y ponerse a gobernar.

¿Sabéis qué ocurrió? que el PSOE se entregó al nacionalismo y consigo mismo entregó Galicia entera, después de aquello el PP ha vuelto a sus mayorías absolutas y la gente joven que consigue escapar de la mano de hierro manipuladora y nacionalista que manda en escuelas y universidades, vota con resignación al PP. ¿Sus motivos? son muchos y muy dolorosos, son los que vosotros, quienes vivís fuera de territorio comanche, no alcanzáis a ver ni a entender, no les dais importancia alguna y por eso os importa muy poco que un partido nacional -lo mismo me da el PSOE que Podemos o el PP- se alíe con los nacionalistas con tal de borrar del mapa a las huestes contrarias.


Pero os diré algo: he visto como a una niña extranjera (que hablaba castellano como segunda lengua y de gallego no tenía ni idea) se le negaban explicaciones de matemáticas en castellano, he visto como profesoras y monjas educadoras se abrazaban a la bandera gallega con la estrella roja en medio y ellas, encerradas tras los muros del colegio, sembraban la semilla del odio en las mentes pequeñas a las que daban clase, he visto como profesores universitarios daban patadas al diccionario con tal de hablar un gallego que fuese más difícil de comprender para los castellano hablantes, he visto, y sufrido, como se negaba la universalidad de la cultura y se me negaba el derecho a leer a Rosalía de Castro por haber osado decir tal cosa... entonces yo era joven e incauta así que respondí que con qué criterio me decían tal cosa si incluso Rosalía de Castro había escrito, ya no un poema, sino un poemario entero en castellano. Facha de mierda. Eso fue lo que recibí por respuesta.


No sabéis como son, no alcanzáis ni tan siquiera a imaginar su alma oscura y su ansia de poder e imposición, no tenéis ni idea de cómo llegan a amargar la existencia de quien no piensa como ellos; hace no sé si tres o cuatro años, fui con mi familia a Santiago el día del Apostol, un día de fiesta, en pleno verano, un día de luz y de risa... y en lugar de explicarle a mi hijo la historia de la ciudad y su catedral tuve que explicarle por qué había una cadena humana de gente con cara seria y gestos agresivos gritando 'independenza'.


Y hay algo más... no alcanzáis a ver ni a entender la traición que el PSOE y el PP han hecho a los no nacionalistas que viven (o vivíamos) en territorio comanche, no sois capaces de verlo porque vosotros no pagábais más que con pesetas primero y euros después esa traición, pero quienes estábamos entonces en territorio comanche y sufríamos lo que los nacionalistas hacían con las competencias que se les daban sí lo sabemos.


Y algún lector avispado me dirá ¡eh! ¡qué en Galicia no gobernaban los nacionalistas!. Eso, queridos, no me lo digáis a mi... decídselo al PP, preguntadle al PP de Rajoy y al de Feijó cómo es posible que Galicia se llenara de galescolas y los colegios y universidades de profesores lusistas e independentistas bajo el 'férreo' mandato de sus mayorías absolutas. Traición, queridos, se llama traición. Y es exactamente la misma traición que está acometiendo Podemos. Ya veis, parece que una vez más los extremos se tocan y los opuestos se atraen ¿o va a resultar que son todos la misma cosa?.

Aquí, en Madrid, lejos de territorio comanche, parece que no importa mucho porque no impacta mucho (por ahora) pero yo no puedo evitar recordar cómo era convivir con los nacionalistas, ver como en una asignatura de libre configuración se daba la nota máxima a todo el mundo mientras algunos salíamos con un aprobado por los pelos por defender que la cultura gallega es universal, es decir, de todos, y no sólo de los gallegos. Y entre esos recuerdos y la náusea que no puedo evitar viendo a secuestradores, verdugos y asesinos -terroristas- convertidos en los héroes del momento, me vuelan los dedos sobre el teclado y os hablo...


Os hablo sabiendo que no os despertaré, que no lograré quitaros las gafas de ver el mundo de color de rosa (o morado), que seguiréis pensado que lo de Cataluña es una cortina de humo para tapar que se ha quemado un juzgado en Valencia, que os seguirá importando un bledo que sigan siendo los nacionalistas los que mueven los hilos de los partidos nacionales, que sea subidos a su lomo como se conquista el poder, que no pensaréis ni por un momento en las consecuencias que esto tiene para quienes viven en territorio comanche en primer lugar y para todos después... y es que no los conocéis, no sabéis quienes son ni entendéis para qué han venido, no sabéis de su victimismo malvado y de su desprecio de la libertad y la justicia.

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