martes, 8 de octubre de 2019

El 10n no es una lucha electoral de bloques entre las tres derechas (trifachito para algunos) contra las tres izquierdas (trichavito para otros).

A cuenta de las mil y una escuestas y sondeos de cara a las próximas elecciones del 10 de noviembre, leo a columnistas de unos y otros periódicos y de variopintas opiniones hacer castillos de naipes a partir de la posibilidad (que es casi una certeza) de que ni las derechas ni las izquierdas sumen los suficientes escaños para gobernar y me llaman la atención el modo de abordar y desarrollar el análisis porque, sea por la razón que sea (por respeto a la línea editorial de sus periódicos, por sectarismo propio, por luchar contra el sectarismo ajeno... a saber) obvian una y otra vez un aspecto que es, a mi modo de ver, clave.


Repiten todos, casi a coro, que las elecciones del 10N no cambiarán gran cosa y, desde el punto de vista de la lucha de bloques que plantean (izquierda frente a derecha) tienen razón porque lo que baje Ciudadanos lo subirá el PP y lo que baje podemos lo subirá el PSOE o Más País, el trasvase de votos entre derecha e izquierda tiende a la mínima expresión y en este punto conviene que impere la lógica: Ciudadanos fue a las elecciones diciendo que no apoyaría a Sánchez ni aunque se lo pidiera el diablo vestido de azul ¿de verdad creen que es posible que haya un número importante de votantes de Ciudadanos que votaran a Rivera hace seis meses y a su promesa de no pactar con Sánchez y voten ahora al propio Sánchez? haberlos hailos, seguro, pero pocos, tan pocos que los bloques, si de eso depende, variarán poco.

¿Y ya está? ¿nos conformamos ahora con analizar por qué el PSOE no sube tanto como pensaba o por qué VOX parece que se mantiene, a qué se debe la leche ciudadana o qué va a pasar entre Iglesias y Errejón?. A mi modo de ver hacer eso es hacerse trampas al solitario porque el resultado electoral del 10N, si es como lo pintan las encuentas y sondeos (que eso está por ver...), no por arrojar un resultado, en cuanto a bloques, similar al de hace seis meses, deja las cosas como están, no lo hace en absoluto y no lo hace porque es mentira que haya una lucha electoral entre dos bloques, en realidad hay una lucha electoral (y más que electoral) entre, al menos, tres modos de entender la sociedad y lo digo así, sin siglas, porque no creo que los partidos representen a esos tres bloques sino que la sociedad buscan en los partidos el que mejor le represente, dicho de otro modo, no pensamos en bloques, eso es sólo un modo sencillo (y a mi modo de ver tramposo) de explicar la realidad electoral.



Los resultados del 10N, insisto, si son finalmente como pintan ahora las encuestas y sondeos, le dan una torta con la mano abierta a quienes tuvieron la oportunidad de formar un gobierno estable y no lo hicieron: Albert Rivera y Pedro Sánchez. Creo que esa es la razón por la que el PSOE sube menos de lo esperado, porque sus votantes más moderados (que no son los que gritaban 'con Rivera no' en la calle Ferraz sino bastantes más que todos esos juntos) están decepcionados, un gobierno de colalición PSOE-Cs era un gobierno estable, de centro izquierda (no olvidemos que en las cuestiones sociales Cs es tan socialdemócrata como el PSOE sino más) y además liderado por ellos; tres cuartas partes de lo mismo le pasa a Rivera pero peor porque él no tiene la maquinaria gubernamental y mediática tratando de salvarle la cara como sí tiene Sánchez, sus electores más moderados no le perdonan haber perdido la oportunidad de formar gobierno con el PSOE comenzando a cambiar las cosas desde dentro y, sobre todo, dejando por primera vez en la historia a los nacionalistas al margen de la gobernabilidad de España (por primera vez, sí, porque incluso cuando gobernaban con mayoría absoluta el PSOE y el PP lo hacían sabiendo que esa mayoría absoluta era temporal y que antes o después necesitarían a los nacionalistas). Pero, ojo, no olvidemos que si bien es verdad que dos no pelean si uno no quiere, no es menos cierto que no se firma un acuerdo entre dos si uno no quiere, es decir, que a la hora de juzgar a uno y al otro hay que tener en cuenta a quién tenía enfrente: Rivera tenía enfrente a Sánchez el del PSC que se abstiene en una moción a Torra en Cataluña o el que acepta la abstención de Bildu en Navarra para gobernar, Sánchez tenía enfrente a un político despistado que pensaba que con ideas liberal-progresistas podía convertirse en dueño y señor de la derecha (mi opinión: mucho más fácil le hubiera resultado a Sánchez hacer que Rivera se bajara de su burra que a Rivera conseguir que Sánchez volviera al redil del constitucionalismo).


Y vuelto al principio de este artículo, no, no hay dos bloques electorales enfrentados, hay, resumiendo mucho, tres ideas o modos de entender la sociedad: los conservadores que, si se sienten representados por algún partido en las urnas, es por VOX o el PP, los progresistas que, si alguien considera que los represanta será sin duda el PSOE o Podemos (supongo que ahora también Más País) y hay un tercer bloque (por seguir con terminología de los manidos bloques) que aglutina a quienes suele definirse (mal, por cierto) como progresitas en lo social y liberales en lo económico, es un bloque al que como no vota siempre ni vota siempre lo mismo no se considera como tal, se les llama 'votantes dudosos' y se quedan tan anchos pero no son en absoluto votantes dudosos, son votantes pensantes (no siempre acertados eh! pero siempre pensantes lo cual es un acierto en sí mismo: a ese bloque es al que ha tratado de representar Ciudadanos y lo que, en realidad, nadie ha representado nunca porque el liberalismo económico (en lo político) siempre se ha asociado a la derecha (al menos hasta que Rajoy echó a los liberales del PP en el congreso de Valencia que lo encumbró como líder máximo del partido), es decir, se hablaba de liberales conservadores y el progresismo en lo social va siempre de la mano del PSOE pero, en realidad y aunque no tenga un reflejo en ninguno de los grandes o medianos partidos, el liberalismo económico no es conservador ni deja de serlo y el progresismo en lo social, el de verdad, está lejos del intervencionismo clásico de la izquierda, es, en realidad, también liberalismo; ese bloque heterogéno que difícilmente se ve representado en un partido de forma clara, es el que cambia su voto en función de lo que plantean los políticos y los problemas que considera importantes resolver en el momento de cada elección, ese bloque hace seis meses votó, movido por las tensiones territoriales, a VOX y sobre todo a Ciudadanos castigando duramente a un PP que había tenido la oportunidad de meter mano a este asunto y no lo había hecho y también a un PSOE que, como dobló en escaños al PP y venía de simas más bajas, parece que obtuvo un gran resultado, pero no hizo tal cosa, 123 escaños no son un gran resultado y menos si eres incapaz después de formar gobierno con ellos como así ha sucedido.

  
Cuando Pedro Sánchez decía una y otra vez que las urnas habían pedido un gobierno progresista mentía y no hay medio que no aplaudiera esa mentira o se retorciera del disgusto al escucharla, pero por más que se repita una mentira ésta no se convierte en verdad, las urnas habían hablado claro, sí, diciendo que querían un gobierno de centro izquierda al que le habían otorgado 180 escaños pero los egos de Sánchez y Rivera, entre otros factores, lo hicieron imposible.

El 10N, si las cosas salen como pintan, las mismas urnas que pidieron un gobierno de centro izquierda van a meter un correctivo a Rivera por dos razones, la primera porque no respondió a lo que las urnas le pedían y la segunda porque no se puede defender una cosa y su contraria, no se puede ser progresista (o liberal) en lo social y pretender ser la fuerza hegemónica en el espectro conservador del país pero además las urnas van a dejar a Sánchez peor que estaba porque le negarán la posibilidad de formar un gobierno de centro izquierda (PSOE y Cs ya no sumarán 180 escaños...) y lo harán no sólo por el descenso de Cs sino también por el estancamiento del propio PSOE; personalmente, poco precio me parece el que le cobran las urnas a Sánchez por su pésima gestión de los resultados electorales de abril y excesivamente alto a Rivera por el mismo motivo pero así es la vida, y así son las elecciones. 

Lo peor de todo ésto es que los que saldremos perdiendo seremos todos los ciudadanos porque esta vez sí que va a ser imposible formar una mayoría estable para gobernar... y, recuerden, ténganlo siempre muy presente, eso se lo debemos al PP y al PSOE, que han mantenido a lo largo y ancho de la democracia española una ley electoral manifiestamente injusta que hasta hace pocos años les beneficiaba a ellos a la hora de ostentar el poder y que ahora, con tantos partidos a izquierda y derecha, hace lo que siempre hizo en realidad, beneficiar a los nacionalistas, a una minoría que somete a un país entero a sus mandados.


Voten (o no voten, a mi nadie ha logrado convencerme de que la abstención no es en sí misma un modo de participar en democracia, un modo tan válido como hacer un corte de manga con un voto nulo y más si cabe que un exigüo voto en blanco que, más que aceptar lo que diga la mayoría, es pedir que voten por uno) pero cuando voten (o no voten) recuerden que decir después aquello de 'disfruten lo votado' no les eximirá a ustedes de disfrutarlo también, dicho de otro modo, voten o dejen de votar pero háganlo con la cabeza, usando su cabeza y no limitándose a escuchar las soflamas que nos quedan por escuchar de unos y otros de aquí al 10N.

miércoles, 25 de septiembre de 2019

A mi, con la edad, se me van cayendo hasta los referentes...

Con la edad a los hombres se les suele caer el pelo, a las mujeres también pero menos, se nos caen más otras cosas, como diría Lina Morgan (que no podría hacer hoy muchos de los chistes con los que hizo reir a generaciones enteras en el Teatro La Latina)* ¡cómo se estropean los cuerpos! lo malo es que no sólo son los cuerpos, también las cabezas y al tiempo que se nos cae el pelo y lo que no es el pelo se nos caen también los referentes, por no hablar de los mitos, que de ellos no queda ya ni rastro.

¿Y qué referentes? os preguntaréis... supongo que a cada cual los suyos, a mi me han decepcionado muchos, Amenabar, al que admiraba, me parece hoy un pan sin sal diciendo cosas como que la España de hoy es la que ideó Franco cuando llevamos más de 40 años de gobiernos democráticos y no-sé-cuántas leyes nuevas, algunas incluso de las que cambian el estilo de vida de la gente; lo del Premio Nobel es peor, más que decepción lo que me da ya es vergüenza ajena ¿os acordáis del Premio Nobel de la Paz a Obama por nada, a modo de premio preventivo? tampoco me gustó el Nobel de Literatura para Dylan, y mira que me gusta Dylan pero como músico ¿cómo poeta? no seré yo quien le niegue un ápice de talento pero ¿de verdad tiene más talento literario Dylan que Murakami? ¿de verdad? ¿me lo pueden jurar sin mentir? si no han leído a Murakami no vale responder a esta cuestión. Y luego está la ONU, que merece un párrafo para ella sola. 


Siempre me gustó, conceptcualmente, la ONU, me parecía importante contar con un organismo en el que la diplomacia de todos los países se diera cita regularmente (incluidas las dictaduras porque bastante tienen sus países con soportarlos para que encima se los borre del mapa de las Naciones Unidas, eso sí, sin ponerles alfombra roja ni aplaudirles su dictatorial proceder o actuar como si no fuésemos conscientes de ello, claro) y tratar así de poner cordura en los dislates del mundo; estaba también el Programa Mundial de Alimentos, una iniciativa que siempre me ha encantado: dar comida para salvar el presente y educación para salvar el futuro; y por supuesto todas las iniciativas relacionadas con la protección de la infancia y de las mujeres porque hay lugares en el mundo donde la vida de una mujer vale menos que aquí la de una mascota, así anda el mundo... Y entonces sucede lo impensable, lo inimaginable... Un lobby relacionado con el sector energético engrandece, subvenciones mediante, las protestas de una niña con Asperger sobre el cambio climático y la ONU no sólo no sale en defensa de esa menor a la que se está sometiendo a una presión que no soportarían muchos adultos sin Asperger, sino que se suma a los que están aprovechándose de esa niña y de la inconsciencia de sus padres. No diré más sobre este asunto porque ya expliqué mi postura aquí. Pero sí diré que la ONU, como referente, también se me ha caído...

Supongo que ésto de ir perdiendo referentes es lo que tiene hacerse mayor pero cuando pienso en mi abuela y en el modo en que la vi perder alguno de sus referentes (a ella se le cayó la izquierda entera, aquí lo explico), no puedo evitar pensar que a mi, a la edad en que la vi a ella perder sus últimos referentes, no me va a quedar más que un solar allí donde se supone que debían erguirse ellos ufanos y orgullosos... Menos mal que nos queda, al menos de momento, la libertad de pensar, hacer y decir lo que se nos ponga en las ganas mal que le pese a los que quieren decirnos lo que tenemos que pensar, hacer y decir.

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*Igual pensáis que exagero cuando digo que Lina Morgan no podría hacer hoy muchos de sus chistes pero no lo creo, pensad en uno de los que más repetía: salía a colación en su comedia que habían violado a una mujer y ella miraba al techo del teatro (que era el cielo) y soltaba una chufla acerca de su virginidad y su poca suerte porque no le tocaba ni eso... Hoy ésto se consideraría de lo más incorrecto, tan incorrecto como tantos gags de La Vida de Brian y no, no es exagerado, hasta Boadella dice que, de haber nacido hoy, se hubiera muerto de hambre y Reverte que nunca ha visto su libertad individual tan amenazada como ahora. Tal vez deberíamos hacérnoslo mirar...

lunes, 23 de septiembre de 2019

Infancias robadas con conocimiento de causa.

No se lo que pensarán ustedes al leer la frase 'infancias robadas' (que lo son siempre con conocimiento de causa por parte de quienes perpetran tal acto), a mi me rebotan en la cabeza diferentes imágenes truculentas, algunas terribles en fondo y forma como la de los niños soldado, niños que huyen de la guerra o niños que se mueren, literalmente, de hambre; pero entre esas se cuelan otras imágenes no sé si más sutiles pero sí menos dramáticas en apariencia y se resumen en una frase que hoy mismo ha pronunciado Greta en las Naciones Unidas: me están robando la infancia. Y tiene razón, se la están robando, el problema es que se equivoca al señalar al ladrón.

Imagen: XLSemanal

 A Greta, y a todos los niños que alentados por su activismo siguen sus pasos, le está robando la infancia quien permite que el temor al fin del mundo por el cambio climático se adueñe de su miedo y le está robando la infancia quien la alienta a no comportarse como una niña aplaudiendo su iniciativa de saltarse el colegio; no voy a entrar a juzgar si la causa es justa o no porque no soy científica ni pretendo serlo y porque cada vez que oigo 'los expertos confirman...' me entra urticaria ¿expertos en qué? no soy negacionista ni tampoco tengo fe en lo que 'los expertos confirman...', lo que sí sé es que como adulto es mi responsabilidad, al menos en mi ámbito de actuación, que no se le robe la infancia a los niños...

Greta no debería ser activista porque no debería tener miedo al cambio climático, ni ella ni todos los niños que se están postulando ahora como salvadores del mundo; alguien debería explicarles que antes de tomar partido y acción por cualquier causa deben conocerla, tener los conocimientos suficientes para tomar una decisión consciente y no convertirse así en banderas que otros ondean a su antojo; a los niños, tanto a los que se muestran temerosos por los asuntos del clima como a los que no, habría que enseñarles que a salvar el mundo se empieza por lo más cercano, es decir, cuidando el entorno, algo que va desde el reciclaje hasta plantar un árbol pasando por no malgastar papel o no encender luces cuando no es necesario, por poner algunos ejemplos.

Los niños tienen derecho a ser niños y permitir que se conviertan en activistas es negarles ese derecho, no lo digo yo, lo dijo la propia Greta cuando afirmó en la ONU que le estaban robando la infancia... se la roban quienes estaban sentados frente a ella aplaudiéndole, alentándola a seguir siendo más activista que niña.

A mi personalmente me encantaría ver a menos activistas y a menos expertos y a más científicos hablando del cambio climático, me encantaría entender qué está pasando o escuchar al menos a gente que sabe de verdad de la materia pero de eso no veo absolutamente nada en la televisión, sólo veo activistas, ecologistas, negacionistas y niños a los que se les roba la infancia... Y me parece que como sociedad, qué quieren que les diga, dejamos bastante que desear.

¿Saben? hace unos días me decían en twitter que qué tenía de malo que una niña, basándose en lo que dice gran parte de la comunidad científica, asumiese la defensa del medio ambiente, pues bien, la respuesta la ha dado la propia Greta, tiene de malo que se le roba la infancia... Y eso sucede porque nos pasa como al hijo de Benjamin Button o a su esposa ¿han leído el cuento o al menos visto la película? háganme caso, lean el cuento, es breve y lo encontrarán gratis en internet (el curioso caso de Benjamin Buttoon, de Francis Scott Fitzgerald); el caso es el que el bueno de Benjamin nació anciano y según fue cumpliendo años fue rejuveneciendo y ¿saben qué? su mujer primero y su hijo después le regañaban por comportarse de un modo impropio para su edad real, no veían lo evidente, que esa evolución no era algo elegido por Benjamin, no veían lo que tenían delante de sus narices, que el pobre Benjamin estaba haciendo el camino inverso y que no era en absoluto su decisión, no lo veían, y lo tenían delante de sus narices convertido en un bebé de 80 años...

A veces nos ocurre eso, creo que no vemos lo evidente, o no queremos verlo... pero, fíjense, en esta ocasión ha sido la propia Greta, animada por tantos, la que ha dicho lo evidente: le están robando la infancia.

jueves, 19 de septiembre de 2019

El mapa de la vergüenza.

Seguimos en campaña electoral, ahora con mayor motivo dado que votamos de nuevo el próximo 10 de noviembre, y los políticos amplifican sus mensajes, los modulan, los gritan y los distribuyen para tratar de rascar un voto más; uno de los temas que protagonizará tardes de gloria y desastres predecibles tiene que ver con el desvarío independentista y, en general, con los nacionalismos varios que pululan por las diferentes regiones de España, tan cohesionadas como los Reinos de Taifas en su día. Y ahí voy. A lo que, respecto a eso, nadie dice o, al menos, nadie demuestra de modo tan gráfico como este mapa referido al tratamiento de la diabetes tipo 1 en España:


Éste es el mapa de la vergüenza porque demuestra que no todos los españoles somos iguales y que el problema de las diferencias entre regiones va mucho más allá de la lengua que cada cual hable en su casa o con quien Dios le de a entender. Cuando hablamos de nacionalismo solemos cargar las tintas con todo lo relacionado con la lengua y la educación y no seré yo quien niege la importancia del asunto en esos ámbitos pero sí quien ponga sobre la mesa también la sanidad.

Daré a continuación unos datos muy sencillos y fácilmente comprensibles para se entienda, sin lugar a duda alguna, los terribles agravios comparativos que esconde este mapa de la vergüenza:

- La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune, crónica y, a día de hoy, incurable: un buen día, por causas que se desconocen, el cuerpo toma a las células beta del páncreas, que son las que segregan la insulina, por el enemigo y se las carga. Cuando sólo quedan vivas el 10% y los síntomas de la diabetes saltan a la vista llega el diagnóstico. Ese momento, en la mayor parte de los casos, llega en edad infantil. Hablamos de niños menores de 16 años e incluso de bebés.

- A partir de ese momento el paciente tiene que aprender a hacer proactivamente lo que ya no hace su cuerpo: inyectarse la insulina que su páncreas no produce (no puede ingerirse porque los ácidos del estómago la destruyen) y controlar que sus niveles de glucosa estén siempre en el rango establecido como óptimo por su endocrino ¿y eso qué quiere decir? os lo explico en una 'simple lista':
  1. Ponerse la insulina de acción lenta que necesita el cuerpo para funcionar durante todo el día, es decir, la que necesita para que las células reciban la glucosa que necesitan para las funciones básicas del cuerpo (respirar, el latido del corazón...)
  2. Ponerse insulina de acción rápida que necesita el cuerpo para asimilar la glucosa que se obtiene de los alimentos, es decir, poniéndose insulina rápida cada vez que va a comer.
  3. Y la madre del cordero: controlar los niveles de glucosa... ¿cómo se hace eso? veréis, en los niveles de glucosa influyen muchos factores, algunos son controlables como la comida, sabes lo que vas a comer y calculas la insulina que necesitas, otros incontrolables, la hormona del crecimiento provoca subidas de glucosa que son impredecibles, también cualquier infección, el mero hecho de ponerte nervioso para un exámen puede disparar la glucemia o realizar una actividad física no prevista puede bajarla al suelo. 
Con todas esas variables sobre la mesa ¿cómo se controla el nivel de glucemia? hasta hace poco con un glucómetro, pinchacito en el dedo, gota de sangre, glucómetro... y ya tienes tu nivel de glucosa. Ahora, afortunadamente, existen los sensores de glucosa, te lo colocas en el abdomen, lo sincronizas con tu teléfono y tienes tu glucemia en el teléfono cada 5 minutos, tienes la tendencia de tu glucemia y alarmas que te avisan y subes o bajas más de la cuenta para que remedies el desastre antes de que ocurra y, además, puedes tener a más de un cuidador, los padres normalmente, con la glucemia del niño en el móvil para monitorizar que todo va bien o intervenir incluso aunque no se esté con el niño si hay que hacer algo inesperado. Pero, además de ahorrarte pinchazos (entre 10 y 15 al día) puedes dormir... porque sin sensor hay que hacer controles de glucemia a las 3 y 6 de la mañana para evitar sustos y disgustos... (sí, hasta hace poco tiempo, los padres de niños con diabetes tipo 1 no sabían lo que era dormir una noche entera).

Y ahora lo bueno ¿sabéis lo que cuesta este sistema de medición continua de glucosa? 300 euros al mes, al menos el de Dexcom que es el más recomendado especialmente para niños. 

Escribo este artículo porque mi hijo lleva ese sistema y porque cada vez que un sensor falla y lo reclamo me hacen la misma petición: si viene de algún hospital público por favor indique cuál... ¿perdón? pues sí, hay regiones en las que los niños con diabetes tipo 1 reciben este sensor de la seguridad social y otras regiones en las que no. Pongo aquí de nuevo el mapa de la vergüenza.

Imagen: Mapa actualizado a marzo de 2019. Dra. Ana Chico, Grupo de Trabajo de Diabetes de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición - Fuente: Jediazucarado.com

Pero ¿sabéis cuál es la importancia de estos sensores? no es sólo la tranquilidad que te da ver la glucemia de tu hijo cuando no está contigo, no es sólo la calidad de vida del niño que se ahorra un sin fin de pinchazos en los dedos para estar controlando su glucemia, no, es que ves el efecto de todo lo que come y de todo lo que hace, es que ajustas las dosis de insulina a cómo le sientan a él los alimentos o a la actividad física del día... es que cuidas mucho mejor de su salud porque ¿sabéis qué? la diabetes es la primera causa de ceguera en el mundo occidental y una de las primeras, sino la primera, de diálisis, por poneros un par de ejemplos asociados a esta enfermedad.

Una diabetes bien controlada permite a quien la padece disfrutar de una vida larga y próspera, ahí está Nacho Fernández, jugador del Real Madrid, que dice que puede hacer exactamente los mismo que sus compañeros pero que tiene que cuidarse tres veces más o Daniel Albero, primer diabético en el Dakar que se va con su moto al desierto bajo el lema, gas e insulina que no falten; pero una diabetes mal controlada es el camino más corto hacia un sinfín de enfermedades graves y a una vida muy corta.

Como madre de un niño con diabetes tipo 1 os puedo decir que los sensores no curan, que si no se usa bien su información tampoco solucionan mucho pero también os puedo decir que si se usan bien mejoran la calidad de vida de los niños y de sus familias de modo exponencial y, lo que es más importante, mejoran infinitamente sus expectativas de salud en el futuro, hacen que los niños sientan que son ellos quienes controlan su diabetes porque se anticipan a ella gracias a la información del sensor en lugar de ir a remolque tras las sensaciones de su cuerpo y haciéndose controles de glucemia cada dos por tres. Pero eso es algo que sólo saben en algunas Comunidades Autónomas, en otras no.

En realidad no estoy diciendo nada que la comunidad médica no sepa, por eso hay regiones que ya están dando estos sensores y otras van camino de hacerlo, es una tecnología relativamente nueva y la burocracia lleva su tiempo, somos pacientes (en el amplio sentido de la palabra) pero por más que sepa que en Madrid se darán estos sensores en cuestión de meses, este mapa, el mapa de la vergüenza me sigue dando eso, vergüenza ¿por qué los niños gallegos, castellanos o murcianos no van a poder tener esto sensores y los extremeños los tienen ya? ¿son más guapos? ¿más altos? ¿pagan sus padres más impuestos? Una vez más (la última, lo prometo) pongo aquí el mapa de la vergüenza.


Dicen los nacionalistas gallegos, para justificar su defensa de la imposición del gallego, que su lengua materna está minorizada y por tanto deben implementarse medidas que reviertan la situación aunque éstas vayan en detrimento de los castellano hablantes y en contra del artículo 3 de la Constitución; a mi se me ocurre pensar si los padres de niños con diabetes tipo 1 de las comunidades en las que ni se contempla la monitorización continua de glucosa entre los servicios de la seguridad social pueden aducir que el tratamiento de la diabetes tipo 1 está minorizado para solicitar su inclusión. Diría que no, no podrán.

Podría contaros mil cosas más acerca del funcionamiento de la seguridad social el tratamiento de las enfermedades crónicas como la diabetes pero ya me he alargado mucho más de la cuenta y lo único que en realidad quería enseñaros es este mapa porque demuestra que los españoles no somos todos iguales y la diferencia no está en si unos son ricos y otros pobres o en si unos viven en el centro de Madrid y otros en el pueblo más recóndito de la sierra de Guadarrama, no, está en si naces en Santiago de Compostela o en Sevilla o en Cáceres porque no todas las regiones dan los mismos servicios a los habitantes de su territorio, así de simple, patético y vergonzoso (además de anticonstitucional). 

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Más información sobre el lío de la financiación de los sensores de glucosa, aquí

lunes, 16 de septiembre de 2019

La igualdad que detesto

Recuerdo el día en el que mi abuela cobró por primera vez su pensión, no recuerdo lo que hizo, tampoco lo que dijo, pero si recuerdo su cara de orgullo y satisfacción; era una pensión pequeña como lo son todas las de la gente del campo pero era suya, era algo así como la cuarta parte de la de su marido, delineante en los astilleros, de hecho muchas mujeres en su misma situación se habían negado a cotizar porque total para lo que iban a cobrar... Mi abuela no, ella quería cotizar y ganarse su pensión. Aunque fuese una birria. Era suya.

Recuerdo su rostro desencajado por la rabia y el desconcierto cuando se enteró de que aquellas mujeres que le decían que era boba por cotizar por su trabajo presentaron los papeles para recibir una pensión no contributiva y acabaron cobrando muy poco menos que mi abuela, la boba cotizante.

Recuerdo que le pregunté si no se arrepentía de haber cotizado y me miró como si estuviese sugiriendo la mayor barrabasada del universo; por supuesto que no se arrepentía, ella había hecho lo que tenía que hacer y volvería a hacer lo mismo, se había ganado su pensión.

Y recuerdo como, tiempo después, aquella mujer de alma y espíritu progresista que no sólo había votado a la izquierda sino que había hecho campaña en casa elección tras elección para que todos hiciéramos lo mismo, cogió la papeleta del PP y se fue al colegio electoral...


Por aquel entonces yo era poco más que una adolescente con la inteligencia todavía a medio cocer e incluso le recriminé su decisión ¡se me había caído un mito! Como si no tuviésemos bastante con Fraga tocando la gaita en La Habana al tiempo que presidía Galicia, mi abuela se hacía de derechas ¡mi abuela! ¡la progresista irredenta! ¡la señora esposa del delineante que con 10 años ya andaba escondido en las huertas de los vecinos y buscado por los grises por gritar ¡viva la República! Esa abuela. (Perdóname, señor, no sabía lo que hacía...).

Y es que también recuerdo el día en el que mi abuela, ante mis recriminaciones por sus quejas a cuenta de las pensiones no contributivas (ahí yo, por entonces defensora de pleitos pobres y otras causas perdidas), se explicó: ¡para becas! gritó (y mira que no era ella de gritar), para becas, Berta, ese dinero para becas ¿no decían que no iban a cotizar que total por lo que se cobraba no merecía la pena y que además tenían las pensiones de los maridos? pues ese dinero, para becas.

No le importaba que su pensión fuera pequeña, le importaba que era suya, que se la había ganado con su trabajo; no le importaba que otros ganaran más o merecieran menos, le importaba que aquel dinero tenía que haber sido para otra cosa, para becas ¿por qué? porque mi abuela era progresista desde la P hasta la A incluso cuando votaba al PP y sabía que una buena educación era lo único que permitía progresar a los pobres; tan bien lo sabía que no escatimó una peseta en la educación de sus hijos y pagó estudios universitarios a dos de tres (un chico y una chica, no hacía distinciones) y por eso sus responsos a sus nietos (a ellos y a ellas, por si alguien todavía le quedan dudas) iban siempre en la misma dirección ¡estudiar! para salir adelante hay que estudiar y trabajar duro y así se progresa en la vida...

 
Mi abuela era feminista y liberal o al menos un poco de ambas cosas aunque no lo sabía; era feminista porque nos consideraba tan capaces de cualquier cosa como a cualquier hombre y lo hacía recordándome siempre que tal vez algún día querría ser madre y que cuando eso pasara cambiaría todo, todo se complicaría y ella no tenía la solución para hacerlo más fácil, sólo la certeza de que la complicación merecía la pena; y era liberal porque detestaba la cosa del subsidio, de las ayudas a fondo perdido y de la jubilación precoz mientras que aplaudía todo lo que se pareciera a una beca o una ayuda para hacer que las personas salgan adelante y progresen con su propio trabajo y su propio esfuerzo, era de las que pensaba que había que dar cañas y enseñar a pescar en lugar de servir rancho rancio para todos.

No todos somos iguales, decía... y por eso cuando oigo ¡igualdad! aguanto la respiración y espero a ver si oigo detrás ¡de derechos y deberes! y cuando, como decía aquel, sólo oigo el silencio, me remuevo incómoda en la silla como lo hacía mi abuela.