domingo, 10 de abril de 2011

Historia de una compra online: el burrito Platero

¡¡El burrito Platero mamá!! ¡¡es el burrito Platero!! ¡mira! "brilla al sol como la plata" ... #megusta ¡lo compramos! ¡yo lo compro! ¡"pónelo" en el carrito!


Bueno ... - pensó mamá mientras utilizaba el botón #añadiralcarrito - se acabó aquello que dicen de que poner un pie fuera de casa y abrir la cartera es todo uno ... en Madrid,  en Tenerife, en Londres o en Pekin ... ya no hace falta sacar los pies de casa ...

El pequeño revoloteaba contento, feliz de saber que su burrito Platero estaba ya en el carrito ...

La información vuela entonces ... se traslada por la nube de uno a otros terminales ... desde un rincón de Canarias hasta algún rincón de la península ... lugar en el que descansa el pequeño burrito tras su feliz nacimiento, probablemente en China o quizá en India ... desde donde voló a España ... pero esa es otra historia. Ahora espera en su particular limbo que su foto, colocada en una tienda online, encandile a un niño ... Todavía no lo sabe pero ya ha ocurrido y él es ya el burrito Platero.

Está el primero de la fila; feliz, emocionado y a la vez asustado, temeroso de lo que podría ocurrir, de lo que desconoce ... le dijeron que su lugar en el mundo estaría al lado de un pequeño, quizá de una pequeña, velando sus sueños ... Y, a pesar del miedo a lo desconocido, desea llegar a su destino final, a su definitivo hogar, a su lugar en el mundo ...

Tras varias horas de silencio, de nuevo empieza el movimiento ... el pequeño Platero, desde la primera fila, veía de nuevo moverse las estanterías, las cajas, los muñecos, los juguetes ... pensó que le tocaría a él iniciar viaje ... pero fue el pato que estaba colocado a su derecha el que salió camino de su caja... se desilusionó un poco ... pero un rato después la estantería se mueve de nuevo y esta vez sí ... tras aquel #megusta #locompramos "pónelo" en el #carrito y, claro, tras el vuelo virtual de los euros correspondientes, el pedido estaba cursado y el burrito Platero camino de su caja ...

El pequeño Platero veía algo de lo que sucedía a su alrededor pues su caja tenía una ventanita de plástico a través de la que podía otear un trocito del mundo ... sintió como se trasladaba a través del enorme almacén por la cinta transportadora, cómo colocaban una pegatina en la tapa de su caja ... pegatina que detallaba los datos que, volando a través de la nube, mamá había detallado como "dirección de entrega" ... 

La información viene y  va ... el objeto viene ... (y, lo suyo, es que no vuelva, claro)

La caja de Platero fue colocada y precintada junto con otras, incluido el pato que él había visto marcharse primero, sobre un pallet colocado a continuación en la zona de "recogidas". A última hora de la tarde un toro trasladó el pallet a un camión blanco y naranja aparcado a la entrada del gran almacén ... el traqueteo del viaje mareó un poco a Platero pero no pasó mucho tiempo cuando de nuevo otro toro lo trasladó, junto a sus compañeros de viaje ... a un iglú. Platero no pudo ver los cartelones sobre sus cabezas ... concretamente sobre la suya decía Canarias.

Mamá!!! ¿cuándo llega Platero??? - veamos ... seguimiento de envío ... ¡anda! mañana cariño!! mañana llega Platero ... claro que ... quizá no estemos en casa ... voy a hacer una cosa ... voy a pedir que lleven a Platero a la oficina de mamá y por la tarde iremos juntos a recogerte al colegio ... - siiiii!!!! Platero me va a recoger en el colegio!!! bien!!!

De nuevo trasiego de información por la nube ... mientras Platero volaba ya hacia las islas, su vuelo se cruzaba entre las nubes con la información de "cambio de dirección de entrega" ... y una vez su avión aterrizó, además de sentir como quitaban el precinto a su pallet, distribuían los bultos sobre unas mesas, acercaban un pequeño aparato a cada una, quitaban los papeles que viajaban pegados a ellas ... alguien pegó entonces una nueva pegatina sobre su caja ... Le tocó esperar de nuevo ... le pareció oír algo así como "aduana", "aranceles", "IGIC" ...

La espera se le hizo larga ... pero no lo fue tanto en realidad ... un hombre vestido de negro y naranja lo llevó de nuevo a una furgoneta blanca y naranja ... pero más pequeña que la que lo  había trasladado hasta el avión ... y antes de que se diera cuenta una mujer abría su caja y lo sacaba de ella ...

Aquella noche el pequeño abrazaba al burrito mientras decía - hoy leemos el burrito Platero mamá!! - y así, en primera fila y disfrutando del cariñoso abrazo del pequeño, Platero descubrió su historia ... supo por qué desde aquel día se llamaría Platero aún cuando su caja sólo ponía burrito ... y algo de una granja ... 

Le encantó su historia ... aunque miró con recelo a la pequeña abeja musical que veía sobre la estantería, esperaba que ni se le ocurriera acercarse a su hocico ... y también esperaba que al pequeño no se le ocurriera colocarle ningún aparejo moruno bordado ... estaba seguro de que, como al burrito del cuento, a él tampoco le gustaría ... 

Felices sueños, cariño ... - oyó decir a mamá el burrito ... y se sintió feliz ... ahora estaba seguro de haber encontrado su lugar en el mundo ... ahora sabía los sueños que debía velar ... - dale un besito también a Platero mamá!! - tras el reparto de besos, la luz se apagó ... el burrito sintió el abrazo del pequeño y ... su miedo, se acurrucó junto a su carita y dejó que la suavidad de su pelo tranquilizara al pequeño ... hasta que se durmió tranquilo ... y feliz.

Y es que cuando distribuyes B2B tras cada envío hay un cliente ... pero si es B2C ... hay un cliente sí, pero también una ilusión, un deseo ... una emoción ... es lo que tenemos las personas, somos emoción y no hay emociones que nos lleven más a la compra que la ilusión y el deseo, más incluso que la necesidad ... Por eso cuando distribuyes B2C no puedes fallar, porque fallar es desilusionar, es matar el deseo ... y eso lleva a no comprar, a que no haya nada que distribuir ... Claro que la perfección, en ningún ámbito humano existe ... esto es algo que todos sabemos ... lo que nos distingue entonces a unos de otros no es equivocarnos o no, fallar o no ... es cuánto y cómo fallamos ... y cómo y cuanto tardamos en solventar los fallos ... Aunque nada de esto valdrá si no comunicamos ... y si no lo hacemos con la misma emoción con la que compramos ... El medio que utilicemos para comunicar, en función de lo que haya que comunicar, y los medios que pongamos a disposición de nuestros clientes y de los usuarios de nuestros servicios para comunicarse con nosotros ... es ya otra historia ...

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