lunes, 9 de mayo de 2011

Un par de imágenes ... contadas

Dejó de sentir el calor de los rayos del sol sobre su piel  ...no sin cierto alivio; se quedó un rato más tumbada, ojos cerrados oídos abiertos ... disfrutando del silencio roto únicamente por el lejano trino de los pájaros y algún grillo despistado.


Entreabrió los ojos y disfrutó entonces de una bella imagen inesperada ... en un intenso cielo azul, el sol dibujaba un halo sobre el enorme árbol que le daba sombra ... o quizá era el árbol, un pequeño árbol, quien era capaz de tapar el sol para ella... Una suave brisa hizo bailar las ramas del árbol al tiempo que le hacía llegar el salado olor a mar ...

Pensó entonces que siempre era igual ... siempre estaban esos momentos que no pueden agarrarse ni amarrarse porque se escurren entre los dedos, esos momentos que no pueden captarse en una imagen porque no sólo se ven ... se oyen, se escuchan, se huelen ... llegan a palparse ... se sienten de dentro hacia fuera ... y de fuera hacia dentro.

Momentos de calma, de sentirse en lugar de sentir ... de dejarse hablar y escucharse ... de entenderse ... de abrazarse ... de aprender a quererse y a confiarse ... a confiar en lo pensado y sentido a cada paso, cada día.

Se levantó para sentir el tacto del césped recién cortado bajo sus pies, para caminar junto a los limoneros... privándolos de algunas de sus hojas, las dobló hasta casi romperlas, hacerlas añicos ... y hundió su rostro en ellas ... Largo rato después sus manos conservaban el aroma del limón ... sólo el aroma oculto en las hojas, sin la acidez ni acritud del fruto ... 

Vio entonces el manzano en flor y tras él, una nube blanca que parecía perdida en el inmenso cielo azul ... advertía de la presencia cercana de otras que todavía no podían verse desde su pequeño jardín ... 


Se sentó en el manto verde que pisaba sin perder de vista a la pequeña nube blanca ... a aquella avanzadilla que parecía actuar como tal para reconocer el terreno ... Así era la vida, aún cuando hermosa, tan hermosa como un manzano en flor, amarga y dulce como una nube blanca ... Así es la vida ... como la primavera ... Cálidos días de sol, verdes campos, naturaleza en flor ... regados de inmensas e intensas tormentas.

Pero no han llegado las tormentas ... no es su tiempo ni su día ... es día de los rumorosos pinos* ... de sus "queixumes" y día de manzanos floridos y nubes blancas ...


*Poema de Eduardo Pondal publicado en su poemario "Queixumes dos pinos" en 1886. Es elegido como letra para el himno gallego en 1907, se mantiene como tal hasta la fecha.


No hay comentarios:

Publicar un comentario