domingo, 24 de julio de 2011

De Málaga a Malagón

Hay momentos en los que reír lo que se dice reír ... ríes poco ... pero si, por avatares del destino o casualidades de la vida, se combinan varios de esos momentos y se encadenan en los días  y los viajes... tienes que reír porque llorar ... es tontería.

Tienes en junio una semana de vacaciones ... de playa ... en Málaga ... que empieza con fiebres infantiles y acaba con amigdalitis y conjuntivitis adultas ... tuyas ambas ... Así que las vacaciones te saben a más bien poco ... Y toca esperar a las siguientes ... Un fin de semana rural, justo antes de tus vacaciones playeras en la costa Ártabra ...

Amaneces un miércoles cualquiera, el pasado, sin ir más lejos, feliz y contenta dispuesta a mediar la semana y hasta partirla camino de un fin de semana tranquilo en un pueblito de la Mancha ... sin apenas cobertura ... pero no era ese un problema aún cuando es los sábados por la tarde cuando tienes un mail ineludible que enviar ... Estaba todo previsto, se adelantan un poco los tiempos y se deja el mail enviado el viernes, antes de salir hacia la Mancha ...

Pero el miércoles por la tarde empiezas a barruntar algún estropicio  y la noche se convierte en un paseo continuo para deshacerte hasta de ti misma ... El jueves amaneció y continuó en estado lamentable ... tanto que era impensable el mero hecho de pensar ... imposible componer un relato #lifelooksgood ...

Así llegamos al viernes, con el cuerpo recompuesto de aquella manera, a currar ... y esa tarde, informados de no-se-que antena que han puesto en no-se-que cerro ... salida hacia la Mancha. Todo a cámara lenta, muy lenta ... como sólo pueden hacerse las cosas cuando lo único que uno se atreve a llevarse a la boca es alguna que otra manzanilla. Y llegas al destino pensando ya en sentarte tranquila esa noche, quizá en el patio, a componer un relato loff.it inspirada por los sonidos y vistas del campo ... por ese cielo estrellado que en la ciudad parece plano ... hilando las cosas bellas y útiles que los colabores de loff.it han ido presentando a lo largo de la semana.

Y allí están unos parientes y otros ... y menos mal que el peque tiene el día simpático - piensas ... y tras la cena un paseo ... para cazar gamusinos, claro ... venga, cojamos la linterna ¡y el saco para meter los que encontremos! ¿cómo son? ¡si yo no los he visto! ... hay por allí quien dice que marrones oscuros, otro que más bien claros, el uno que más pequeños que un grillo y otro que más bien un poco más grandes ... incluso hay quien dice que están bien ricos ... ¿en moto? ¡claro, cómo no! ... moto infantil, de esas de empujar con los pies ¿quien dijo miedo por muy negra que fuera la noche?

Y digo yo que cuando un peque derrapa y se cae de la motito de marras puede mal frenar con las piernas, con los brazos, las manos, con todo su cuerpo a la vez ... pero ¿sólo con la cabeza? doy fe ... sí, también sólo con la cabeza ... los gritos del accidentado se oyen en todo el pueblo, lo cual no es gran mérito, al fin y al cabo no vamos mal de pulmones y el pueblo es más bien pequeño ... cuando lo coges en su frente ves ya el chichón incipiente ... venga, no pasa nada ... vamos a poner hielo ... cuando sales de la pista, lugar del accidente, el chichón tiene ya pinta de avellana y tres pasos más adelante es una nuez ... para cuando estás sujetándole para plantarle el hielo ya parece aquello una pelota de ping pong y tú atónita mirando pensando que si aquello sigue creciendo a ese paso de allí a diez minutos tendrás un niño con dos cabezas ...

Y estás en un pueblo, en mitad de la nada y la mitad de cuyos habitantes son familia ... y el uno dice que aceite, el otro que hielo, el de más allá que te vayas a urgencias y el de más acá ¡ná! que los niños son de goma .. y el peque a llantos y gritos ¡¡hielo nooooooo!!! ¡¡aseite!! ... y aquello que crece ... Y tú, con tu cuerpo de jota y acordándote de Fernando Fernán Gómez y su célebre frase, decides ir a Malagón, al centro de salud de urgencias ... a priori no pinta la cosa como para necesitar un hospital.

Y para cuando te atienden, tras una mujer mayor, tan mayor que sus hijos parecían más necesitar compañía que ejercer de acompañantes ... el médico de urgencias, una gran mujer argentina, recibe al peque con una gran sonrisa - ¡anda! ¡bonito chichón! - No hay ningún signo de daño neurológico ... pero eso ya lo sabías ... la pelota de ping pong ya vuelve a parecer una nuez ... a casa, hielo y a dormir ... si hay alguna alteración, a correr de nuevo ... 

Niño acostado, dormido ... Y tú no estás para componer un bonito relato ... ni para intentarlo siquiera ... Además ya te has dado cuenta de que la cobertura se va y se viene ... el 3G es como el Guadiana, lo mismo está que no ... pero esa noche tampoco estás para pensar ...

Amanece el sábado, con el chichón de un aspecto y tamaño razonable y el enano dispuesto a hacerse otro u otros llegado el caso ... y se encaminan todos a los campos mientras tú te encierras a hacer lo tuyo ... y saludando amablemente a uno que viene a preguntar si te queda mucho, a otro que quiere agua para el niño, una más que no sé qué iba buscando ... consigues dar forma a un texto ... The Mosaic: En el Chateau

Queda lo divertido ... enviarlo ... Que ya habías visto tú que el 3G se iba y se venía ... pero será en la parte baja de la casa, sube y verás que bien ... y subes ... y arriba, con un calor de mil demonios, una mosca cojonera y las gallinas de concierto lo intentas ... pero no ... ventana abierta o morir claro ... y vigilando una avispa que merodea por allí ... Y aquello que se va más que venir ... y lo que viene es el avispón padre ... Santiago y cierra España ... tú el portátil ... Y allá que sales esa tarde, bajo un sol de justicia ... de vuelta a Malagón, dónde las antenas sí conocen el 3G, tú y tu portátil porque allí ni las moscas se atreven a asomarse ... Deber cumplido aunque a disgusto porque te hubiera gustado darle otra vuelta al texto, pero el tiempo, los tiempos y lo acontecido en ellos no te han dado margen para más.

Tras ir de Málaga a Malagón ... y de vuelta ya de ambos lugares ... me permitiréis que me vuelva a mi norte que allí, no se si será por las meigas, pero a mí estas cosas no me pasan ...

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