domingo, 22 de marzo de 2020

Lo que no vamos a perdonar jamás...

Estamos encerrados, confinados en nuestras casas, y cumplimos casi religiosamente este confinamiento porque sabemos, ahora sí, que nos va la vida en ello, la de nuestros mayores y nuestros enfermos crónicos para empezar y, tras ellos, la de todos los demás.

Y en medio de este encierro que dura una semana y que sabemos que durará al menos tres más, leemos titulares como 'no se perdonará a quien trate de sacar rédito político de esta tragedia' y pienso que es cierto, muy cierto, no se perdonará jamás a quien trate de hacer política ahora en lugar de gestionar el desastre para contener, en la medida de lo posible, sus efectos... y cuánto más lo pienso, más cosas que no perdonaremos jamás se me ocurren, tantas que he decidido hacer la lista, no voy a señalar culpables, que cada cual decida lo que perdona y lo que no y quien es el responsable último de que sucediera.


1. No perdonaremos jamás aquel aviso que decía que si llegabas a España desde zonas de riesgo y no tenías síntomas podías hacer vida normal.


2. No perdonaremos que las decisiones que salvan vidas llegaran cuando ya estábamos 'no enterrando' a nuestros muertos por el riesgo de contagio ni que se minusvalorara el riesgo de la pandemia en nuestro país cuando Italia se moría ya a gritos y se permitieran actos multitudinarios como las manifestaciones del 8M, el mítin de VOX, los partidos de fútbol y otros deportes con público, las fiestas y discotecas...

El 27 de febrero en una encuesta de La Vanguardia (que puedes consultar aquí) que respondieron más de 220.000 personas, más del 70% reconocía haber tomado medidas de prevención frente al coronavius, demostrado está que no eran alarmistas...
3. No perdonaremos que los niños siguieran yendo al colegio a pesar de que ya había pruebas de contagio local porque 'no son población de riesgo'... sin recordar ni valorar que entre los niños que van al colegio cada día HAY ENFERMOS CRÓNICOS.


4. No perdonaremos que pusieran subtítulos a nuestros aplausos de las 8 de la tarde ciñéndolos a la sanidad pública cuando la privada estaba ya embarcada en la lucha contra el coronarivus ni perdonadremos que trataran de darles significación política cuando no son más que el agradecimiento a quienes se juegan su salud para que nosotros preservemos la nuestra.

5. No perdonaremos a quienes no sólo obviaron la iniciativa privada sino que la ningunearon y criticaron (Gracias Inditex, gracias Mango... por poner sólo un par de ejemplos, hay muchos más); tampoco a quienes apedrearon a la cadena de suministro de alimentación, no ahora que a pesar de todo y de todos vemos nuestros supermercados abastecidos.

6. No perdonaremos a quienes nos mientan.

7. No perdonaremos a quienes respondan a intereses ideológicos o económicos por encima del interés sanitario y humano.

8. No perdonaremos a quienes traten de manipular nuestra opinión o adueñarse de nuestros balcones ni tampoco a quienes juzguen nuestra rabia, nuestra desesperación o nuestro miedo.

9. No perdonaremos a los que pongan más palos en las ruedas que soluciones sobre la mesa.

10. No perdonaremos a quienes no sean capaces de reconocer sus errores, sobreponerse a ellos y solucionarlos en la medida de lo posible, ni a quienes prefieran justificar lo injustificable.

11. Y, por encima de todo, no perdonaremos a quienes no gestionen razonablemente bien este desastre... a quienes se encojan en lugar de crecerse ante su magnitud ni a quienes piensen más en su futuro que en el presente de todos.

12. No, tampoco perdonaremos a quienes confundan el respeto democrático de los españoles a sus instituciones, más allá de la crítica, con el sometimiento; somos latinos, sí, pero también europeos, somos emocionales, sí, pero también somos pragmáticos y en tiempos de emergencia sabemos valorar, por encima de todo, a quien aporta soluciones rápidas, la literatura la dejamos para la esfera íntima y personal, no para la política en el momento en el que la política tiene que ser más pragmática y resolutiva que nunca.

 
Tal vez haya quien perdonará algunas de estas cosas y en cambio no perdonará otras, cada persona es un mundo, todos tenemos nuestra visión de lo ocurrido y vamos construyendo día a día la vivencia de lo que va ocurriendo pero más allá de lo que perdonemos o no, es más, aunque lo perdonemos todo porque, al fin y al cabo, todos somos mortales humanos sujetos al error... la responsabilidad es algo que no puede dejar de exigirse y asumirse.

No, no creo que haya ningún brujo malvado en ningún lugar que haya creado este desastre ni nadie que se alegre de ello pero sí creo que hubo quien no lo vio venir y me importa poco si fue por poca o mala información o por ceguera ideológica, quien tenía la responsabilidad de protegernos y a todas luces erró en el modo de hacerlo (insisto, por poca o mala información, por errores científicos o de los expertos, por ceguera ideológica, no importan las razones) deberá asumirla, podrá presentar como eximente una magnífica gestión a posteriori... si es que logra acometerla. Nada más. Y nada menos.

Nada menos, sí, porque si en algo dicen la verdad nuestros responsables políticos es en la magnitud de lo que está por llegar: faltan muertos por llegar, faltan familias por romperse de dolor sin poder despedirse ni enterrar a esos muertos para comenzar su duelo, faltan pérdidas de trabajo por llegar, faltan autónomos y pymes por quebrar.. falta tanto malo que necesitamos ya no lo bueno, sino lo mejor de nosotros mismos y a los mejores de nosotros al frente para reconstruirnos... ¿dónde están? ¡que se presenten! porque para perdonar o no ya habrá tiempo pero para salir adelante no hay un minuto que perder.

domingo, 16 de febrero de 2020

¿Por qué no hay en Galicia un partido nacionalista conservador como el PNV en el País Vasco o como la Convergencia de Pujol en Cataluña?

A esta pregunta, tanto si la haces en Galicia como fuera de Galicia, la respuesta suele ser 'porque Galicia no es nacionalista' y quien así responde se siente además seguro de estar en lo cierto pero, permítanme que les diga, yo tengo mis dudas, es más, tengo otras certezas que contraponer a esa afirmación. 

Verán, si en Galicia el nacionalismo no fuera importante no tendría el BNG un diputado en el Congreso de los diputados ni hubiera tenido dos como los tuvo en otras legislaturas, no hubieran tenido ni medio éxito las Maeras, que son de corte nacionalista, ni el PSOE gallego se hubiera arrimado al nacionalismo de izquierdas hasta convertirse en parte de él. Eso así, para empezar.

 Foto: Pinterest
 Y ahora que sabemos que en Galicia el nacionalismo es importante, pasamos a la siguiente pregunta ¿es todo el nacionalismo gallego de izquierda radical del corte del BNG y las Mareas? un apunte: el BNG está alineado con Bildu y Esquerra Republicana, con terroristas y sediciosos, tal vez sea posible ser más radical pero lo dudo; la respuesta a esta pregunta tiene que ser, por fuerza, no; no es posible que un movimiento transversal como es el nacionalismo en lo que al eje político se refiere se concentre en una región como Galicia sólo en un lado del espectro ideológico. El nacionalismo conservador también existe en Galicia, es más, siendo como es Galicia una región conservadora, me atrevo a decir que es incluso más dominante que el nacionalismo de izqueirdas.

La cuestión entonces es ¿dónde están los votos de ese nacionalismo conservador? ¿por qué no ha surgido un partido conservador nacionalista en Galicia? y aquí es donde soy yo quien se atreve a dar una respuesta con la misma convicción que otros dicen que Galicia no es nacionalista: porque el PP responde magníficamente a ese tipo de electorado, el PP de Galicia es un partido galleguista en el que los nacionalistas conservadores gallegos se sienten muy cómodos.

Pasamos a la siguiente cuestión ya pensando en las próximas elecciones y vemos que es una vuelta a empezar; preguntas por qué el empeño de Feijóo en no aceptar coalición alguna sabiendo como sabe que no le vale ganar sino que necesita hacerlo por mayoría absoluta para gobernar y sabiendo como sabe que la izquierda nacionalista, que en Galicia es toda la izquierda, está creciendo (ahí está el escaño del BNG en el Congreso de los Diputados para atestiguarlo) y la respuesta que dan los mismos que dicen que en Galicia el nacionalismo no es importante y que no existe un nacionalismo conservador es que el PP gallego es fuerte y no necesita  nadie para ganar... me atrevo a llevarles la contraria.

 Foto: Pixabay

No negaré la fortaleza del PP gallego, nada más lejos de mi intención que negar la fuerza del nacionalismo en Galicia, pero los motivos de Feijóo son otros y se resumen tal que así:

- Feijóo necesita ganar por mayoría absoluta o no gobernará (eso dice él) y va las urnas con un objetivo claro: que ni VOX ni Cs saquen ni un escaño y, por tanto, no piensa colaborar para lo contrario (que tengan presencia en el parlamento gallego). Feijóo no quiere coaliciones porque quiere tener las manos libres para presionar a Génova según le convenga y acabar tumbando y sustituyendo a Casado.

- El empeño de Feijóo de ir en solitario a por esa mayoría absoluta aun sabiendo que se arriesga más a perderla que si fuera en coalición aglutinando más voto es personal; su posición de fuerza frente a Génova, una posición que 'copia' Alonso desde el País Vasco a pensar de sus pésimos resultados electorales, se basa en esa mayoría absoluta y quiere mantenerla a toda costa para seguir castrando (han leído bien, castrando) el proyecto político de Pablo Casado que, desde que se dejó barba, cada vez recuerda más a Rajoy en todo, incluso en el aspecto. ¿Por qué ese empeño? porque tras la caída de Casado vendrá él...

Feijóo se ve como el sucesor de Sánchez pero en cambio yo lo veo más como el de Susana Díaz, el que dejó pasar el tren no se sabe muy bien por qué; pero Feijóo sabe que la puntilla a la caída de Susana Díaz, que comenzó cuando perdió las primarias frente a Pedro Sánchez, se la puso la pérdida del gobierno andaluz y eso es lo que él no quiere que le pase, no quiere ni tan siquiera tener que compartir ese gobierno con nadie porque sólo sus manos libres como ganador por mayoría absoluta le van a permitir condicionar las decisiones de Génova y erigirse como próximo líder del partido.

Foto: El Confidencial
Por eso, en contra de lo que muchos votantes populares piensan, Feijóo es un problema para el PP, porque es un político de tintes nacionalistas (¿no lo era Pujol al frente de Convergencia? ¿no lo es Urkullo al frente del PNV? lo es Fejióo al frente de un partido que aglutina a todo el nacionalismo conservador en Galicia); y porque su objetivo no es que le PP llegue al gobierno con Casado a la cabeza sino con él, lo que es muy lícito, no lo es tanto que evite el cuerpo a cuerpo con unas primarias, como lo evitó al no presentarse frente a Casado, y se dedique a torpedear a su partido con afirmaciones como 'no seré rehén de ningún partido, ni siquiera del mío', no lo será, no... o tiene al menos la intención de no serlo porque su partido no es el PP nacional, es el galleguista PP de Galicia.

Sólo un último apunte: cuando Feijóo dice que él no será rehén de nadie, lo dice de verdad, lo que no dice es que para lograr ese grado de libertad hará rehenes a los gallegos diciéndoles que o le votan a él o gobernará el nacionalismo de izquierdas con el PSOE de Sánchez y el BNG a la cabeza, lo cual puede que sea cierto o puede que no porque si el PP pierde la mayoría absoluta no frente a la izquierda sino porque VOX o Cs le rascan algún escaño, es decir, porque parte del voto conservador y liberal gallego que no es galleguista y lo vota como mal menor lo abandona, seguirá gobernando él pero teniendo que llegar a acuerdos con VOX o Cs... ese 'llegar a acuerdos' es a lo que él llama ser rehén... Que cada cual lo entienda como quiera.

Y entonces recuerdas que la vida es muy corta.

No es que no lo supieras, es que a veces haces como si lo olvidaras y de repente la vida, como si estuvieses olvidándolo más de la cuenta, te lo recuerda: es muy corta.

De niños jamás tenemos esa sensación, es más, la vida nos parece eterna, contamos los años ¡años! que nos faltan para dejar el colegio atrás como si fuera una cárcel y nuestros días de escuela una condena de obligado cumplimiento; luego llega la liberación y poco a poco descubrimos que nada era tan fácil ni placentero como los días de colegio...

Eso es así para algunos, afortunadamente para la mayoría, pero para otros la cosa es un poco diferente, algunos escogidos por el mal fario descubrimos muy pronto cuán corta puede ser la vida y, aun así, tardamos en asumirlo del todo. No sé cuántos años tenía David Gistau cuando murió su padre pero sí cuántos tenía yo cuando murió el mío, 8, cumplidos el día antes de aquel inolvidable 'papá se fue al cielo'.

Cuando cumplí 32 años, los que él tenía cuando murió, fue cuando entendí de verdad lo corta que había sido su vida, por primera vez no me lamenté por el padre perdido sino por el hombre que perdió la vida y cuando un año más tarde fui madre pensé, como pensó David Gistau cuando nació su hijo Luca, ¡por favor que me de tiempo a criarlo!.



Luego la vida te puede, entremezclas deberes con placeres, risas con llantos, tareas con sueños y el tiempo va pasando, el bebé va creciendo y el miedo se esconde en ese cuarto oscuro íntimo y personal en el que encierras a los monstruos.

El tiempo sigue pasando y un buen día descubres que la frase 'ya habrá tiempo' ha dejado de consolarte, supongo que es ese momento en el que sientes la madurez de la vida, en el que empiezan a pesar los años vividos, cuando empiezas a teñirte las canas y a buscar que la hidratante de la mañana sea antiedad; el bebé ya no es tal, ya es un niño grande al que le falta un suspiro para comenzar la ESO y de repente ¡zas! todo cambia de nuevo, todo se desequilibra y el miedo sale de la habitación de los monstruos para envolverlo todo, sucede cuando el niño grande se convierte en un enfermo crónico porque como a ti te escogió la vida para ser huérfano a él lo ha escogido para tener diabetes tipo 1.

Y el miedo es entonces intenso porque la sensación de paz que te daba aquel 'me va necesitando menos' desaparece ante un 'me necesita más que nunca'; pero no hay tiempo para llantos ni lamentos, hay que jugar con las cartas que nos tocan y tienes que asegurarte de que el niño grande acepta el envite y supera las dificultades que supone.

Ya no recuerdas lo que querías ser de mayor y, la verdad, es que te importa un carajo, lo que importa es lo que eres hoy, lo que haces y nada importa más que tu hijo aprenda a vivir con esa compañera indesable e indeseada que no lo abandonará hasta que lo haga la propia vida.

Aprendes a calcular dosis y ratios de insulina, raciones de hidratos de carbono, a vértelas con las hormonas que descuadran todos tus cálculos, a enseñarle a él todo lo que aprendes y a delegar en él sus propios cuidados poco a poco porque sólo su bienestar es hoy más importante que su independencia y sabes, además, que llegará el día en el que ese bienestar dependa de su capacidad para ser independiente, vas por delante, como hacen siempre los padres, y él te sigue, como hacen los hijos... 

Y entonces lees la noticia, ha muerto Gistau, el columnista que había escrito aquello de sentirse padre que te emocionó en su día y te imaginas a sus hijos sin él para seguirlo y recuerdas sus miedos, que han sido siempre los tuyos, y te cagas en la madre que parió a la lotería de la vida.

Te acuerdas, otra vez, de que la vida es muy corta, te acuerdas de Reverte hablando de elegir muy bien cuál será la próxima novela que va a escribir porque tal vez sea la última, te acuerdas de otras vidas muy cortas y de otros niños que perdieron al guía antes de tiempo pero también recuerdas la lección más importante, sólo tenemos una vida, una por persona, es finita y es pecado dilapidarla pensando en lo que pudo ser y no fue, en lo cortas o largas que fueron otras vidas, no sabemos cuánto durará la nuestra, mientras suene la música, bailemos*.



*(y entonces apuntas en un trozo de papel que eso es lo que debes enseñar a ese niño grande que te sigue para que si un día faltas, para que el día que faltes, siga bailando. Lo demás está en los libros).

sábado, 8 de febrero de 2020

Desinformación y sectarismo.

¿Qué mueve a un votante socialista extremeño a votar a un PSOE que perjudica a su región del cava en beneficio de la catalana?

¿Qué mueve a un votante conservador gallego a votar a un PP que prometía llevar el AVE a Galicia mientras lo llevaba primero a Cataluña o a Valencia?

¿Qué mueve a un votante socialista o conservador castellano, asturiano o murciano a votar lo de siempre a pesar de ver que sus servicios sanitarios no son tan completos como los de los extremeños o valencianos?

Podría seguir haciéndome preguntas de este tipo pero en realidad todas se resumirían en una ¿qué mueve a un votante de cualquier región no nacionalista a votar a un partido que ha pactado y pacta su estancia en el poder con partidos nacionalistas que benefician única y exclusivamente a su región en perjuicio de las demás, es decir, en su propio perjuicio?.

Sólo se me ocurren dos razones que respondan a esta pregunta y ambas se resumen en una palabra (una palabra cada una, quiero decir): desinformación y sectarismo.

Desinformación, sí, mucha ¿somos conscientes, por ejemplo, de que los servicos sanitarios no son los mismos en todas las comunidades autónomas? no, no lo somos y no lo somos en primer lugar porque nadie lo cuenta y en sengundo lugar porque, dado que nuestro sistema sanitario con todos los peros que quedarmos ponerle es de los mejores del mundo, nos parece en el fondo una menudencia que la región de al lado tenga un servicio más o menos. Eso hasta que eres tú quien necesita ese servicio y ves como en la comunidad de al lado lo tienen y tú no, tú si lo quieres tienes que pagarlo de tu bolsillo (¿un ejemplo? los sensores de medición continua de glucosa para diabéticos (medición continua, no flash): su coste es de unos 300 euros al mes, en algunas comunidades están incluidos en el catálogo de servicios de la seguridad social, en otras no).

Más desinformación, aunque más que desinformación habría que ampliar el titular y hablar también de desinterés e ignorancia: cuando vemos en las noticias como los políticos del gobierno de España prometen el oro y el moro a determinadas regiones ¿no somos conscientes de que eso hay que pagarlo, que se paga con los impuestos de todos y que lo que se llevan esas promesas no se lo llevan otras necesidades de otras regiones que se quedan así pendientes? ¿no somos conscientes de cómo nos insultan a la cara cuando nos dicen que Madrid lo tiene todo por ser la capital de España cuando, por poner un ejemplo que todos conocemos, las únicas olimpiadas que se han celebrado en nuestro país, con toda la difusión mundial que eso supone, se celebraron en Barcelona? las pagamos con los impuestos de todos, las infraestructuras y la promoción se quedó en Barcelona y todavía tuvimos que ver anuncios del tipo ¿Dónde está Barcelona? En Cataluña, en Europa... Y ahora viene Valls a pedir cocapitalidad porque Cataluña está ¿qué? ¿minorizada como dicen los nacionalistas de las lenguas regionales? aceptar el lenguaje del nacionalismo es su primera victoria.
Esto me lleva al segundo punto, la del sectarismo porque no querer entender o no ser capaz de entender que todo lo que se da  Cataluña para calmar sus aguas revueltas y todo lo que se llevan el País Vasco y Navarra por su cupo y foro respectivamente, sale de la caja común antes de que se reparta lo que hay de modo que cuando llega la hora de repartir la caja ya ha sido esquilmada siempre en benficio de las mismas comunidades y siempre en perjuicio de las demás, es, perdónenme la franqueza, estar enfermo de sectarismo, ser un hooligan de la política.  

Y aquí me gustaría hacer una apreciación, cuando oigo hablar de sectarismo suele ser a la izquierda atacando a lo que ellos llaman extrema derecha (que es todo lo que no es progresista, es decir, ellos mismos) o a la derecha para hablar de todo lo que no son ellos, es decir, la izquierda; no hablo de ese sectarismo o sí, hablo de todo ese sectarismo porque tanto la izquierda representada por el PSOE como la derecha representada por el PP han jugado a esto hasta el día de hoy, recuerden como el PP gobernó en su última legislatura con el apoyo del PNV (que lo traicionó vilmente como, por otra parte, tal vez merecía) y como el PSOE gobierna a día de hoy bajo el chantaje de ERC, PNV, BNG, Teruel existe...

Claro que si lo pensamos bien, alguien sí debe estar entendiendo algo porque en la pasada legislatura ni el BNG y Teruel Existe tenían representación en el congreso y ahora la tienen junto a Coalición Canaria o el Partido regionalista cántabro por poner un par de ejemplos más; si a esto le sumamos el empeño de las regiones con lengua propia en hacer de su lengua regional la principal de su región (Valencia o Baleares además de Galicia, el País Vasco y Galicia, por ejemplo) y de los que no la tienen, de inventarla como es el caso de los asturianos con el bable (que es un habla, no una lengua), podemos concluir que entendemos el mecanismo de como unos pocos se benefician de todos y lo que hacemos, ahí nuestro imperdonable error, es tratar de ser nosotros esos pocos...

¿No será más fácil negarnos a ese chantaje por el que unos pocos se benefician de todos que tratar el imposible de ser todos esos pocos y acabar tirándonos las competencias a la cabeza? lo es, sin duda ¿por qué no lo hacemos? por puro sectarismo... porque ponemos por delante la ideología del interés común e individual, porque los de izquierdas son de izquierdas y lo que no es izquierda no sólo no es progresista sino que es extrema derecha y los derechas son de derechas y no unos comunistas como los de izquierda... ¿y los de centro? no existen como no existen los moderados porque en una masa de votantes tan polarizada, tan dominada por el sectarismo, todo lo que no sea derecha o izquierda es 'demagogia'... y nos lo creemos porque, enfermos de sectarismo, nos mueve como a marionetas...



Miren que el nacionalismo es muerte, miren que el comunismo y el fascismo son ideologías asesinas y destructivas... pero no vamos a morir de nacionalismo, ni de comunismo ni mucho menos de fascismo, tampoco de adoctrinamiento ni de vetos parentales, vamos a morir de desinformación y sectarismo, vamos a morir por votar con las vísceras en lugar de hacerlo con la cabeza, vamos a morir por votar en contra de en lugar de votar a favor de, es decir, en contra de nuestro vecino de derechas si somos de izquierdas y viceversa en lugar de votar juntos a favor de nosotros mismos y de la mayoría y, si quieren votar en contra, en contra de los pocos que se aprovechan de nosotros, no su favor.

martes, 4 de febrero de 2020

¿España es progresista? ya lo dudo.

Nada hay más conservador que mantener los credos de tus predecesores y por eso, en contra de lo que pueda parecer, España es conservadora, conservadora hasta el infinito y más allá.

El primer aviso de cuán conservadora es España lo tenemos en el orgullo con el que nos declaramos progresistas (dime de qué presumes y te diré de qué careces).

Los conservadores son conservadores, nada que añadir.

Los progresistas son conservadores ¿por qué? porque lo único que hay de progreso en sus planteamientos es la raíz de la palabra con la que se definen ¿qué hay más conservador que mantener vivas las filias y fobias de tus padres y abuelos? eso hace gran parte de la izquierda, por eso ondea su odio a Franco, tuvo sueños húmedos cuando lo vieron salir del Valle de los Caídos y ante la idea de que pudiese caerse del helicóptero sobre el Barrio de Salamanca o La Moraleja y piensa más en la dictadura sufrida que en las razones que nos llevaron a ella.


 Crecí escuchando a mi abuelo contar como con diez años tuvo que esconderlo el pueblo entero de casa en casa y en los campos porque lo buscaban los grises por gritar ¡Viva la República! y conocí a mi suegra contando como de niña vivieron el pánico a la llegada de los rojos porque cada vez que se asomaban por el pueblo era para saquearlo. Líbreme Dios (si existe) de posicionarme políticamente en base a estas historias reales y sufridas, una de un bando y otra del otro, pero puedo prometer y prometo, como decía aquel, que veo a mucha gente, a mucha de la cual le presumo además una inteligencia cultivada, moverse en política en base a la impronta que historias de este tipo contadas y vividas por sus padres o incluso por sus abuelos han dejado en ellos, una impronta tal que no sólo los lleva a posicionarse en la izquierda con la pasión propia del apasionado al fútbol que anima a su equipo incluso a comprar al árbitro, sino que no se ruboriza ni incomoda cuando el precio a pagar no es un ERE ni un Bárcenas ni otro tipo de corruptela económica sino la connivencia con terroristas confesos y sin arrepentir, entiéndase, Bildu en general y Otegui en particular, sólo un odio africano a los conservadores, que ellos entienden son sólo la derecha, explica la falta de indignación ante la dependencia de lo más negro que ha parido la política española, los herederos de ETA.



Que los conservadores son conservadores es una obviedad que a pocos sorprende, que los progresistas son, en buena parte, conservadores fue quizá el dato que le faltó a Albert Rivera cuando ondeó con más confianza de la debida la bandera del liberalismo progresista porque lo cierto es que si España fuera progresista, no digamos ya liberal, las fuerzas conservadoras no aglutinarían la friolera de 296 escaños de 350 (y eso hablando sólo de los 4 partidos más votados).

Pues sí, VOX, PP, PSOE y Podemos son, en el fondo y a veces incluso en la forma, conservadores luego ¿en qué se diferencian los unos de los otros? en el planteamiento inicial, en nada: los cuatro quieren que todo se quede como está pero mandando ellos y ahí está la cosa: en qué están dispuestos a hacer para asaltar los cielos del poder. PSOE y Podemos lo han dicho ya, pactar con todo partido nacionalista o regionalista que se cruce en su camino dándole a cambio de su apoyo lo que pida y no importa si hablamos del de Teruel Existe, de Bildu, del PNV, ERC, el BNG… izquierdas y derechas, supuestos progresistas, comunistas y conservadores del más rancio abolengo, hasta terroristas sin arrepentir y sediciosos cumpliendo pena y quien sabe si incluso fugados.



Lo cierto es que poco importa que España sea conservadora o que fuese progresista, es lo que los españoles queremos que sea y bien está, lo que importa, el quid la cuestión de todo este asunto, es que España no está siendo lo que los españoles quieren, está siendo lo que los españoles que no quieren serlo mandan de un modo u otro a través del mecanismo que en la tan aplaudida transición les regalamos: su sobrerepresentación en el Congreso de los Diputados. Y fíjense que, bien pensado, ni tan siquiera eso sería un gran problema si en el resto de España, es decir, en la España que no está sobrerepresentada en el Congreso de los Diputados, tuviéramos claro que el nacionalismo es una ideología destructiva y xenófoba, si entendiésemos de una buena vez que las grandes guerras europeas del S.XX y sus terribles consecuencias fueron en grandísima medida las hijas del nacionalismo.

Pero la verdad es que no lo entendemos y como no lo entendemos defendemos la libertad de los catalanes nacionalistas a hacer de su región un sayo sin pararnos a pensar que en esa región viven también catalanes no nacionalistas; es la misma visión retorcida de la realidad que aplicamos a un tema que nada tiene que ver con esto pero que responde al mismo razonamiento: cuando defendemos el derecho al uso del velo islámico sin darnos cuenta de que ese derecho ya existe puesto que no existe una prohibición a usarlo en cambio lo que no existe es el derecho de cualquier mujer a dejar de llevarlo por decisión propia, y ahí dejamos a las mujeres iraníes jugándose la vida por no llevar velo mientras nosotros, respetuosamente, callamos… y ahí tenemos a los catalanes no nacionalistas pasando las de Caín mientras nosotros, respetuosamente, pactamos con ERC.



Me declaro liberal progresista, es decir, un perro verde al que cuando no le quitan el carnet de liberal le dan el de facha o progre según convenga, y declaro también que no me importa si en su conjunto España es más o menos progresista o más o menos conservadora, acepto que es lo que entre todos hacemos que sea pero, oigan, puestos a ser como somos, nos guste o no y por rancio que nos suene, un país conservador de izquierda a derecha y derecha a izquierda, conservemos mejor lo que tenemos ¿no creen? hablo, sí, de nuestra libertad, la de todos y no la unos pocos a imponer su obtusa visión del mundo a los demás.