jueves, 20 de octubre de 2011

El verdadero riesgo de la crisis ...

A todos nos preocupa la lista de parados, los recortes en sanidad y educación, los ajustes en las pensiones, edad de jubilación y años de cotización, el euribor si sube o baja por los estragos que hará su vaivén en nuestras hipotecas, el barril de Brent también si sube o baja por lo que supondrá su ir y venir en lo que nos costará llenar el depósito del coche o el bono de transportes ...


Y sobre estas preocupaciones, y otras similares, guerrean nuestros políticos ...


Viendo ese guerrear y el efecto que tiene sobre la gente ... y viceversa ... me ha dado por pensar que quizá, sólo quizá, el verdadero riesgo de la crisis no es económico sino social, socio-político por ser más exactos: y es que la sensación que tengo, cada día más, es la de la polarización de la sociedad ... la angustia ante los EREs, liquidaciones de empresas, autónomos derrotados por su quiebra, corrupciones de todo color y gestiones pésimas también de todo color, se ha ido convirtiendo en rabia, hastío ... en un cansancio cabreado ... y ese sentir nos está llevando a coger nuestras ideas entre las manos y escorarlas, para escorarnos con ellas, a la derecha o la izquierda ... a uno u otro extremo.

Habrá quien piense que ésto no es necesariamente un problema, a mí sí me lo parece pero quizá sea porque yo soy fan del equilibrio, del ni tanto ni tan calvo:

Comparto con quienes se escoran a la izquierda la necesidad de unos servicios públicos de calidad mantenidos por todos con nuestros impuestos ... porque quiero vivir en una sociedad en la que todos tengamos posibilidades de crecer y vivir felices, de hacer de nuestra vida una historia que merezca la pena y, nos guste o no, esa oportunidad pasa por los euros ... porque esto es el capitalismo, por eso creo en los impuestos y en su buen uso... Pero hasta ahí ... no puedo estar de acuerdo con que si una casa está vacía la ocupo porque yo lo valgo o con esa manera cómoda de ver las cosas que se resume en "no me sale trabajo, que me den más paro o un subsidio". Quizá seamos todos hijos del mismo dios pero desde luego no estamos todos cortados por la misma tijera ... y soy y seré siempre partidaria de las subvenciones, de ayudas con un objetivo ... pero no de los subsidios, de las entregas de dinero de todos al fondo perdido de algunos.


Comparto con quienes se escoran a la derecha que la calle es de todos, no sólo de quienes la toman por su voluntad; también que cada uno es responsable de las deudas que contrae y de su pago, responsable en definitiva de lo que hace o deja de hacer, pero no su enfoque al recorte de servicios públicos ni aún cuando haya también recorte en los impuestos ... y lo explicaré con un par de ejemplos: 

puedo pensar llegado el caso (y no, no ha llegado) que me importa tres si hay un pediatra menos en el centro de salud que me corresponde, total, mi hijo está en sanitas ... pero es que sus compañeros de parque y de colegio quizá no tengan ningún seguro privado de salud ... ¿de verdad pensamos que sólo debe preocuparnos nuestra propia salud, que la de la sociedad en su conjunto no nos afecta? por no hablar de solidaridad y humanidad ...

lo mismo ocurre con la educación ... ¿de verdad es posible ignorar la pérdida de nivel en la educación pública porque podemos pagar un colegio concertado o privado? ¿de verdad pensamos que nos importa poco cómo vayan o no los niños en los colegios públicos porque al nuestro nos lo están dejando más listo que al espasa calpe en el concertado o privado de turno? ¿nos parece entonces buena una sociedad de ciegos gobernada por el rey tuerto?

Somos individuos que vivimos en sociedad y tan perversa se me antoja la visión que obvia al individuo y nos ve sólo como a un rebaño como la que obvia a la masa que de hecho somos y no ve más allá del individuo. 

Y pareciéndome ambos extremos perversos, ver como cada día más la sociedad se escora a uno y otro lado me parece el mayor y más grande peligro de esta crisis ... diría que como sociedad estamos perdiendo el norte, y ya de paso el sur, el este y el oeste.


Pero hoy nadie hablará de esto en las noticias, hoy hablarán de que ha muerto Gadafi y acompañarán la noticia de dantescas imágenes que, honestamente, podrían ahorrarse ... aunque desde luego el mundo no va a ser peor porque en el no esté ya el Sr Gadafi ... Y hablarán de ETA y su supuesto final ... que ojalá sea el final, ojalá no haya ni un muerto más por una idea, una bandera y un terruño ... ojalá todos celebrásemos su final porque nadie lo viese como una victoria política de nadie sino como una victoria social de todos ... pero dudo que sea así.

Y es que a una clase política tan mediocre, en general, como la nuestra, le resulta infinitamente más fácil jugar a escorar a la sociedad, al conmigo o contra mí, cargando las tintas de lo malo sobre el de enfrente y medallas en la pechera propia, que actuar con honestidad, criterio, sentido común y en favor de la sociedad a la que representan.

Pensando en todo esto y recordando de dónde venimos, empieza a incomodarme la idea de pensar a dónde vamos.

1 comentario:

  1. Me admira tu comedimiento, tu afán de equilibrio. Ojalá se tratara de eso, pero no.
    Esto se derrumba simplemente porque no resiste su estructura basada fundamentalmente en el consumo. Si no hay consumo no se necesita producción y sin producción no se necesitan obreros. El colapso estaba cantado. Se ha adelantado porque los puestos de trabajo que genera el consumo ya no se producen, como antes, en los paises que consumen; sino en paises de menor coste laboral. Los fabricantes occidentales deberían pedir ya que se aprueben sueldos y condiciones de trabajo asiáticas que es lo que desean para volver a traer aqui la producción.
    Si este problema se diera entre tu y yo lo resolveríamos en un plis plás. Nos repartiríamos el trabajo y el beneficio y santas pascuas. Pero se trata del mundo y eso cuesta más tiempo; pero acabarán haciéndolo: repartir lo que hay. ¡Es tan sencillo! Otroquetal.

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