lunes, 18 de julio de 2011

Divagar: un Faisán vestido en Gurtel, Cuba libre, México lindo

Me indigna leer la prensa ... pero no indigna de indignados, ni de 15M, ni de democracia real ya ... me indigna de indignar (RAE: "Irritar, enfadar vehementemente a alguien")

Los cruces de declaraciones entre PP y PSOE son insultantes: pretender justificar Gurtel disparando al faisán y pretender justificar el faisán abriendo el armario ropero de Gurtel me parece zafio, inmoral, una falta de respeto a los ciudadanos y un insulto a nuestra inteligencia ... Qué poco nivel político nos asiste, qué poca clase, honestidad y estilo ... Qué vergonzoso todo ... Qué poca vergüenza todos ...

Pero no quiero yo vivir indignada, que estamos en julio y lo que toca es cerrar temas para vacacionear ... que merecido lo tenemos ... Y este año volvemos al norte ... como vuelvo y volveré siempre aún cuando me deje caer antes o después por otros rincones del mundo ... porque la costa Ártabra con su climatología revuelta, su mar bravo, su crisis perenne ... es para mí el descanso del guerrero.

Más allá del ineludible viaje al norte, me ha dado por pensar viajes así, en general ... será porque siempre he sido yo de viajar y siempre he viajado menos de lo que me hubiera gustado ... y porque el bebé es cada día menos bebé y, con tres añitos ya, y sin necesidad de armarse de pañales y biberones, empieza uno a plantearse volar y navegar de nuevo.

Y así, ahora que las circunstancias parecen más propicias, recuerdas viajes vividos ... unos más y mejor que otros ... y algunos meciendo una sonrisa en los labios por aquello de las anécdotas y viéndolos con otros ojos, los del recuerdo, por los contrastes que en tu memoria parecen brillar con más fuerza ...

La llegada a La Habana tuvo su "aquel" ... porque llegas con tu visado y tu pasaporte ... te ponen en fila de "a uno" ... y pasas tu solo a un cubículo en el que te espera un militar, de verde de la cabeza a los pies ... y te pregunta qué vas a hacer a su isla ... Y tú allí, en el cubículo, mirando a la oronda mujer de verde, diciendo que vas de visita, que quieres conocer su Habana, que debe ser maravillosa ... y la oronda mujer de verde te mira, te sonríe y te desea que disfrutes tu estancia ... Y sales al otro lado, ya estás, oficialmente, en La Habana ... y miras hacia otras puertas pensando que más vale que no seas tú la única que haya pasado el examen.
 
El camino del aeropuerto al clásico hotel de La Habana fue ... ilustrativo, cuando menos ... fue esa Habana que no sale en los folletos publicitarios, que no se ve en los catálogos de viajes ni en los anuncios de la tele ... la de casas no sabe uno si a medio construir o derruir, la de gentes en la calle sin más posesión que su sonrisa en los labios. Y ya en los alrededores del hotel te piden ... no dinero, no ... te sugieren ... si antes de irte quieres dejarte algo de ropa atrás te lo agradecerán enormemente.


 Y paseas la Habana vieja ... que es bonita, sí ... encantadora ... a ratos parece detenida en el tiempo y crees poder cruzarte a Hemingway al doblar una esquina ... a ratos ves los edificios heridos de muerte, los impactantes camellos, que no son animales ni traficantes no, son autobuses ...

 Y de nuevo un hombre de verde, que se te acerca ... para aconsejarte con gran educación y respeto, casi reverencia, cómo llevar el bolso ... claro que él no sabe que en el bolso poco más que unos pañuelos de papel llevas ... y tú lo miras con respeto, al fin y al cabo él es la autoridad, y cuando remata el discurso diciendo algo así como que ellos tienen controlada la situación pero que siempre puedo escapárseles "alguno" te preguntas a quien sirven esas fuerzas del orden ... al pueblo no parece la respuesta.

Toca ya dejar La Habana, de vuelta al aeropuerto ... México está cerca ... vuelo corto ... claro que cuando lo contrataste no pensabas que lo harías en una especie de turbohélice de aerogaviota ...un pequeño aparato ... del estilo de los que vuelan de Madrid a San Sebastián ... y tú que habías dicho que no volverías a subirte a uno de esos ... a morir por Dios ... y a volar ...


Y luego la aduana mexicana y todo lo que se mueve a su alrededor ... y lo que sigue moviéndose una vez la cruzas ...

Y al final lo que me da por pensar es qué clase de animal es el ser humano ... la ley de la selva es clara: el más fuerte gana, sobrevive y manda ... pero en las junglas humanas ... no veo yo que sea el más fuerte, ni el más inteligente, ni mucho menos el mejor quien manda ... ¿qué clase de selección nos asiste? ¿en base a qué se asciende en las pirámides de mando a nivel político, empresarial, social ...? Quizá, sólo quizá, esté ahí el problema ... los mecanismos que facilitan y entorpecen la llegada o no al poder, ni tan siquiera en nuestra venerada democracia, parece que estén resultando bien ...

Aunque no me hagáis mucho caso ... que está una ya cansada a estas alturas del curso escolar y a mi mente, cuando se siente cansada, de siempre le ha dado por divagar ...

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