martes, 8 de septiembre de 2020

El indecente olvido de los niños que padecen patologías crónicas, de la población de riesgo infantil y juvenil.

A veces suceden cosas que no te esperas, cosas como que un país olvide que entre sus niños hay población de riesgo que, ante una situación de pandemia como la que vivimos, necesita protección especial; no, sinceramente no me lo esperaba pero eso no es lo peor, lo peor es lo que está sucediendo a continuación de este olvido a nivel POLÍTICO, PERIODISTICO Y DE ASOCIACIONES MÉDICAS.

LA GESTIÓN POLÍTICA
Que se reunan los consejeros de edudación (no sé si también los de sanidad) con los ministros de Educación y Sanidad, acuerden las líneas generales de los protocolos de vuelta al cole y olviden que entre los niños hay población de riesgo es ya para pedir su dimisión; que después de eso y ante las diferentes actuaciones de algunos padres y asociaciones no se molesten ni tan siquiera en responder ni dar explicaciones a la razón de este olvido ni solventarlo... juzguen ustedes. Porque no, nadie responde en el Ministerio de Educación ni en la Conserjería de Sanidad de Madrid (hasta donde he podido saber, en el resto de Comunidades Autónomas están igual) y no solo nadie responde ni da explicación alguna sino que tampoco hay periodista que se la pida...

 


PERIODISMO
Que los periodistas no se hagan eco de los padres de niños con patologías crónicas que pedimos que se valores específicamente la vuelta al cole de nuestros hijos por ser profesión de riesgo me parece triste pero, si la cosa va por cuotas, lo cierto es que por suerte los niños que padecen patologías son pocos; ahora bien, cuando ves que se hacen eco una y otra vez de lo que llaman padres insumisos la cosa empieza a incomodar de veras. ¿Insumisos? alguno habrá porque de todo hay en todas partes siempre, hay incluso antisistema! ahora bien ¿me consideran a mi insumisa por pedir que se arbitren medidas de protección más allá de las habituales para evitar que mi hijo, que padece una patología previa, se contagie? ¿me consideran a mi insumisa después de llevar meses ¡MESES! escuchando a Fernando Simón hablando de las personas mayores y los que padece patologías crónicas como los más afectados por el COVID-19?

 


ASOCIACIONES MÉDICAS
Me supo a poco que desde la Asociación de Diabetes de Madrid me confirmaran que habían enviado una carta a la Conserjería de Sanidad de Madrid solicitando medidas para la población de niños con diabetes, me supo a poco que me dijeran que no han recibido respuesta y no haber visto a ninguno de sus miembros en los  medios de comunicación tratando de dar visibilidad al asunto. Pero eso no es nada en comparación con lo que he sentido cuando he visto un informe de la Asociación Española de Pediatría que dice que que los niños con diabetes no tienen más riesgo de contraer la COVID-19 y apoyan la falta de medidas específicas de protección para ellos; lo último que contaba tener que hacer es explicar a pediatras y endocrinos infantiles lo siguiente:

No, al menos según la información de la que se dispone hasta ahora, los niños con diabetes no tienen más probabilidades de contraer la COVID-19 que los niños sin patologías previas; ¿tienen acaso más probabilidades de contraer la gripe? no, no las tienen... en cambio a ellos se los vacuna y a los niños sin patologías no se les pone esa vacuna ¿por qué? PORQUE EL PROBLEMA NO SON LAS PROBABILIDADES DE CONTRAER EL VIRUS SINO EL EFECTO QUE EL VIRUS PODRÍA TENER EN ELLOS DADO QUE PADECEN UNA PATOLOGÍA PREVIA!!!. Por eso se los considera población de riesgo igual que las personas mayores, y por eso, porque son población de riesgo, los abuelos no deben acercarse a los colegios en cambio los niños con patologías previas, que también son población de riesgo... no hay lugar más seguro que los colegios, dicen Celáa, Crespo Osorio y demás Consejeros de Educación.


 

¿Creen que esto es todo? ¡no! hay más: la solución que se nos ofrece a los padres de niños con patologías es que hablemos con sus pediatras, que sus pediatras nos hagan un informe y lo presentemos en el colegio; una sobrecarga de trabajo para médicos y profesores que en lugar de contar con un protocolo claro de qué hacer y no hacer con los niños que padecen patologías crónicas se van a encontrar con un montón de informes médicos cada uno diciendo lo que el médico correspondiente considera oportuno. O no. No al menos en el caso de los niños con diabetes tipo 1 porque, dado que la Asociación Española de Pediatría dice que los niños con diabetes no tienen más probabilidades de contraer el virus que los niños sanos, ellos, salvo en niños con diabetes muy mal controladas, no harán ningún informe.

Y llegados a este punto el problema está donde siempre estuvo, en los padres, la responsabilidad es nuestra, eso sí, nuestras alternativas son dos: o convertirnos, ahora sí, en padres insumisos, o tomar todas las precauciones a nuestro alcance y mandar a los niños al colegio. 


La indecencia de esta situación es fácilmente comprensible por gente con un mínimo de empatía, gente en la que he de incluir a Marta Martín Llaguno, quien ha presentado en el Congreso de los Diputados una PNL y una pregunta para que se tomen medidas tanto con los niños como con los profesores que padecen patologías crónicas. Este es el único momento de luz, junto con la publicación por parte del diario ABC de una carta en la que expongo parte de esta situación, por lo demás todo es silencio administrativo y profundo desinterés por parte tanto del Ministerio de Educación liderado por Isabel Celaá, del PSOE como por parte de Enrique Crespo Osorio, Consejero de Educación de la Comunidad de Madrid, del PP. 

Un apunte más que detallo por aquello de poner la tirita antes de la herida: que les harán PCRs periódicas a los niños que son población de riesgo, dicen... ¿para qué? pregunto yo ¿protege una PCR a mi hijo? si se la hicieran a sus compañeros para lograr una detección temprada de asintomáticos y los aislaran tal vez sí pero hacérsela a él no lo protege de nada, protege a sus compañeros que en caso de que mi hijo se contagie lo sabremos enseguida (suponiendo que, como se dice, sean PCRs semanales) y no convivirán con él infectado sin saberlo pero de lo que se trata, señores, es de proteger a la población de riesgo.

Y una cosa más que ahonda en mi profunda indignación: en el día de ayer le preguntaban a Fernando Simón por la distribución de los 3 millones de vacunas de COVID- 19 de las que, supuestamente, España dispondrá a finales de este año: su respuesta, aunque vaga, fue por el camino que imaginamos todos: primero se vacunará a la población de riesgo (personas mayores y con patologías, como con la gripe...). Y si no hay riesgo para los niños con diabetes, queridos pediatras de la Asociación Española de Pediatría ¿por qué serán de los primeros en ser vacunados?.


CONCLUSIÓN
Se va a someter a los niños que padecen patologías crónicas a un riesgo evidente contra su salud, si sale bien y no hay casos graves de COVID-19 entre ellos, me llamarán a mi alarmista e incluso cosas peores, ahora bien, si no es así ¿qué harán? ¿meterán a los niños con patologías afectados por COVID-19 debajo de la alfombra como han hecho con los muertos?.

No, señores no, no somos padres insumisos ni antisistema, es más, muchos ni tan siquiera pedimos que nuestros hijos no vayan al cole, pedimos que alguien tenga en cuenta que padecen una patología previa, que son población de riesgo y que con ellos, por tanto, hay que extremar las precauciones ¿cómo? pues a mi se me ocurren un par de cosas y abiertos están los comentarios para quien tenga más que aportar: reducir el tiempo de estancia en el cole (que se les de opción de semipresencialidad) y evitar los momentos sin mascarilla con sus compañeros (el comedor, por ejemplo).

No puedo dar por terminado este post, que te agradezco estés leyendo hasta el final, sin pedir ¡rogar! a Isabel Celáa, Salvador Illa, Enrique Osorio Crespo, Enrique Ruiz Escudero, Isabel Díaz Ayuso y demás consejeros de Sanidad, Edudación y presidentes de Comunidades Autónomas, así como a sus partidos y a sus apoyos parlamentarios y extra-parlamentarios (es decir A TODA LA CLASE POLÍTICA) que se revisen los protocolos de vuelta al cole y se valore de forma específica el colectivo que forman los niños y profesores que son población de riesgo, los que padecen patologías crónicas.

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Noticia publicada en la que Marta Martín Llaguno (Cs) anuncia la solicitud de medidas de protección para niños y profesores con patologías crónicas.

Carta de una madre de un niño con diabetes tipo 1 publicada en ABC (la madre soy yo, sí).

Informe de la Asociación Española de Pediatría

domingo, 12 de abril de 2020

En memoria de los muertos.

Dicen que no está bien hablar de muertos, que baja la moral de los confinados y eso es cosa fea; dicen que mostrar imágenes de ataúdes es hacer negocio con el dolor ajeno y que eso está más feo todavía; a mi esos dichos me dicen muy poco porque a mi la muerte se me presentó a los 8 años y ni los esfuerzos de mi madre y mi familia entera pudieron evitar ese encuentro, es lo que pasa cuando escuchas de boca de tu madre las palabras 'papá se ha ido al cielo'; suena romántico y hasta bonito pero en realidad no importa cómo carajo te den una noticia así, no hay manto que esconda la realidad de su ausencia ese mismo día y los siguientes, los del resto de su vida, no hay consuelo ni explicación, no hay nada, no hay nada más que un dolor intenso y profundo que amenaza con ahogarte y que sólo el paso del tiempo te ayudará a soportar hasta el día en el que ese padre muerto se convierte en un recuerdo cada vez más pasado y cada vez más olvidado... salvo el día de tu cumpleaños, ese día siempre recuerdas que al día siguiente el morirá.


Tal vez sea por eso, porque la muerte y yo nos conocimos hace muchos años y también porque nos hemos ido encontrando más veces después de aquella primera ocasión, que no sólo no entiendo la manía actual de convertir a los muertos en cifras y esconder los féretros, no lo entiendo porque sé que a los muertos se los despide, salvo que quieras convertirlos en la santa compaña de tus desvelos y a quienes despiden a sus muertos se les acompaña en el sentimiento y en la vida, en el duelo y en el consuelo.

Y por eso, porque llevamos más de 17.000 muertos oficiales (que mirando al registro en lugar de a los resultados de los test de coronavirus podrían ser más del doble), yo me niego a acallar el dolor y el miedo, me niego a enterrar a los muertos en el olvido cuando todavía no los hemos llevado al crematorio ni al cementerio, cuando están muriendo todavía... Me niego a que quienes están en ese trance de no despedirse y no poder dolerse de su pérdida tengan que aguantar mi risa y mi mofa; prefiero despedir a los muertos y acompañar a sus familias y amigos haciendo gala de un sentir profundo y sincero que sé que hoy no consuela, pero mañana lo hará.



No rendiré ese homenaje con mis propias palabras porque nunca he sido capaz de hacer letra de mi relación con la muerte, tal vez algún día logre hilar un cuento en el que, a modo de alegoría, relate como la parca se convirtió en mi enemiga cuando yo tenía 8 años y ella todos los del mundo pero, entre tanto, comparto con vosotros unos versos de Rosalía, los escribió a la muerte de lo más querido para ella, uno de sus hijos, son versos sentidos y dolientes que bien pueden servirnos hoy, con el permiso de su poeta, para despedir a nuestros muertos mal que les pese a quienes les niegan el luto y el duelo:

Era apacible el día
y templado el ambiente
y llovía, llovía,
callada y mansamente;
y mientras silenciosa
lloraba yo y gemía,
mi niño, tierna rosa,
durmiendo se moría.
Al huir de este mundo, ¡qué sosiego en su frente!
Al verle yo alejarse, ¡qué borrasca la mía!.
Tierra sobre el cadáver insepulto
antes que empiece a corromperse…, ¡tierra!
Ya el hoyo se ha cubierto, sosegaos,
bien pronto en los terrones removidos
verde y pujante crecerá la hierba.
¿Qué andáis buscando en torno de las tumbas,
torvo el mirar, nublado el pensamiento?
¡No os ocupéis de lo que al polvo vuelve!
Jamás el que descansa en el sepulcro
ha de tornar a amaros ni a ofenderos.
¡Jamás! ¿Es verdad que todo
para siempre acabó ya?
No, no puede acabar lo que es eterno,
ni puede tener fin la inmensidad.
Tú te fuiste por siempre; mas mi alma
te espera aún con amorosa afán,
y vendrás o iré yo, bien de mi vida,
allí donde nos hemos de encontrar.
Algo ha quedado tuyo en mis entrañas
que no morirá jamás,
y que Dios, por que es justo y porque es bueno,
a desunir ya nunca volverá.
En el cielo, en la tierra, en lo insondable
yo te hallaré y me hallarás.
No, no puede acabar lo que es eterno,
ni puede tener fin la inmensidad.
Mas… es verdad, ha partido,
para nunca más tornar.
Nada hay eterno para el hombre, huésped
de un día en este mundo terrenal,
en donde nace, vive y al fin muere,
cual todo nace, vive y muere acá
.

domingo, 22 de marzo de 2020

Lo que no vamos a perdonar jamás...

Estamos encerrados, confinados en nuestras casas, y cumplimos casi religiosamente este confinamiento porque sabemos, ahora sí, que nos va la vida en ello, la de nuestros mayores y nuestros enfermos crónicos para empezar y, tras ellos, la de todos los demás.

Y en medio de este encierro que dura una semana y que sabemos que durará al menos tres más, leemos titulares como 'no se perdonará a quien trate de sacar rédito político de esta tragedia' y pienso que es cierto, muy cierto, no se perdonará jamás a quien trate de hacer política ahora en lugar de gestionar el desastre para contener, en la medida de lo posible, sus efectos... y cuánto más lo pienso, más cosas que no perdonaremos jamás se me ocurren, tantas que he decidido hacer la lista, no voy a señalar culpables, que cada cual decida lo que perdona y lo que no y quien es el responsable último de que sucediera.


1. No perdonaremos jamás aquel aviso que decía que si llegabas a España desde zonas de riesgo y no tenías síntomas podías hacer vida normal.


2. No perdonaremos que las decisiones que salvan vidas llegaran cuando ya estábamos 'no enterrando' a nuestros muertos por el riesgo de contagio ni que se minusvalorara el riesgo de la pandemia en nuestro país cuando Italia se moría ya a gritos y se permitieran actos multitudinarios como las manifestaciones del 8M, el mítin de VOX, los partidos de fútbol y otros deportes con público, las fiestas y discotecas...

El 27 de febrero en una encuesta de La Vanguardia (que puedes consultar aquí) que respondieron más de 220.000 personas, más del 70% reconocía haber tomado medidas de prevención frente al coronavius, demostrado está que no eran alarmistas...
3. No perdonaremos que los niños siguieran yendo al colegio a pesar de que ya había pruebas de contagio local porque 'no son población de riesgo'... sin recordar ni valorar que entre los niños que van al colegio cada día HAY ENFERMOS CRÓNICOS.


4. No perdonaremos que pusieran subtítulos a nuestros aplausos de las 8 de la tarde ciñéndolos a la sanidad pública cuando la privada estaba ya embarcada en la lucha contra el coronarivus ni perdonadremos que trataran de darles significación política cuando no son más que el agradecimiento a quienes se juegan su salud para que nosotros preservemos la nuestra.

5. No perdonaremos a quienes no sólo obviaron la iniciativa privada sino que la ningunearon y criticaron (Gracias Inditex, gracias Mango... por poner sólo un par de ejemplos, hay muchos más); tampoco a quienes apedrearon a la cadena de suministro de alimentación, no ahora que a pesar de todo y de todos vemos nuestros supermercados abastecidos.

6. No perdonaremos a quienes nos mientan.

7. No perdonaremos a quienes respondan a intereses ideológicos o económicos por encima del interés sanitario y humano.

8. No perdonaremos a quienes traten de manipular nuestra opinión o adueñarse de nuestros balcones ni tampoco a quienes juzguen nuestra rabia, nuestra desesperación o nuestro miedo.

9. No perdonaremos a los que pongan más palos en las ruedas que soluciones sobre la mesa.

10. No perdonaremos a quienes no sean capaces de reconocer sus errores, sobreponerse a ellos y solucionarlos en la medida de lo posible, ni a quienes prefieran justificar lo injustificable.

11. Y, por encima de todo, no perdonaremos a quienes no gestionen razonablemente bien este desastre... a quienes se encojan en lugar de crecerse ante su magnitud ni a quienes piensen más en su futuro que en el presente de todos.

12. No, tampoco perdonaremos a quienes confundan el respeto democrático de los españoles a sus instituciones, más allá de la crítica, con el sometimiento; somos latinos, sí, pero también europeos, somos emocionales, sí, pero también somos pragmáticos y en tiempos de emergencia sabemos valorar, por encima de todo, a quien aporta soluciones rápidas, la literatura la dejamos para la esfera íntima y personal, no para la política en el momento en el que la política tiene que ser más pragmática y resolutiva que nunca.

 
Tal vez haya quien perdonará algunas de estas cosas y en cambio no perdonará otras, cada persona es un mundo, todos tenemos nuestra visión de lo ocurrido y vamos construyendo día a día la vivencia de lo que va ocurriendo pero más allá de lo que perdonemos o no, es más, aunque lo perdonemos todo porque, al fin y al cabo, todos somos mortales humanos sujetos al error... la responsabilidad es algo que no puede dejar de exigirse y asumirse.

No, no creo que haya ningún brujo malvado en ningún lugar que haya creado este desastre ni nadie que se alegre de ello pero sí creo que hubo quien no lo vio venir y me importa poco si fue por poca o mala información o por ceguera ideológica, quien tenía la responsabilidad de protegernos y a todas luces erró en el modo de hacerlo (insisto, por poca o mala información, por errores científicos o de los expertos, por ceguera ideológica, no importan las razones) deberá asumirla, podrá presentar como eximente una magnífica gestión a posteriori... si es que logra acometerla. Nada más. Y nada menos.

Nada menos, sí, porque si en algo dicen la verdad nuestros responsables políticos es en la magnitud de lo que está por llegar: faltan muertos por llegar, faltan familias por romperse de dolor sin poder despedirse ni enterrar a esos muertos para comenzar su duelo, faltan pérdidas de trabajo por llegar, faltan autónomos y pymes por quebrar.. falta tanto malo que necesitamos ya no lo bueno, sino lo mejor de nosotros mismos y a los mejores de nosotros al frente para reconstruirnos... ¿dónde están? ¡que se presenten! porque para perdonar o no ya habrá tiempo pero para salir adelante no hay un minuto que perder.

domingo, 16 de febrero de 2020

¿Por qué no hay en Galicia un partido nacionalista conservador como el PNV en el País Vasco o como la Convergencia de Pujol en Cataluña?

A esta pregunta, tanto si la haces en Galicia como fuera de Galicia, la respuesta suele ser 'porque Galicia no es nacionalista' y quien así responde se siente además seguro de estar en lo cierto pero, permítanme que les diga, yo tengo mis dudas, es más, tengo otras certezas que contraponer a esa afirmación. 

Verán, si en Galicia el nacionalismo no fuera importante no tendría el BNG un diputado en el Congreso de los diputados ni hubiera tenido dos como los tuvo en otras legislaturas, no hubieran tenido ni medio éxito las Maeras, que son de corte nacionalista, ni el PSOE gallego se hubiera arrimado al nacionalismo de izquierdas hasta convertirse en parte de él. Eso así, para empezar.

 Foto: Pinterest
 Y ahora que sabemos que en Galicia el nacionalismo es importante, pasamos a la siguiente pregunta ¿es todo el nacionalismo gallego de izquierda radical del corte del BNG y las Mareas? un apunte: el BNG está alineado con Bildu y Esquerra Republicana, con terroristas y sediciosos, tal vez sea posible ser más radical pero lo dudo; la respuesta a esta pregunta tiene que ser, por fuerza, no; no es posible que un movimiento transversal como es el nacionalismo en lo que al eje político se refiere se concentre en una región como Galicia sólo en un lado del espectro ideológico. El nacionalismo conservador también existe en Galicia, es más, siendo como es Galicia una región conservadora, me atrevo a decir que es incluso más dominante que el nacionalismo de izqueirdas.

La cuestión entonces es ¿dónde están los votos de ese nacionalismo conservador? ¿por qué no ha surgido un partido conservador nacionalista en Galicia? y aquí es donde soy yo quien se atreve a dar una respuesta con la misma convicción que otros dicen que Galicia no es nacionalista: porque el PP responde magníficamente a ese tipo de electorado, el PP de Galicia es un partido galleguista en el que los nacionalistas conservadores gallegos se sienten muy cómodos.

Pasamos a la siguiente cuestión ya pensando en las próximas elecciones y vemos que es una vuelta a empezar; preguntas por qué el empeño de Feijóo en no aceptar coalición alguna sabiendo como sabe que no le vale ganar sino que necesita hacerlo por mayoría absoluta para gobernar y sabiendo como sabe que la izquierda nacionalista, que en Galicia es toda la izquierda, está creciendo (ahí está el escaño del BNG en el Congreso de los Diputados para atestiguarlo) y la respuesta que dan los mismos que dicen que en Galicia el nacionalismo no es importante y que no existe un nacionalismo conservador es que el PP gallego es fuerte y no necesita  nadie para ganar... me atrevo a llevarles la contraria.

 Foto: Pixabay

No negaré la fortaleza del PP gallego, nada más lejos de mi intención que negar la fuerza del nacionalismo en Galicia, pero los motivos de Feijóo son otros y se resumen tal que así:

- Feijóo necesita ganar por mayoría absoluta o no gobernará (eso dice él) y va las urnas con un objetivo claro: que ni VOX ni Cs saquen ni un escaño y, por tanto, no piensa colaborar para lo contrario (que tengan presencia en el parlamento gallego). Feijóo no quiere coaliciones porque quiere tener las manos libres para presionar a Génova según le convenga y acabar tumbando y sustituyendo a Casado.

- El empeño de Feijóo de ir en solitario a por esa mayoría absoluta aun sabiendo que se arriesga más a perderla que si fuera en coalición aglutinando más voto es personal; su posición de fuerza frente a Génova, una posición que 'copia' Alonso desde el País Vasco a pensar de sus pésimos resultados electorales, se basa en esa mayoría absoluta y quiere mantenerla a toda costa para seguir castrando (han leído bien, castrando) el proyecto político de Pablo Casado que, desde que se dejó barba, cada vez recuerda más a Rajoy en todo, incluso en el aspecto. ¿Por qué ese empeño? porque tras la caída de Casado vendrá él...

Feijóo se ve como el sucesor de Sánchez pero en cambio yo lo veo más como el de Susana Díaz, el que dejó pasar el tren no se sabe muy bien por qué; pero Feijóo sabe que la puntilla a la caída de Susana Díaz, que comenzó cuando perdió las primarias frente a Pedro Sánchez, se la puso la pérdida del gobierno andaluz y eso es lo que él no quiere que le pase, no quiere ni tan siquiera tener que compartir ese gobierno con nadie porque sólo sus manos libres como ganador por mayoría absoluta le van a permitir condicionar las decisiones de Génova y erigirse como próximo líder del partido.

Foto: El Confidencial
Por eso, en contra de lo que muchos votantes populares piensan, Feijóo es un problema para el PP, porque es un político de tintes nacionalistas (¿no lo era Pujol al frente de Convergencia? ¿no lo es Urkullo al frente del PNV? lo es Fejióo al frente de un partido que aglutina a todo el nacionalismo conservador en Galicia); y porque su objetivo no es que le PP llegue al gobierno con Casado a la cabeza sino con él, lo que es muy lícito, no lo es tanto que evite el cuerpo a cuerpo con unas primarias, como lo evitó al no presentarse frente a Casado, y se dedique a torpedear a su partido con afirmaciones como 'no seré rehén de ningún partido, ni siquiera del mío', no lo será, no... o tiene al menos la intención de no serlo porque su partido no es el PP nacional, es el galleguista PP de Galicia.

Sólo un último apunte: cuando Feijóo dice que él no será rehén de nadie, lo dice de verdad, lo que no dice es que para lograr ese grado de libertad hará rehenes a los gallegos diciéndoles que o le votan a él o gobernará el nacionalismo de izquierdas con el PSOE de Sánchez y el BNG a la cabeza, lo cual puede que sea cierto o puede que no porque si el PP pierde la mayoría absoluta no frente a la izquierda sino porque VOX o Cs le rascan algún escaño, es decir, porque parte del voto conservador y liberal gallego que no es galleguista y lo vota como mal menor lo abandona, seguirá gobernando él pero teniendo que llegar a acuerdos con VOX o Cs... ese 'llegar a acuerdos' es a lo que él llama ser rehén... Que cada cual lo entienda como quiera.

Y entonces recuerdas que la vida es muy corta.

No es que no lo supieras, es que a veces haces como si lo olvidaras y de repente la vida, como si estuvieses olvidándolo más de la cuenta, te lo recuerda: es muy corta.

De niños jamás tenemos esa sensación, es más, la vida nos parece eterna, contamos los años ¡años! que nos faltan para dejar el colegio atrás como si fuera una cárcel y nuestros días de escuela una condena de obligado cumplimiento; luego llega la liberación y poco a poco descubrimos que nada era tan fácil ni placentero como los días de colegio...

Eso es así para algunos, afortunadamente para la mayoría, pero para otros la cosa es un poco diferente, algunos escogidos por el mal fario descubrimos muy pronto cuán corta puede ser la vida y, aun así, tardamos en asumirlo del todo. No sé cuántos años tenía David Gistau cuando murió su padre pero sí cuántos tenía yo cuando murió el mío, 8, cumplidos el día antes de aquel inolvidable 'papá se fue al cielo'.

Cuando cumplí 32 años, los que él tenía cuando murió, fue cuando entendí de verdad lo corta que había sido su vida, por primera vez no me lamenté por el padre perdido sino por el hombre que perdió la vida y cuando un año más tarde fui madre pensé, como pensó David Gistau cuando nació su hijo Luca, ¡por favor que me de tiempo a criarlo!.



Luego la vida te puede, entremezclas deberes con placeres, risas con llantos, tareas con sueños y el tiempo va pasando, el bebé va creciendo y el miedo se esconde en ese cuarto oscuro íntimo y personal en el que encierras a los monstruos.

El tiempo sigue pasando y un buen día descubres que la frase 'ya habrá tiempo' ha dejado de consolarte, supongo que es ese momento en el que sientes la madurez de la vida, en el que empiezan a pesar los años vividos, cuando empiezas a teñirte las canas y a buscar que la hidratante de la mañana sea antiedad; el bebé ya no es tal, ya es un niño grande al que le falta un suspiro para comenzar la ESO y de repente ¡zas! todo cambia de nuevo, todo se desequilibra y el miedo sale de la habitación de los monstruos para envolverlo todo, sucede cuando el niño grande se convierte en un enfermo crónico porque como a ti te escogió la vida para ser huérfano a él lo ha escogido para tener diabetes tipo 1.

Y el miedo es entonces intenso porque la sensación de paz que te daba aquel 'me va necesitando menos' desaparece ante un 'me necesita más que nunca'; pero no hay tiempo para llantos ni lamentos, hay que jugar con las cartas que nos tocan y tienes que asegurarte de que el niño grande acepta el envite y supera las dificultades que supone.

Ya no recuerdas lo que querías ser de mayor y, la verdad, es que te importa un carajo, lo que importa es lo que eres hoy, lo que haces y nada importa más que tu hijo aprenda a vivir con esa compañera indesable e indeseada que no lo abandonará hasta que lo haga la propia vida.

Aprendes a calcular dosis y ratios de insulina, raciones de hidratos de carbono, a vértelas con las hormonas que descuadran todos tus cálculos, a enseñarle a él todo lo que aprendes y a delegar en él sus propios cuidados poco a poco porque sólo su bienestar es hoy más importante que su independencia y sabes, además, que llegará el día en el que ese bienestar dependa de su capacidad para ser independiente, vas por delante, como hacen siempre los padres, y él te sigue, como hacen los hijos... 

Y entonces lees la noticia, ha muerto Gistau, el columnista que había escrito aquello de sentirse padre que te emocionó en su día y te imaginas a sus hijos sin él para seguirlo y recuerdas sus miedos, que han sido siempre los tuyos, y te cagas en la madre que parió a la lotería de la vida.

Te acuerdas, otra vez, de que la vida es muy corta, te acuerdas de Reverte hablando de elegir muy bien cuál será la próxima novela que va a escribir porque tal vez sea la última, te acuerdas de otras vidas muy cortas y de otros niños que perdieron al guía antes de tiempo pero también recuerdas la lección más importante, sólo tenemos una vida, una por persona, es finita y es pecado dilapidarla pensando en lo que pudo ser y no fue, en lo cortas o largas que fueron otras vidas, no sabemos cuánto durará la nuestra, mientras suene la música, bailemos*.



*(y entonces apuntas en un trozo de papel que eso es lo que debes enseñar a ese niño grande que te sigue para que si un día faltas, para que el día que faltes, siga bailando. Lo demás está en los libros).