miércoles, 28 de diciembre de 2011

Mundo Imaginario: Negra Sombra ... El Fin (2002)


"malos tempos han vir … eu non einos ver pero malos tempos han vir …" Con esa cantinela en los labios se acercaba Antía a Praia Rodeira dia tras día … necesitaba esa playa, aún negra en la arena y el mar, aún apestada de aquel olor penetrante y mareante, aún llena de extraños que intentaban limpiarla … 


La necesitaba porque era el principio, el principio del fin … y el fin … a ella le tocaba escribir el fin y en medio de la inmensa rabia que la acompañaba cada minuto de su vida, se preguntaba si allí acababa todo … si habría algo más por escribir … Apenas sentía moverse a María en su vientre pero le habían dicho que era normal, que en el último mes el bebé apenas tenia espacio para moverse … jugando con el horrible gorrito de encaje entre sus manos y en el mismo lugar en el que su bisabuela se lo retirara antes de empezar a contarle, a ella antes que a nadie, que malos tempos han vir … acariciaba su vientre y se alegraba de que la pequeña no hubiese nacido aún, no viera con sus ojitos el que ella consideraba el gran fracaso de su vida … algún día tendría que contárselo pero, al menos ahora, vivía ajena a ello ...


Antía tenía esa inteligencia extraña que para algunos era una maldición, para otros un don y para la mayoría ni tan siquiera era … pero tenía algo más que eso … tenía memoria y tenía también un algo del pragmatismo de su madre; recordaba la cantinela de su bisabuela completa … :

"malos tempos han vir
eu non eirnos ver pero han vir, han …
negra sombra ...
negra sombra no ar e no mar …
ha vir … negra sombra ..."

 
Antía nunca había pensado en hechizos, pócimas, males de ojo … ni tan siquiera en suertes buenas o malas; tampoco creía que sus antepasadas hubiesen pensado en nada de eso … Pero sí confiaba en su intuición, en su ver más allá de lo evidente y lo obvio, en su sentir profundo y certero, …. y confiaba porque ella misma había sentido esa certeza que nadie entiende en más de una ocasión … como cuando desapareció su bisabuela, lo supo antes de que nadie le dijera nada, a veces pensaba que incluso lo supo antes de que desapareciera … 

Y porque confiaba en ese saber más allá de lo conocido, su cabeza giraba siempre de forma distinta … ella no pensaba que aquel fuera el cantar de una vieja loca … ella creía que aquel cantar debía significar algo y que descifrar ese algo era importante ... le había llegado desde la misma playa Rodeira, a través de la voz de María Soliña a su nieta … era el cantar de María a su nieta, a la nieta de su nieta, … y así hasta ella … por alguna razón. 

Por eso desde bien pequeña indagaba e investigaba sobre cómo sería posible que el mar y aire se tiñeran de negro … Y una tarde, en la cafetería de la facultad y en medio de una partida de mus, empezó a entenderlo: un guaperas descuidado, al que conocía sólo de vista, explicaba y mostraba, mapa en ristre, las rutas de los petroleros que flirteaban con la costa gallega … Abandonó su partida de mus y se acercó a él porque él, aún sin saberlo, tenía las respuestas que buscaba.  

Recordaba el principio de sus aventuras con Pablo, en la misma playa frente a la que estaba ahora sentada; él la entendía … era un tipo extraño, un ecologista convencido, biólogo de profesión y luchador empedernido en favor de un mundo más limpio desde las filas de Greenpeace; a él nunca le importó el por qué del empeño, tan profundo y pasional, de Antía en luchar por el alejamiento de las rutas de los petroleros de la costa … jamás lo preguntó … ni siquiera cuando ella lo llevó por primera vez a Praia Rodeira …

Tras el fin el desenlace, que llegará poco antes de terminar el año. Continuará.

Mundo Imaginario: Negra Sombra
Relato breve en 6 capítulos, ya publicados:
El fin (2002)

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