sábado, 20 de febrero de 2010

¿QUÉ SIGNIFICA CONCILIACIÓN?


Empecemos por el principio: conciliación, ¿eso que significa? según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española conciliación, del verbo conciliar: "componer y ajustar los ánimos de quienes estaban opuestos entre sí. Conformar dos o mas proposiciones o doctrinas al parecer contrarias. Granjear o ganar los ánimos y la benevolencia o, alguna vez, el odio y aborrecimiento".

Con semejante definición, por mi parte propongo desde ya dejar de hablar de conciliación cuando se habla de compaginar vida laboral y personal; mientras entendamos que la conciliación es "hacer amigos" a dos posturas a priori irreconciliables nunca solucionaremos el profundo dilema que nos supone, especialmente a las mujeres, compaginar nuestra faceta personal y profesional.

Los seres humanos no estamos hechos de cajitas aisladas, en todo caso sería de vasos comunicantes, y ni eso... Un ser humano es un ser humano (por muchas dudas que tenga Aído al respecto...) no es varios en uno, es decir, no existe la profesional, la mamá, la esposa....es sólo una persona con múltiples facetas en su vida....y de lo que hablamos precisamente es de la convivencia de esas múltiples facetas, no de su confrontación ni de su conciliación.

Cuántas más facetas conformen nuestra vida, más ámbitos para aprender tendremos, entenderemos más cosas, ejercitaremos más nuestra mente, tendremos más capacidad de afrontar y enfrentar nuevos retos.....seremos más completos como personas y profesionales y por tanto más efectivos, eficientes, resolutivos y productivos... Siempre y cuando no nos volvamos locos gestionando la conviviencia de esas múltiples facetas...y desde luego una buena manera de asegurar la locura es tomar cada faceta como una cajita independiente peleada con las demás y marcarte como objetivo conciliarlas...

Los hijos reclaman el 100% de la dedicación de los padres, lo mismo hacen los empresarios/directivos con los profesionales que dirigen, igual los maridos y mujeres con sus parejas...etc, etc....

Cada vez que alguien sucumbe a tan injusto reclamo se hace más pequeño, se limita...el ejemplo más claro lo tenéis en muchas mujeres, especialmente de alguna generación atrás: su dedicación a su familia fue total y absoluta, y cuando sus hijos llegaron a la juventud tuvieron que oir no una sino mil veces "tú de esto no sabes...al fin y al cabo has estado metida en casa toda tu vida..." ¡sí! debe ser la respuesta ¡criándote a tí y luchando por facilitarte un futuro en el que puedas elegir qué hacer con tu vida, pedazo de ingrato!

Luego están las que no sucumben a tal reclamo y se creen la patraña esa de las supermujeres, esa que dice que podemos hacerlo todo y todo bien y a tiempo, podemos ser a la vez la madre abnegada y el papá talentoso con una carrera profesional de éxito...otra buena manera de volverse loco...

Pués bien, aquí os dejo mi teoría:
Creo firmemente que cuántas más facetas seamos capaces de alimentar en nuestra vida (no hablo de cantidad en términos de cuántas más mejor sino en términos de diversidad) seremos más completos, no sólo sabremos de más cosas sino que tendremos capacidad de entender más cosas y, en definitiva, aportar más allí donde nos encontremos.

Este es el motivo por el que creo que tanto a nivel social como empresarial nos interesa contar con gente diversa y diversificada......no con adictos al trabajo, no con madres abnegadas.........sino con personas completas ¡viva el renacimiento!. No podemos organizarnos como autómatas:
de 9 a 17 modo profesional
de 17 a 21 modo mamá o papá
de 21 a 23.30 modo esposa/esposo
de 23.30 hasta que el cuerpo aguante ¡por fin puedo ser yo!
me niego, me niego una y mil veces a partir de esta base y que el debate sobre la conciliación se base en hacer trabajar en equipo a estas cuatro "personas" ¿estamos todos esquizofrénicos o qué?

Para mí la primera palabra clave no es conciliación sino integración: a lo que aspiro es a que las diferentes facetas de mi vida se entrelacen unas con las otras y me enriquezcan cada día más... De todas las actividades que emprendo, de todas las personas que me rodean, ya sea física o virtualmente, procuro aprender algo y cuando no lo consigo acabo por pensar que ando despistada y no me he fijado bien.

La segunda palabra clave es flexibilidad: este es un punto muy curioso: no nos planteamos la idea de ser o no flexibles en el trabajo, echamos las horas que haga falta, nos llevamos trabajo a casa y lo hacemos de buen rollo porque estamos motivados, nos gusta lo que hacemos; eso nos ha pasado a muchos. Pero luego llega un momento en el que dices, no quiero levantar el pie del acelerador, no quiero trabajar menos ni peor, pero no puedo salir de la oficina a cualquier hora porque tengo que recoger al enano...y ese día te ponen una cruz negra y lo que hayas logrado hasta ese momento en tu carrera profesional es lo máximo que alcanzarás.... Y es que la flexibilidad parece que es unidireccional, no importa si lo que hacías en la oficina de 17 a 20 lo haces en tu casa de 21 a 24...lo que importa es que a las 17 apagas el ordenador y te vas...

Sin flexibilidad no hay integración posible, ni conciliación ni nada que se le parezca. Es curioso que te digan "no, tu ahora con el niño no tienes tiempo para nada...", cuando escucho eso pasan por mi cabeza los ratitos escribiendo en este blog y leyendo en otros, las noches de Twitteo, los cursos de formación on line...y todo ello dedicando la mayor parte de mi tiempo a mi hijo y a mi trabajo.....duermo poco, eso es cierto, pero es que esto también es curioso: si duermes poco porque trabajas mil horas o porque te vas de copas o viajes con los amigos eres moderno, emprendedor, actual.........si lo haces porque escribes un blog, o parloteas en Twitter o porque estás haciendo un curso...cuidado, cuidado, que todo tiene un límite ¡vas a enfermar!

La tercera palabra clave es la organización: debemos tener claras nuestras prioridades: lo primero es tener claro que queremos hacer nosotros, a qué y a quién vamos a nuestro tiempo; lo segundo es tener claro qué cosas deben hacerse y nosotros no vamos a poder, hay cosas que lo importante es que estén hechas no que las hagamos nosotros, nuestra responsabilidad ahí es ocuparnos de que se hagan, no hacerlas; y en último lugar tenemos que asumir que como no somos superheroes ni superheroinas habrá cosas que se queden en el tintero, no es que tengamos la sensación de que no llegamos a todo, es que ni llegamos ni vamos a llegar a todo, procuremos que lo que se queda en el tintero no sea importante...

Sólo una reflexión para terminar: mirando atrás me doy cuenta de que socialmente hay algunas creencias arraigadas en nuestra sociedad que, a día de hoy, como mujer, madre y profesional puedo decir que no comparto en absoluto:

Ser madre es lo mejor que le puede pasar a una mujer: eso será si ella quiere...

Ser madre te cambia la vida: eso es anecdótico, ser madre te cambia a tí, te da la vuelta por dentro de la cabeza a los pies, saca lo mejor y lo peor de tí, tus mayores fortalezas porque por tu hijo harías lo que nunca hubieras hecho por tí misma y tus mayores miedos...si dominas ese corcel, y no tienes más remedio que hacerlo, ser madre te hace crecer como mujer.

Y la que más duele, ser madre te anula como persona: es justo al contrario, ser madre te hace querer ser más sabia para guiar a tu hijo por el camino que mejor le permita desarrollar su vida de adulto de la forma que él elija.

Junto a la reflexión un deseo, casi de carta a los reyes magos: que las cabezas pensantes que, para bien y para mal, rigen los designios de este país, cuando hablen de reforma del mercado laboral, de reforma del tejido productivo piensen también en la mal llamada conciliación ...pero ojo! que esto no nos sirva de excusa a nadie...aviso a navegantes para las mujeres: es nuestra responsabilidad integrar las facetas que conforman nuestra vida, no permitir que nadie nos haga olvidar o aparcar ninguna, organicemos y reorganicemos lo que sea necesario.... Vuelvo a un símil que utilicé en una entrada anterior pero que viene mucho al caso: tenemos que jugar un partido de fútbol, es cierto que no elegimos el campo, tampoco el árbitro...pero elegimos cómo jugamos...juguemos para ganar!


1 comentario:

  1. Pues aunque veo que leo la entrada con casi un año de retraso, estoy bastante de acuerdo. Es imposible pensar solo en el trabajo de 9 a 5 (más si tienes un hijo enfermo, por ejemplo) y tampoco sé por qué voy a renunciar a anotar una idea brillante para el trabajo que se me ha ocurrido mientras cenaba en casa. Pero para la flexibilidad, se necesita confianza, y a ese punto todavía no hemos llegado como sociedad, me temo.
    Y para otros aspectos de la conciliación se necesita logística, que no hay más remedio que cubrir, casi siempre con pocas opciones y medios.
    Un saludo.

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