sábado, 4 de junio de 2011

El mar y la vida ...

Lo conocía bien ... eran ya muchos años juntos y sólo con mirarlo sabía que venía después ... Cierto era que él no tenía medida, actuaba por impulsos, anhelos y deseos; jamás pedía perdón, ni permiso ... Pero lo que nadie sabía es que ella lo amaba precisamente por eso, por su ímpetu, por su pasión ... y es que ella era su antítesis, equilibrada, tranquila, confiable siempre ... Que la destrozaría decían ... sabía que probablemente fuera así pero ni tan siquiera pensaba en ello, porque era precisamente cuándo la abatía al tiempo que la abrazaba cuando se sentía viva ... y amada ... cuando él luchaba por hacerla suya, por rendirla ... y ella se dejaba hacer ... sin rendirse.

Y así pasaron meses, años ... hasta que llegó el inevitable final ... estaba escrito que él acabaría por destrozarla, por partirla en mil añicos ... fue una noche sin luna; ella lo supo antes de que ocurriera, lo sintió acercarse enfurecido, incluso cruel, pero amante siempre ... dispuesto a vencer y llevarla consigo ... Y esa noche ella se rindió al fin, dejó que su abrazo la arrastrara donde quiera que él quisiera llevarla, se rindió a él y a su deseo ... porque esa noche, su pasión la desbordó ...

A la mañana siguiente la orografía del acantilado había cambiado para siempre, la enorme y afilada roca que lo coronaba había desaparecido, un golpe de mar la había abatido ...


Pasó largo rato sentada en la playa mirando al mar y al espacio dejado por la roca destrozada ... Había vuelto a casa con la intención de lamer sus heridas, de reconstruir su maltrecho corazón y su vida ... pero allí, mirando al mar y al acantilado pensó que igual que la roca había aceptado su destino y había empezado por partirse en mil añicos camino de una nueva vida como arena dejándose mecer día tras día por su mar ... quizá ella debiera dejarse mecer por la vida ... y construir sus sueños a partir de sus pedazos ...

El mar, con sus olas, sus acantilados, sus playas ... es como el cielo con sus nubes, sus amaneceres y atardeceres ... un mundo lleno de metáforas y símiles, de contrastes e ideas ... de sueños, ilusiones y anhelos ... un mundo imaginario.
 

5 comentarios:

  1. Naturaleza .... ¿muerta?. Definitivamente, creo que no.

    Gracias por el regalo Berta

    ResponderEliminar
  2. Estimado anónimo ... un placer recibirte por estos lares ... No, yo tampoco creo que se trate de naturaleza muerta, en absoluto ...
    Un abrazo y gracias a ti!
    Berta

    ResponderEliminar
  3. Y hablando de Naturaleza, supuestamente muerta, querido anónimo ... me he acordado de Eduardo Pondal que se preguntaba ¿qué dicen los rumorosos?" refiriéndose a un frondoso bosque, a una fraga ... más naturaleza no-muerta de esa que nos gusta...
    Un abrazo
    Berta

    ResponderEliminar
  4. La mar y la vida cuanto paralelismo, es verdad que la vida es cómo esa roca al que la mar golpea y va modelando a su antojo...pero con nuestra vida podemos hacer algo más no tenemos que dejar sin más que la mar vaya modelando a su antojo, con nuestra vida podemos ser nuestros propios escultores aunque cueste aunque cueste mucho esculpir esa roca.
    Berta, cómo siempre el mundo imaginario es de matrícula de honor.
    un abrazo
    Bego
    @bego48

    ResponderEliminar
  5. Muchas gracias Bego por tus lecturas, tus comentarios, tus ánimos ...
    un abrazo enorme, compañera del metal :-)
    Berta

    ResponderEliminar