domingo, 2 de mayo de 2010

HOY ES EL DÍA DE LA MADRE...

Pues sí, hoy es el día de la madre, el día en el que las mujeres celebramos habernos convertido en seres humanos más débiles y la vez más fuertes:

Ser madre te debilita...porque sientes miedos que no conocías: las consecuencias de lo que haces ya no las sufres ni disfrutas sólo tu, cuando piensas en tí ya no lo haces como una mujer sino como una madre, el yo se convierte en "nosotros" y, sencillamente, no puedes concebir la vida sin ese pequeño que llora desconsolado en su cuna y en tus brazos descansa... Y eso, da miedo, tienes miedo porque hay algo en la vida que te importa más de lo que nunca te importó nada, de lo que nunca te importaste tú.

Pero a la vez ser madre te fortalece...porque por ese pequeño eres capaz de hacer lo que nunca hubieras hecho ni por tí, ni por nada, ni por nadie...y porque no necesitas grandes premios, ni aplausos, ni grandes éxitos ni triunfos...la gasolina que te mueve es sólo una mirada, una sonrisa, un "mamá", un beso...

No me pidáis que explique lo que siente una madre, no puedo: sólo os diré que se vive la vida a otro nivel, las alegrías son más alegrías, las penas son más penas, los miedos son más miedos, las fuerzas son más...infinitamente más...y las ilusiones...inagotables.

Tengo la suerte de vivir este día como madre y como hija, aunque no dejo por ello de acordarme de mi abuela...ella fue LA MADRE por excelencia de sus hijos y nietos porque su proyecto de vida fue que sus hijos llegaran donde ella no pudo llegar...y ayudarles a su vez a lanzar a sus nietos todavía más lejos y, creedme, ninguna de la dos cosas fue fácil...

Quiero terminar este post con una reflexión de esa madre por excelencia: desde el momento en el que fue madre se olvidó de sí misma y vivió por y para sus hijos, para ponerlos en un camino que los llevaran donde ellos quisieran ir, cuando a su vez sus hijos fueron padres siguió con su tarea, esta vez ayudando a sus hijos a hacer lo mismo que había hecho ella...pero empezando el camino ya mucho más lejos...Curiosamente cuando los años ya le pesaban lo suyo, retomó una de sus pasiones abandonadas, el teatro...y su gran lección final la dio no con el ejemplo sino con las palabras: empieza a vivir hoy, mañana puede ser tarde.

La maternidad es como el canto de las sirenas...si lo escuchas con demasiada atención puedes perderte...y perderte a tí misma es un desastre no sólo para tí, también para tus hijos porque se pierden lo que podrías llegar a ser y a enseñarles...

El equilibrio es difícil, buscarlo es como ir tras el santo grial pero en el está la virtud así que no debemos conformarnos con buscar otro lugar...intentemos quedarnos cerca del equilibrio...

8 comentarios:

  1. Hola Berta, magnífico post que refleja tus sentimientos.Y mucha suerte la tuya por conservar a tu madre y tener una abuela tan magnífica, las mias fallecieron cuando yo era muy pequeña y tengo solo un vago recuerdo.
    Solo un consejo, lo mas importante en esta vida es ese equilibrio del que hablas, mi profesión me llevó a desequilibrar la balanza y caer hacia el lado de la empresa, siempre me he entregado en cuerpo y alma a aquellas dónde he trabajado y sinceramente ahora, visto en la distancia lo mas importante es pasar el mayor tiempo con los hijos. Crecen tan rápido que cuando quieres recordar son casi adultos y esos años que te has perdido nunca se pueden recuperar. Asi que trabajo a tope pero con equilibrio familiar.
    Un besote enorme

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  2. Gracias Fátima por tu comentario...y por el consejo que considero atinadísmo...

    Lástima que la abuela a los 80 decía "cómo pesan el ocho y el cero" y pesaron tanto que la vencieron...

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  3. Hola Berta.

    Como padre me siento identificado con tus sentimientos. Creo que no hay nada mejor en la vida.

    Un beso muy fuerte,

    José María

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  4. Bertiña, me ha tocado la fibra tu artículo, me he puesto tierno; supongo que mucho de lo que explicas es aplicable a los padres también.

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  5. Q tal? Acabo de descubrirte al descubrir el blog de un paisano en la distancia (Gerineldo). Humildemente te invito a visitar mi blog y, si te gustara, comentar. Yo me apunto desde ya al tuyo. Un cordial saludo.

    http://jccortestarancon.blogspot.com

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  6. Carlos, Jose María...me alegra que os hayáis sentido identificados como padres en lo que digo...creo que durante el embarazo y el primer año de vida del bebé la maternidad es esencialmente diferente de la paternidad pero, a partir de ahí, son esencialmente lo mismo, o deberían serlo y el hecho de que os identifiquéis con los sentimientos que expongo como madre demuestra que para muchos padres, afortunadamente, es así...

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  7. Querida Berta:
    En primer lugar, felicitarte por la magnífica entrada. A mi también me ha emocionado. Y estoy de acuerdo con Fátima cuando hace referencia al equilibrio entre trabajo y maternidad. Yo aposté un poco más por la maternidad. El trabajo pasó a un segundo plano. Hoy no me arrepiento al ver los resultados de mis hijos. Fue como una inversión y ahora estoy recogiendo los intereses en forma de tranquilidad, seguridad y cariño.
    Repito mi enhorabuena por el espléndido post y por tus reflexiones al respecto. Así es seguro que serás una gran madre sin lugar a dudas.

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  8. Mil gracias Marina...intento conciliar mi faceta profesional y personal buscando el equilibrio...pero tengo claras mis prioridades y mi hijo ocupa el primer lugar; no es algo que haya decidido, es algo que ocurrió de forma natural desde el momento en que lo tuve en mis brazos. Hasta ese momento le daba vueltas a cómo iba a organizarme cuando se terminara mi baja maternal y me causaba desasosiego pensar que podía traicionarme a mi misma, a todo el tiempo y esfuerzo dedicados a mi faceta profesional e incluso a mi madre que tanto me animó y apoyó en este esfuerzo...Curiosamente mi madre nunca dijo nada, sólo sonrió cuando me vió con el peque en brazos y me recordó que hay cosas que se deciden solas, caen por su propio peso.
    Pero no voy a dejar de denunciar lo estúpido que es por parte de este mundo laboral que nos hemos montado relegar a las mujeres por motivos "maternales" en lugar de facilitar la conciliación con medidas de flexibilidad (flexibilidad horario, posibilidad de trabajar parte del tiempo desde fuera de la oficina...en definitiva valorar nuestros resultados y no cómo o dónde los obtenemos).

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