sábado, 19 de noviembre de 2011

La vida ... sus tiempos y no-tiempos

Una semana, completa o casi ... sin dejar una letra en el blog ... raro en mí, sí, pero hay semanas y semanas ... y ésta ha sido de esas de mucho querer y no poder tanto como se quería; ocurre a veces, cuando los deberes y quehaceres se aferran a su lugar en tu tiempo y en tu vida y tú te empeñas en hacer hueco entre ellos para los anhelos, los gustos, las pasiones ... Y le echas voluntad, tanta como eres capaz de reunir ... pero inevitablemente algo se queda fuera ... y esta semana ha sido el blog, pero aquí estoy, dispuesta a dejar unas letras, aún a deshoras y a destiempo pero, poco importa, nunca he sido yo muy ordenada en esto de las publicaciones ...

Y a pesar de empezar el post como lo he empezado ... no seré yo quien se escude en el tiempo y su escasez para no haber hecho escala aquí esta semana ... más que nada porque no creo en la escasez del tiempo ni tampoco en su abundancia ... El tiempo es el que es ... y nuestro sentimiento del tiempo una mera percepción ... ved sino cuán largas son las horas cuando toca dedicarse a uno de esos quehaceres que borraría uno del mapa si pudiera ... o supiera cómo ... y cómo vuelan las condenadas cuando está uno enfrascado en un quehacer amable, querido ... incluso apasionado ... 


Y en medio de este trajín, con el tiempo volando y las prisas sobrevolando ... recordé algo básico, esencial y absolutamente irrenunciable: no debemos olvidar nunca lo que queremos ... claro que para eso primero hay que saberlo, saber lo que se quiere porque a veces se ve uno recorriendo a paso ligero los quehaceres diarios sin saber bien de dónde viene ni a dónde va ... pero sabiendo lo querido, eso ha de ser nuestra brújula ... y podremos acercarnos a ello quizá a paso ligero, marchando, andando, corriendo o volando ... todo dependerá de cómo estén de exigentes los deberes y nosotros de diligentes para darles cumplida satisfacción.

No voy a desvelar aquí y ahora mis querencias porque son al fin y al cabo intrascendentes, lo realmente trascendente es tenerlas ... no dejarse arrastrar por los quehaceres, convencer por los "no tengo tiempo", no perder nunca la voluntad de "hacer" ni la paciencia y constancia porque ahora no, pero quizá en un rato ... y no, nunca, jamás ... dejar que nadie te imponga su propia percepción del tiempo:

Ya no reacciono ante un "no tengo tiempo"
Hierática me enervo y me quemo ...
pero sólo yo, conmigo y sola ...
Ahora bien ...
que me tiren a la cara un "tú no tienes tiempo" ...
¡qué sabrás tú, alma de cántaro!
tú que mides el tiempo en minutos ...
y no en lo que puedes hacer en ellos

La vida no es el tiempo que pasas en ella ... es lo que haces, lo que anhelas, lo que sientes ... lo que vives ... Y no, nadie dijo nunca que fuera fácil ...



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