lunes, 2 de enero de 2012

Mundo Imaginario: Negra Sombra ... La vida.

Empezamos año y semana ... cerrando un capítulo pendiente ... El final del relato iniciado en 2011.

Viene de Mundo Imaginario: Negra Sombra ... El Fin (2002) y continua y termina aquí:

Una noche, ya de madrugada, ebrios ambos pero no tanto como para no saber lo que hacían, lo que querían hacer … lo que sentían y lo que querían sentir … Esa noche se enamoró más de él por su silencio, porque él no parecía necesitar saber, le bastaba su palabra, confiaba en ella … lo que no supo ver aquella noche, como no había sabido verlo antes, era que Pablo no necesitaba motivos ni explicaciones para nada ni para nadie, vivía por instinto ... Hasta ese día habían sido inseparables compañeros de fatigas, de lucha e ideales … incluso de estudios aún cuando Pablo le llevaba algún año de ventaja … pero esa noche a Antía nada le importaba más allá de sí misma … porque esa noche era la suya … la de su historia, una historia que había empezado tal noche como aquella … cuatro siglos atrás.


La vio desnudarse y entrar en el mar … y no pudo mover sus pies de la arena … no podía creer que estuviese bañándose desnuda en pleno atlántico en diciembre. Muchas veces se había preguntado a qué sabrían sus labios, cómo sería el tacto de su piel … había soñado con sus pechos siempre insinuados tras sus ropas … pero ella siempre se había mostrado esquiva y distante cuando él se acercaba. Y ahora se desnudaba ante él sin percatarse apenas de su presencia …

La vio salir del agua, despacio, tranquila … sin sentir el frío de diciembre en su piel; cuando la tuvo frente a él, no pudo apartar su mirada de la suya, como si algo en ella lo retuviera ahí, a la altura de sus ojos … entendió entonces lo que había oído acerca del halo de las brujas, de las descendientes de Soliña … y se lanzó a sus labios sin vacilación alguna … en aquel momento ya no estaba dispuesto a soportar un gesto esquivo ni mirada torva … pero esa noche todo, incluso Antía, era diferente … ella se rindió sin más, entreabriendo sus labios, jugando con su lengua en los de Pablo, dejándole hacer a él con su boca … La humedad y lo salado de sus labios, su juego, su dejarle hacer … terminó por lograr que Pablo se olvidara también de nada que no fuese ella y el deseo que despertaba en él … y obviándolo todo, incluso el frío, dejaron que fueran sus cuerpos los que hablaran, los que pidieran y dieran … los que sintieran … Sobre la arena de Praia Rodeira, junto al mar llegaron a entregarse todo, tras años de haberse negado un casto beso en los labios …

Luego vinieron los desencuentros seguidos de nuevos encuentros, las ilusiones y las decepciones … y vino María a pesar de ellos … y allí estaba ella, sola frente a su playa negra, tan negra como predijo que estaría, tan negra como le advirtió a Pablo un minuto antes de que él la llamara loca, insensata … Porque Pablo, aún viviendo por instinto, era la praxis … para él no había nada más allá de lo demostrable y se embarcó en el Rainbow Warrior sabiéndola a ella embarazada a pesar de ambos. Antía no le reprochaba sus silencios, siempre los entendió como un respeto a sí misma … y pensaba que así entendía él los suyos … pero no sólo las palabras se malinterpretan … también los silencios .. Y el día que sus silencios callaron al tiempo que sus palabras brotaban … se sintieron más desnudos que aquella noche en Praia Rodeira … Ese día Antía supo que su silencio no había sido más que una forma de reproche y ese día, al tiempo que caía el velo de sus ojos, oyó el crujido sordo de su corazón al romperse.

Se ocultaba ya el sol … no quedaba nadie en Praia Rodeira … su playa, la playa en la que desaparecieran otras, las suyas, antes que ella ... Antía caminó con pasos cortos y lentos hacia el mar …

Pablo gritó entonces … y ella miró atrás … desaliñado y sin afeitar, como acostumbraba … pero aquel día no era un look, aquel día era el desaliño propio de quien acaba de desembarcar … se acercó corriendo a ella y a punto estaba de sujetarla cuando ella se giró, se agachó no sin esfuerzo, y recogió del suelo el gorrito de encaje que se le había caído … Al levantarse lo miró de nuevo … pudo ver su rostro desencajado, sus ojos anegados en lágrimas contenidas, sus manos vacías mirando al cielo … sus labios pronunciar un lo siento roto … mirando a un tiempo a su vientre maternal, su playa y sus ojos …



Antía inició su camino de vuelta a casa, sin decir nada, sin hacer nada … sin saber si estaba dejándolo a él atrás o llevándolo consigo …

FIN

Mundo Imaginario: Negra Sombra
Relato breve en 6 capítulos, ya publicados:
La vida 

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