domingo, 11 de noviembre de 2012

The Sunday Tale: Al calor del hogar

Por casualidad, porque sí... por lo que sea, uno empieza a hacer cosas como escribir una columna -The Sunday Tale- y sigue haciéndolas (sufriéndolas y disfrutándolas según y como esté la musa...) semana tras semana. Y siempre, una vez publicado, toca leerse y juzgarse... reconocerse en todas las carencias e imperfecciones de lo que uno hace, para intentar que la próxima vez sea menos carente y menos imperfecto... Pero hoy... hoy el tale me ha dejado buen sabor de boca y por eso no me despisto ni espero a mañana... aquí está:

Una invitación a cenar se convertía irremediablemente en un momento de juego y de conquista, más ahora, sabiéndose protagonista de unas historia de ida y vuelta, de caminos encontrados y viajes imprevistos; era una invitación a disfrutar cada minuto desde el primero, el de sentirse guapa y presumirse.

Revolvió el pelo hacia sus ojos, fingiendo tras él un escondite en el que ocultar tanto como guardaba en su mirada; una mirada que, ahumada en dramático misterio, mostraba el camino hacia unos labios, suaves, voluptuosos, tenues, acogedores, incitantes…

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